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El Sindicato Unico de Trabajadores de la Universidad Intercultural de Chiapas solicitó una vez más este lunes al gobernador Manuel Velasco Coello diálogo y justicia a sus derechos laborales y humanos.
Teniendo de solidario al sacerdote activista Alejandro Solalinde insistieron con que se instale una mesa de diálogo de carácter resolutiva, que ponga fin a las arbitrariedades y violencia a la vida académica de la UNICH.En tanto, pusieron en contexto a Solalinde que la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), fue creada por exigencia de los pueblos, no fue una dádiva del gobierno. El modelo educativo tiene como ejes transversales las lenguas originarias de Chiapas y la vinculación con la comunidad.
Las y los profesores de asignatura, de Tiempo Completo y personal administrativo agremiados al Sindicato Único de Trabajadores de la UNICH (SUTUNICH), fuimos desalojados de las instalaciones de nuestra universidad con sede San Cristóbal de Las Casas y sufrimos la represión del Estado al enviar a más de 100 elementos de tres corporaciones policiacas (municipal, estatal y especializada) el día viernes 9 de febrero a las 16:30 horas. Como sindicato manteníamos el paro laboral en las instalaciones para hacer respetar nuestro
Contrato Colectivo de Trabajo. Llegaron fuertemente armados, con gases lacrimógenos y “órdenes de desalojo” el cual nunca fue presentado e incursionaron a la UNICH para golpear a trabajadores.
La base trabajadora recibió amenazas a través de rescisiones laborales, actas administrativas y carpetas de investigación.
Más de 130 trabajadores sindicalizados han sido violentados por el rector Ballardo Molina Hernández y la enlace de gobierno Karen Anahí Ballinas Hernández.
Precisaron que el punto central del problema es el incumplimiento de minutas firmadas desde 2014 y lo más grave el no cumplir con la firma bilateral de la plantilla académica presentada en diciembre de 2017 y que correspondía al semestre enero-junio de 2018.
Ahora la universidad es un caos con nuevas contrataciones, con amenazas a estudiantes y docentes; continúan con arbitrariedades manteniendo en vilo la educación de jóvenes indígenas y no indígenas. No se han regularizado las clases.
En la UNICH mantienen policías uniformados y de civil aparentemente resguardando a la universidad, sometiendo en tensión a las y los estudiantes.
Reprobamos la Ley de Seguridad Interior, con el uso de las fuerzas policiacas como medida para terminar con las controversias laborales y legitimar las leyes secundarias de la Reforma Laboral, puntualizaron. ASICh
