HOJA DE APUNTES

Enrique Alfaro

Gobierno y sucesión

Celosos del ejercicio del poder, los gobernadores de Chiapas, en mayor o menor medida, han limitado a quienes intentar brillar durante el periodo de su mandato.

Preocupados por ejercer el poder constitucional que el cargo les confiere, pero sobre todo por usar los poderes metaconstitucionales que la política mexicana les permite, los mandatarios chiapanecos han obligado a la clase política local a someterse a un perfil que no compita con el brillo del gobernante en funciones.

Pablo Salazar, por ejemplo, no permitió que ningún político le compitiera en las portadas de las publicaciones que tenía bajo su control. Salazar mantuvo a su gabinete condenado a guardar un perfil bajo durante todo su sexenio, lo que finalmente le causó problemas para operar su propia sucesión.

Al final de su sexenio, cuando Pablo Salazar necesito de crecer la figura de su “delfín” para impulsarlo a la candidatura a la gubernatura, fue demasiado tarde.

Rubén Fernando Velázquez López, el hombre de mayor confianza de Pablo, se veía a sí mismo como su sucesor natural, cuestión que compartía su hermano de religión y maestro en la política.

Sin embargo, a Salazar Mendiguchía no le fue suficiente el tiempo para posicionar a Velázquez López en el ánimo ciudadano, a lo que habría que sumarle la propia grisura del senador perredista.

Esta circunstancia permitió a Juan José Sabines Guerrero convertirse en el beneficiario del “plan B” del nazareno, pues la magia de su apellido paterno lo ubicaba alto en las preferencias electorales de los chiapanecos.

Pablo, preocupado por la fortaleza de la candidatura del priísta José Antonio Aguilar Bodegas, no quiso arriesgarse a perder la elección e hizo candidato a Sabines quién contó con todo clase de apoyos para hacerse del triunfo en una elección cerrada.

Pablo, el autoritario, celoso de ejercer el poder hasta el último día de su mandato, obligó a Sabines, ya siendo gobernador electo, a permanecer fuera del estado y sólo pudo regresar el día de su toma de posesión.

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Juan José Sabines Guerrero ejerció el poder con mano dura en contra de sus opositores, lo que sirvió como advertencia que contuvo las ansias de promoción de quienes pretendía sucederlo.

Sabines ocupó las primeras planas de todas las publicaciones, todos los días. Sin embargo, el mismo placeaba a sus posibles sucesores para que destacaran, siempre bajo su sombra.

Juan José logró controlar a sus huestes y no permitió que brillaran hasta que el, finalmente, lo decidió. Sólo el joven Velasco, que no debía su carrera al sabinato, se publicitaba permanentemente en un diario capitalino.

Al final de su sexenio, el cachorro acarició la posibilidad de concretar la candidatura del alcalde capitalino, Yassir Vázquez, a la gubernatura, cuestión que se vio frustrada.

Nuevamente ser impuso la magia del apellido y finalmente se consolidó la candidatura del Manuel Velasco.

Sabines, al concluir su sexenio, enfrentaba una condición de debilidad ante el poder creciente del candidato de la alianza PRI-Verde. Incluso, ya siendo gobernador electo el joven Velasco, fue de dominio público que el Congreso del Estado se salió de control del Sabines y llegaron a votar en contra de propuestas del aún mandatario en turno.

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Llama poderosamente la atención que bajo el gobierno de Manuel Velasco no se impone la regla de que no deben de brillar tanto como el mandatario.

Por el contrario, los cuadros más cercanos al gobernador se encuentran en plena promoción de su persona.

Lo anterior puede obedecer a la necesidad de convertir a la entidad en la primera de dominio absolutamente verde, desde la próxima elección intermedia.

Además, la promoción del gobernador Velasco ya no está limitada al estado, sino a toda la república. En ese sentido, quienes se publicitan en el estado, no le compiten al mandatario.

En fin, es necesario estar atentos a este fenómeno y sus resultados, sobre todo electorales.

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Dos designaciones llamaron la atención este fin de semana por la buena aceptación que motivaron. La de Placido Humberto Morales, como Coordinador General del gabinete velasquista y la de Oswaldo Chacón, como rector de la Universidad Intercultural de Chiapas. Felicidades a ambos, quienes comparten el hecho de tener una solida formación académica.

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