¿Papa de formas o de reformas?
Carlos Loret de Mola
Para quienes no creían que la vetusta maquinaria vaticana pudiera dar sorpresas: Primer Papa jesuita, primer latinoamericano y primero que adopta el sugerente Francisco, que de inmediato hace pensar en San Francisco “El pobre de Asís” y su historia de la Iglesia en ruinas salvada por dos pobres. El santo reformador.
También el primero que al salir al balcón se presenta ante el mundo como Papa con una broma, sin fórmulas latinas, pidiéndole a los feligreses de su Iglesia que antes de que él les reparta bendiciones le ayuden orando por él.
Futbolero como todo buen argentino, hincha del San Lorenzo de Almagro, admirador del “dios” del balón Lionel Messi, no tiene chofer y se mueve en el Metro de Buenos Aires.
A diferencia de otros cardenales que conocemos en México, no le gusta estar cerca de los gobiernos y sí de los campesinos y la gente en general.
Chocó tanto con gobiernos de derecha, militares como de izquierda. Y defendió a religiosos acusados de colaborar con la dictadura de Videla, incluso fue llamado a declarar como testigo en el vergonzoso y oscuro episodio de los niños robados durante el infame régimen castrense, etiqueta que ahora carga él y de la que difícilmente podrá librarse.
Así como los críticos le endilgaban a Ratzinger lo del Papa nazi, Bergoglio es para muchos el Papa de la dictadura militar argentina.
Duro en sus posturas conservadoras —no distintas a las de Ratzinger y Wojtyla, pero quizá más estridentes— frente al gobierno de Kirch- ner, al grado de llamar a una “guerra santa” en contra de las políticas que favorecían los matrimonios entre homosexuales y el aborto.
Hombre de buen manejo mediático y presencia en redes sociales, en primera instancia carismático pero sencillo.
Rígido en su convicción conservadora —no podía ser de otra forma— en los temas que la Iglesia católica rechaza de modo tajante pese a que una gran porción de sus feligreses las aceptan: anticoncepción, condón, interrupción del embarazo, homosexualidad. Mala noticia para el Opus Dei y los Legionarios de Cristo por ser el primer Papa jesuita en la historia. También mala noticia, dicen los expertos, para Angelo Sodano y la curia romana hundida en los escándalos financieros, sexuales y de política sucia.
De aspecto fuerte pero con historial de salud frágil, será acechado por no pocos lobos. Es una incógnita si los buscará domar suavemente, como el santo de Asís, o si optará por consentirlos para que no lo muerdan.
Habrá que ver si la forma en su presentación, fresca, cercana, sin aspavientos, se traduce en un papado con la voluntad de limpiar la casa y con la fuerza para sacar a la Iglesia católica de una crisis profunda y una pérdida de confianza de muchos creyentes.
EL OTRO FRANCISCO PRIMERO
Un magnífico compañero reporter tenía una cita para comer con Víctor Flores, dirigente de los ferrocarrileros. El periodista le habló para confirmarla y el sindicalista, en su tono jarocho, le dijo: “hermano, no voy a poder. Me mandaron llamar de Los Pinos para que vaya a un evento por el natalicio de Francisco Primero Madero”. Sorprendido, el reporter le aclaró que la I en el nombre del prócer no era de Primero, sino de Ignacio. El líder, conocido por su talante violento, tapó la bocina del aparato y regañó a sus colaboradores: ¡Ya ven, pen…! Es Ignacio, no Primero”.
