Historias de reportero

El truco del doctor Carstens
Carlos Loret de Mola

Hay una historia que el doctor Agustín Carstens no ha contado. Es un episodio de la mayor relevancia del sexenio que le tocó protagonizar al actual gobernador del Banco de México cuando aún despachaba como secretario de Hacienda. Es además una radiografía de su personalidad: un ortodoxo economista que tiene una debilidad por la política.
Esta inclinación de Carstens podría estar conduciendo a una zona de riesgo para la estabilidad económica del país: hay denuncias sordas en los pasillos de la grilla mexicana de que Banxico ha manejado la política monetaria con fines electorales y de acomodo político.
El contexto es sencillo:
1.— La ley impone al Banxico una sola misión: mantener bajo control la inflación. No le ordena ocuparse del crecimiento económico, el empleo, la cotización peso-dólar, nada. Su única misión es que la inflación no vuele.
2.— Banxico estableció como objetivo para este 2012 que la inflación estuviera en 3%, con un margen de fluctuación de entre 2% y 4%.
3.— En agosto la inflación anual fue de 4.57%, la más alta en 29 meses. Ya se pasó del rango. Está 50% arriba del objetivo.
Cualquiera pensaría que este brinco se debe a los conocidos aumentos en huevo, pollo, pan, luz. Pero esa es sólo una parte de la verdad. Los que estudian la inflación la dividen en dos: inflación subyacente y no-subyacente. La primera es aquella que no está afectada por los precios “de temporada”. La segunda incorpora esos efectos estacionales, como el actual repunte en el huevo, el encarecimiento de la energía eléctrica en invierno, el pescado en Cuaresma, los viajes en verano, etcétera.
La no subyacente es de vaivenes, así que a los expertos les preocupa siempre más. Si aumenta hay problemas: implica factores estructurales de la economía.
Cuando llegó Carstens al Banxico, en marzo de 2011, la inflación anual fue de 3.04%. Durante su gestión ha crecido hasta 50%, y ya está en 4.57%. Lo que alerta es que este disparo se debe al aumento de la inflación subyacente: de 3.12% en mayo de 2011 a 3.7% el mes pasado.
Tratándose de factores estructurales no se entiende que Banxico no haya usado sus instrumentos de política monetaria para controlar la inflación, como subir las tasas de interés referenciales. Es su único mandato de ley.
Quizá tenga que ver con que subir dichas tasas implicaría frenar el crecimiento económico y la creación de empleos. Y eso, en tiempos electorales y de transición, acarrea siempre costos políticos. ¿Con quién estará queriendo quedar bien el doctor Carstens?
Carstens fue artífice en 2010 de la firma de un contrato entre el gobierno de Calderón y el PRI de Enrique Peña Nieto y Ulises Ruiz para que el PAN no se aliara electoralmente con el PRD (Historias de Reportero, 25 de febrero y 2 de marzo de 2010). Su violación condujo a la renuncia del entonces secretario de Gobernación, ya cuando Carstens había dejado Hacienda y estaba protegido en Banxico. No ha contado su versión de la historia.
(Historias de Reportero no se publicará la próxima semana).

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