Historias de reportero

Ebrard se viste de árbitro
Carlos Loret de Mola

Marcelo Ebrard lucía fresco a pesar de que era muy temprano. La cara de tensión, las desveladas que van esculpiendo el rostro, el cansancio por la temporada preelectoral habían terminado. El jefe de Gobierno del Distrito Federal tenía apenas semanas de haber declinado en favor de López Obrador la candidatura de los partidos de izquierda a la Presidencia de México y a juzgar por el semblante, con ello parecía que una enorme piedra había dejado de pesar en su espalda.
López Obrador estaba ajetreado en campaña y Ebrard tranquilo en su misma chamba de hace cinco años. Le pregunté cuáles eran sus planes una vez que concluyera su gestión, el 5 de diciembre de este 2012. Sin ambigüedades respondió, al aire, que empezaría a construir su candidatura presidencial para 2018. Y hasta bromeó, en clara alusión al tabasqueño, que ese método era el que funcionaba: empezar con mucha anticipación.
La semana pasada, en Nápoles, Italia, Marcelo Ebrard recibió un nombramiento que, de entrada, sonaba como uno de esos galardones internacionales que cualquier político se consigue, un simple membrete de compromiso. Pero no. El todavía jefe de Gobierno de la ciudad de México tiene un nuevo trampolín para tejer desde ahí sus aspiraciones políticas a Los Pinos.
Marcelo Ebrard fue ungido como presidente de la Red Global de Ciudades Seguras perteneciente al Foro Urbano Mundial de la Organización de las Naciones Unidas: será el hombre encargado de recorrer los lugares del mundo que él considere para evaluar qué tan seguros son, proponer planes de acción e implementarlos con un presupuesto de la ONU (Fondo Mundial para las Ciudades Seguras) cuya directriz pasará por su escritorio.
Él podrá —para imaginar un ejemplo concreto— ir a determinada ciudad de México y llegar como el experto en seguridad pública de la ONU. Los gobernadores y presidentes municipales del sitio en cuestión le expondrán lo que hacen para mejorar los índices delictivos y tendrán que quedar bien con él si quieren dinero para algún proyecto. ¿Quiere que su ciudad o estado no aparezca en la lista de los más inseguros del mundo, según la ONU? Platique con Ebrard, que podrá incidir en la lista.
Este poder, con el logotipo de Naciones Unidas como principal sostén, le permitirá una presencia internacional nada despreciable —que le permita abandonar el país en tiempos críticos, como se ausentó estos días de fallo del Tribunal y escisión lopezobradorista del PRD— y le abrirá la posibilidad de ir construyendo alianzas, redes, pactos en distintos lugares del país, andar de gira por México con una bandera político-electoral nada despreciable: “yo sí pude contra la inseguridad y eso lo dice la ONU”.
SACIAMORBOS
La morena prisa no es casual: partido que no solicite su registro en enero de 2013 no podrá recibir dinero ni spots desde la elección intermedia de 2015 ni competir en la presidencial de 2018.

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