Historias de reportero

¡Es el Trife, estúpido!
Carlos Loret de Mola

El IFE está pagando un costo injusto. Se ha reclamado al Instituto Federal Electoral que amarró las manos de los medios de comunicación y periodistas con una reglamentación casi soviética para la cobertura de los procesos electorales, interpretaciones legaloides que impiden debates y obstaculizan entrevistas. Sin embargo, de todo eso ¡el responsable es el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el Trife!
El asunto ha llegado tan lejos que ayer el IFE determinó integrar una Comisión de Debates —se anunció como “Comisión temporal responsable de coordinar la organización de debates de candidatos de los partidos políticos y coaliciones a la Presidencia de la República y, en su caso, otros cargos de elección popular, para el Proceso Electoral Federal 2011- 2012” (C T R C O D C P P C P R Y E S C O C E P P P E F, por sus siglas)— que deberá definir las reglas de estos encuentros y terminar con tantas dudas.
La arista es que, si analizamos los resolutivos del IFE, de manera consistente los consejeros han votado que debates y entrevistas, mientras no se pruebe que hay dinero a cambio, son espacios periodísticos libres de regulación. Igual sistemáticamente, el Trife ha revocado estas decisiones del IFE creando un marco de persecución y censura contra los periodistas:
En Nayarit, una televisora organizó un debate entre todos los precandidatos de una misma coalición. El IFE declaró que el asunto se inscribía en la libertad de expresión, pero el Trife sentenció que como no estuvieron todos los precandidatos de todos los partidos fue una “adquisición indebida” aun cuando la sentencia acepta que jamás encontró evidencia de pago ni contrato alguno. Como el Tribunal es la última palabra en asuntos electorales, sentó precedente: si organizas un debate eres delincuente electoral. Sancionó a medio, partidos y candidatos.
En Tabasco, una estación de radio de un municipio mediano entrevistó muy seguido a un mismo candidato. Desde luego, despertó sospechas, pero no se probó que recibiera dinero por ello, y ante eso el IFE optó por privilegiar la libertad de expresión… no el Tribunal: su sentencia deja el precedente de que una frecuencia radiofónica sólo puede entrevistar a un candidato una vez a la semana. Para una estación que programa cuatro noticiarios al día —habitual en radio hablada— esto significa que si el conductor del informativo matutino entrevista el lunes al aspirante, los periodistas de mediodía, tarde, tarde-noche y noche no pueden preguntarle ¡hasta siete días después!, ¡y sólo uno de ellos, pues los otros tienen que seguir haciendo fila!
El Trife acumula otras “perlas” en estas rutas: regular cuántas veces puede un locutor anunciar que va a tener una entrevista y prohibir que medios impresos con reportajes sobre elecciones se anuncien en radio y televisión.
Entonces, aunque el IFE haga una comisión que abra espacios y sea liberal, el tribunal puede revertir la intención: el Trife es la bronca.

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