Se paró y se fue
Carlos Loret de Mola
Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones presumen de tener un diálogo cercano y constante. Humberto Moreira y Emilio Gamboa aseguran que la comunicación entre quienes hasta ayer eran “los dos precandidatos” podía calificarse de buena y fluida. Que se habían agarrado el estilo, que se entendían y, sobre todo, que habían logrado construir un espacio de confianza para hablar con franqueza de las cosas que los enfrentaban. Si eso es cierto —y crecen las evidencias de que no— lo que queda bastante claro es que, cuando menos, sus equipos cercanos se atacan y descalifican consistentemente.
Como se adelantó en estas “Historias de Reportero”, Beltrones “se bajó” de la contienda por la candidatura del PRI a la silla grande. Lo hizo en un desplegado de prensa que fue leído por él mismo ante cámaras de televisión para tener también una versión que distribuir en medios de comunicación electrónicos.
En más de siete minutos de grabación, en más de 1,021 palabras de desplegado, Manlio Fabio Beltrones no mencionó el nombre de Enrique Peña Nieto. No declinó a su favor, no le resaltó alguna virtud, no le granjeó un elogio. Simple y secamente dijo que se iba para privilegiar la unidad de su partido y, acto seguido, cuestionó: “Unidad, ¿para qué?”.
Es claro que el senador no recibió de Peña Nieto ninguna oferta atractiva para él y su grupo, pues eso hubiera derivado en una declinación festejada, en un acto público conjunto, en discursos elogiosos, en algo como lo que protagonizaron Ebrard y López Obrador. Ni la coordinación de campaña ni la dirigencia del PRI. Beltrones se bajó de la carrera con el mismo ánimo de los últimos meses: a disgusto, quejándose de la inequidad, dolido porque la maquinaria le arrasó. Beltrones mandó un boletín. Peña le agradeció en un tweet.
En el “cuarto de guerra” de Peña Nieto acusan que el senador fue más allá: aseguran que él está detrás del priísta de Coahuila que impugnó la convocatoria para buscar candidato tricolor, que dicha impugnación fue fundamentada por los senadores Marco Antonio Bernal y Francisco Labastida, y que se basa en argumentos sembrados por su también cercano, Pedro Joaquín Coldwell, vertidos durante la negociación de la citada convocatoria.
Sostienen además que Beltrones dejó en el camino “minas” enterradas para vulnerar el proceso electoral de 2012 o intercambiar la desactivación de los explosivos políticos por posiciones que le interesen (el famoso quid pro quo). Citan marcadamente el sorpresivo cambio de voto del consejero del IFE Marco Baños, muy cercano al ex precandidato, quien la semana pasada giró la posición que había venido sosteniendo dos años consecutivos en las negociaciones del IFE sobre los spots de campaña y volvió prácticamente imposible el cumplimiento técnico de la pauta propagandística, dejando con ello abierto un peligroso canal de infinitas impugnaciones contra la elección presidencial del próximo año.
Suena a que esto va a dar mucho más.
SACIAMORBOS
Y dicen que en eso, de manera Particular, va aliado con Los Pinos.
