Productores ganaderos procedentes de diferentes municipios del estado de Chiapas, que por temor a represalias omiten sus nombres, denunciaron ser víctimas de los abusos y engaños que se vienen suscitando en la Unión Ganadera de Chiapas, a través de Robertoni Chacón Saldaña, jefe de la Ventanilla de Sistema Nacional de Identificación Individual del Ganado Chiapas-Centro.Aseguran que esta persona en complicidad con Liliana Zea López, quien se ostenta como responsable adjunta de una de las ventanillas del Siiniga, solicitan que para poder darles de alta en el padrón ganadero nacional y asignarles una Clave de Unidad Producción Pecuaria (UPP, deben pagar la cantidad de cien pesos.
Dijeron que además los obligan a aretar sus bovinos, de lo contrario no pueden comercializar sus animales. Ya no basta con el fierro marcador que tiene el ganado, y tienen que pagar por arete y por colocarlos en cada cabeza de ganado entre 30 y 60 pesos.
Aseguraron que investigaron por su cuenta, y resulta que el SÍÍNIGA, que depende de la SAGARPA, no tiene ningún convenio con la Confederación Nacional Ganadera o con la Unión Ganadera de Chiapas para realizar el cobro por la entrega de aretes identificadores a productores, por lo que el cobro lo están haciendo de forma discrecional e ilegal, porque no está sustentado en una disposición o norma oficial que establezca dicho cobro.
Comentaron que la Unión Ganadera de Chiapas, que representa en el estado Ernestino Mazariegos Zenteno, está lucrando millonariamente con los productores ganaderos de la entidad, si tomamos en cuenta que el hato ganadero en la entidad es de aproximadamente 2 millones de cabezas.
No estamos en contra de que el Gobierno establezca un control del registro ganadero, sino de los costos de los aretes que son altos, además que tenemos que pagar otros 30 pesos por animal al veterinario que los coloca, y muchos productores hemos pagado nuestros aretes desde hace 1 o 2 años a Robertoni Chacón y Liliana Zea, pero solo han jineteado el dinero y hasta la fecha no nos han entregado los aretes que compramos, expresaron los inconformes.
Mencionaron que desconocen si por mandato de sus superiores o por decisión propia Robertoni Chacón Saldaña y Liliana Zea, de la Ventanilla Chiapas-Centro, están haciendo de las suyas y enriqueciéndose a costilla de los productores.
Por último, pidieron que la Unión Ganadera de Chiapas destituya a estos empleados corruptos, así como también anunciaron que solicitarán a las instancias correspondientes se realice una auditoría para que se esclarezca que están haciendo con los más de 60 millones de pesos que ingresan al año por la ventas de aretes para el hato ganadero en Chiapas. ASICh
