Fichero Político

Angel Mario Ksheratto

Reforma energética

La madre de todas las batallas; así bautizaron a lo que sería el debate sobre la reforma energética, propuesta por el presidente Peña Nieto. Hubo, por parte de la oposición, un planteamiento sensato, congruente, inteligente, pero debilitado socialmente. Los llamados a la resistencia en todas sus formas, tuvo muy poca convocatoria, a excepción de unos cuantos que sí, asisten a los mítines, pero regresan a casa en cuanto les es posible.
Se debe sobre todo, al cansancio y quizá, al hartazgo generalizado que se ha derivado de años de inconformidad social desoída. Solo en el último año, desde el día que Peña Nieto asumió el poder, la efervescencia social alcanzó records nunca antes vistos. A cada acto de gobierno, a cada intento de las Cámaras de diputados y senadores, distintos grupos salieron a las calles a protestar.
Nada se ha logrado y sí, mucho se ha perdido. Solo en el paro magisterial, las pérdidas monetarias para comerciantes, prestadores de servicios y empresarios, han sido catastróficas. Aunque se han presentado cifras al respecto, hay quienes opinan que éstas, son parciales y no corresponden al quebranto real.
En ciudades grandes, las afectaciones se extienden a todos por igual. La parálisis causada por unos, parece ser el factor para que en la “madre de todas las batallas”, pocos sean los hijos procreados por ésta. El debate se dio. En su mayoría, prevalecieron los oídos sordos. Las calles con todo y lo que se intentó, se mantuvieron en relativa calma… Por lo menos, hasta hoy.
Falta el debate en la Cámara Baja. Todo indica que el asunto está aderezado para que pase sin mayores complicaciones, a no ser por una que otra acción opositora que igual, podrá tener repercusiones internas, más no efectos contundentes.
¿Es necesaria la reforma energética? A juzgar por las explicaciones que unos y otros han dado, sí es necesario reformar el esquema energético en el país. Hasta hoy, por desgracia, PEMEX, la CFE y otras paraestatales, solo han sido fuentes de corrupción. Ahí están los líderes sindicales, rodeados de lujos a costa de las ganancias de esas dependencias. Ahí están los hijos de éstos, derrochando millonarias cantidades de dinero, perteneciente al Estado y consecuentemente, al pueblo.
Ahí están también directores y subdirectores de esas empresas que se han enriquecido espantosamente, mientras que el capital de éstas, se debilita riesgosamente. Abrir la inversión no es tampoco, una buena idea. Si revisamos la estructura de PEMEX, por ejemplo, muchas empresas privadas participan en la exploración, explotación y distribución del petróleo.
El problema es que éstas también han sido parte de las redes de corrupción que han arrastrado a ésta, a la crisis casi insalvable. Entregar los energéticos a inversores foráneos, por lo visto, no es una solución, aunque sí, podría ser la tabla de salvación emergente, ante la falta de estrategias domésticas para reactivar positivamente a la empresa.
Alrededor de dicha reforma, se han creado mitos, mitotes y mentiras que van más allá de la realidad. Ha habido más enredos que explicaciones simples y sencillas. Y todo queda en distractor de otro distractor. Es en sí, moneda de cambio para los partidos políticos.
Mientras, el país se debate en medio de la incertidumbre. Nada parece ser cierto y nada parece ser mentira. Eso es grave; es un retroceso en el que pocos han reparado. Porque al final, la reforma se aprobará. Ya lo hizo, ayer, el Senado de la República. Lo hará el fin de semana próximo, la Cámara de Diputados. ¿Quién ganó? Nadie. ¿Quién perdió? Todos.

Asesinato en la Catedral

De escándalo: primero, porque fue dentro de la Catedral de Tuxtla Gutiérrez; segundo, porque ocurrió a unos metros de los edificios que albergan los poderes centrales de la entidad y tercero, porque fue ante la vista de muchos feligreses. Y sí, el crimen de un hombre dentro de la Catedral, terminó en un pleito entre borrachitos o “teporochos”, como suele llamarse a los alcohólicos que han caído hasta el fondo del vicio.
Fácil salida para las autoridades. Si bien se ha comprobado que víctima y victimario dedicaban las 24 horas del día a consumir bebidas embriagantes en los alrededores del Parque Central, el Palacio de Gobierno, el Ayuntamiento, la Catedral, el Palacio Legislativo y otros lugares, el hecho no debe llevarse al último plano, argumentando la condición social de éstos.
Se trata de la seguridad de los ciudadanos. Y se trata también de la ausencia de programas de rehabilitación para personas con problemas graves de alcoholismo. No se está pidiendo que se activen razias en contra de quienes han tomado esa parte de la ciudad para drogarse o embriagarse. Se está sugiriendo que se tomen medidas de prevención efectivas, no solo ahí, sino en toda la ciudad.
No vayamos lejos: ¿Cuántos expendios de bebidas embriagantes hay entre la segunda sur y la segunda norte y de la tercera oriente a la tercera poniente? A vuelo de pájaro, recuerdo tres de los llamados “Oxxos” en ese pequeño cuadro de la ciudad. Contra lo establecido en la ley, están a mucho menos de los metros permitidos de un centro religioso y de edificios públicos. Solo frente al mercado del centro (antes Mercado Díaz Ordaz) hay alrededor de siete cantinas, algunas de éstas, operando de manera clandestina.
¿Qué decir de los constantes asaltos en el centro de Tuxtla? ¿Qué de los cotidianos robos de vehículos en esa zona? Las autoridades aseguran que vivimos en una comunidad segura. Quien haya certificado tal cosa, definitivamente, está mintiendo, a juzgar por la cada vez más preocupante ola delictiva, no solo en el centro de Tuxtla, sino en toda la ciudad y lo que es peor, en muchas otras ciudades de Chiapas.
Deber de las autoridades es primero, garantizar la seguridad de todos y después, adquirir algún certificado, aunque sea apócrifo, que nos asegure algo que realmente vivamos.
Fue, dicen, un pleito de teporochos. Si bien explica un hecho terrible, no explica por qué, en pleno centro de la ciudad, en plena Catedral, corre la sangre de los ciudadanos. No explica por qué, siguen operando centros de vicio en una zona donde expresamente, está prohibido.
Por último, un dato espeluznante: la empresa Oxxo, tiene aproximadamente 115 establecimientos en Tuxtla Gutiérrez. La mayoría, cerca de escuelas, iglesias, parques, edificios públicos. Eso ya es un abuso. Y es, por desgracia, parte del problema de inseguridad en la ciudad.

Tarjetero

*** Cien mil familias fueron beneficiadas, en 16 municipios, con el programa “Piso Firme”. El gobernador Velasco dijo que se invirtieron 60 millones de pesos para tal propósito y adelantó que para el próximo año, se duplicarán esos beneficios. *** Los cambios en el gabinete, eran necesarios y urgentes. El de Plácido Morales, el más significativo, en virtud de haber éste, desmantelado a la Secretaría de Pesca. *** Luego nos leemos.
amksheratto@hotmail.com

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