Angel Mario Ksheratto
La posición de la Prepa 4
Hace algunos días, publiqué en éste mismo espacio, la denuncia de un grupo de estudiantes de la Preparatoria número 4 del Estado, en la que relatan que fueron detenidos por elementos de la Policía Municipal, mientras se encontraban fuera del establecimiento escolar, ante la ausencia de maestros, que, nos dicen en el documento de denuncia, es constante. Los denunciantes, cuyas identidades guardaremos siempre por temor a represalias, culpan a los directivos de dicha escuela; éstos a su vez, niegan estar implicados.
En una charla sostenida el pasado fin de semana, confirman que en efecto, algunos muchachos fueron detenidos por la Policía Municipal, pero niegan haber sido quienes llamaron a los gendarmes y también, niegan que los estudiantes detenidos, hayan sido golpeados. Juan José Arreola y Pedro Pavón Martínez, director y subdirector, justifican la presencia policial en ese centro de estudios, argumentando que van tras narcomenudistas que merodean la Prepa, además de ser un programa estrictamente emanado de la dependencia encargada de garantizar la seguridad ciudadana.
En un documento entregado a Fichero Político, los directivos de dicha escuela, dan su punto de vista al respecto. Para cumplir con su derecho a réplica, lo hago público, con algunas salvedades que no afectan la intención de la misiva. Va:
C. Angel Mario Ksheratto Flores
Autor de la columna periodística Fichero Político.
Por medio de la presente le envío un cordial saludo, y le escribo por lo siguiente:
Aunque no tengo el gusto de conocerlo, sé por referencias profesionales que usted es un periodista con un amplio reconocimiento profesional de diferentes sectores sociales del estado, y que en el desempeño de su profesión usted se ha destacado por su esfuerzo de difundir las condiciones prevalecientes que laceran la vida cotidiana del ciudadano desde los diferentes ámbitos de su vida cotidiana, sean éstos sociales, económicos, políticos y otros, siempre bajo el pregón de difundir las situaciones que indican injusticias para las personas, rigiéndose usted, siempre bajo los establecimientos que se encuentran en un estricto código de ética periodística.
Por lo anterior, nos hemos visto extrañados el cuerpo docente de la Preparatoria N° 4 del Estado ante una publicación de su autoría a través de su columna política denominada “Fichero Político”, y que desconocemos si fue publicada en medios informativos escritos pero fue difundida a través de diferentes medios noticiosos en línea, y en la que asevera, acusa y supuestamente denuncia actos descritos por usted como “asuntos corruptos”, sorprendiéndonos por estas declaraciones suyas, debido a que menciona una serie de situaciones totalmente alejadas de la realidad que nos afectan moralmente no solo en el ámbito profesional sino incluso en cuestiones personales.
Creo que en materia periodística, es loable que “quien acusa, compruebe” y solicitamos a usted que compruebe sus dichos públicamente, porque en caso contrario estamos siendo rehenes de una injuria por su escrito, y debido a su trayectoria estamos seguros que ésta situación fue generada por alguna interpretación equívoca, de la que desconocemos el origen pero solicitamos a usted que aclare ésta situación, de la que analizándola puntualmente aseveramos que todos y cada uno de sus dichos es una serie de falacias.
Con su libro (“Palabra bajo arresto”) “le apuesta a que los periodistas retomen el arte de escribir crónicas, entrevistas y reportajes”, aspecto que se contradice totalmente con ésta publicación ya que presenta públicamente una serie de falsedades vertidas en contra de nosotros y que nos causa un fuerte grado de afectación.
Esta situación traspasa el ámbito cotidiano, ya que trasgrede nuestros derechos constitucionales vertidos en los artículos 6°, 7° y 8° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como de la Constitución Política del Estado de Chiapas, que a través del artículo 3° fracciones VII, VIII y XIX delinea nuestro derecho a gozar de las garantías individuales personales y familiares como ciudadanos mexicanos.
Por ello, y sustentado en el artículo 3° fracción XII de la Constitución Política del Estado de Chiapas que a la letra dice: “Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques, solicitamos a usted la comprobación de los hechos mencionados o en su caso la rectificación de esos comentarios, publicándola en todos los medios en los que la anterior fue publicada.
Agradeciendo de antemano su atención y considerando su buena disposición que lo ha caracterizado como persona y profesionista, me despido de usted, atentamente, Ing. Juan José Arreola Acosta, Director de la Escuela Preparatoria N° 4 del Estado. Hasta ahí la carta.
Su derecho de réplica ha sido cumplido; el espacio sigue abierto para una contra réplica de la parte originalmente acusadora. La “comprobación de hechos” solicitada, huele a delación de la fuente. Y la fuente es sagrada, intocable. En mi caso, como periodista, solo transmití una denuncia documentada. ¿Algo más?
Tarjetero
*** Hace unos días una noticia ensombreció a Chiapas: un muchacho mató a su abuela, su madrastra y a sus dos medio hermanas en Chilón. De inmediato se supo que el chaval asesino, ya había sido detenido antes por asalto y que su padre, había sido acusado de violación. Nos preguntamos entonces: ¿Por qué, si son delincuentes, anda el padre libre y el hijo matando a su propia familia? Una razón puede ser su condición de indígenas. Hoy en día, hay tantos “defensores” de los derechos de los indígenas que abogan por la libertad de criminales de esa y otras tallas. No digo que esté mal defender a los indígenas; lo malo está en que por mero protagonismo, muchos defienden a ciegas y he ahí el resultado. Como ciudadanos, todos debemos estar bajo el mandato de la ley, sin importar condiciones de ninguna naturaleza. Ahora bien, tras el crimen, muchas organizaciones civiles culpan a las autoridades. Eso es oportunismo. La obligación moral ahora es que se castigue al criminal y que luego, no salgan como el caso de Patishtán, intentando sacarlo de la cárcel. *** Luego nos leemos.
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