Fichero Político

Angel Mario Ksheratto

Los pedazos de la izquierda

“Los procesos de los partidos comunistas en el mundo no difieren en lo esencial, por la obediencia a la fuente de legitimidad: la URSS. Y en las variantes nacionales cuenta muchísimo la personalidad de los líderes”, dice en un magistral ensayo Carlos Monsiváis, aunque la fuente de legitimidad de la izquierda mexicana ha recaído en la segunda parte del párrafo retomado al escritor: la personalidad de sus líderes. Partiendo de esa premisa, encontramos una izquierda despedazada y por lo mismo, atolondrada y sumisa a una serie de dictados personalistas que obligan a una reflexión profunda sobre el verdadero papel de la izquierda como doctrina y como grupo de intereses. Si revisamos la historia de la izquierda mexicana, de los años 20’s hasta 1988, ésta estaba compuesta por hombres y mujeres comprometidos con un proyecto doctrinario, si bien dependiente de la ex Unión Soviética, independiente en lo concerniente a la corriente nacional que entonces procuraba lo que Mario Vargas Llosa consideró como una “dictadura perfecta”.

Desde el surgimiento de la llamada “nueva izquierda” encabezada entonces por Porfirio Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, la dependencia de ésta se fincó en las grandes figuras y los mesianismos exacerbados que poco a poco fueron sucumbiendo a la tentación del poder por el poder sin tomar en serio a las bases sociales que, ante la ineficacia de esos liderazgos, optaron por el sueño guajiro de una guerrilla ficticia que también duró poco en el terreno de la credibilidad. De esa fecha para acá no tenemos una izquierda pura. Basta ver la lista de “izquierdistas” que componen el primer cuadro de colaboradores de Andrés Manuel López Obrador para darnos cuenta que no se trata de una izquierda, sino de un puñado de expriístas abandonados y resentidos, cuya trayectoria en la función pública los acusa constantemente del deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de los mexicanos, a quienes ahora, dicen acompañar con frases verdaderamente risibles, como esa que recién soltó un aspirante a la dirigencia de ese partido en Chiapas y que tiene qué ver con el supuesto acompañamiento de la izquierda a los pobres del país.

En síntesis, la izquierda actual no es más que el último engendro del grupo de políticos que secuestraron al PRI en las últimas décadas y que pretenden alcanzar el poder mediante la utilización de los problemas sociales que ellos mismos han creado bajo esquemas discursivos que poco a poco terminaron con su propia esperanza.

Chiapas, la parodia

Y si a nivel nacional la izquierda ha muerto para dar paso a los hijos del PRI tendenciosos, en Chiapas, la parodia de esa corriente no ha pasado de ser una farsa que lastima a la sociedad. Desde siempre no ha habido una izquierda real, salvo un corto periodo de tiempo en el que nombres como Jorge Moscoso, Enrique Alfaro, Gilberto Gómez Maza, Jack Demóstenes, Edgar Guzmán, Agustín Rubio, Querubín Mayorga Penagos, hicieron una oposición respetable. Por ahí también estuvo Arturo Luna pero apenas le dio de comer el exdictador Pablo Abner y se volvió enemigo hasta de sus familiares. Eso ocurrió de 1990 a 1994. De ahí, no ha habido un solo dirigente del PRD que tenga raíces históricas de lucha social y menos, de militancia izquierdista. ¡Vaya! ¡Hasta ultraderechistas han dirigido a ése partido en Chiapas!

En el proceso electoral interno del PRD, no vemos a un solo izquierdista de abolengo. Representantes de las más diversas facciones peleoneras, sí que hay por montones, pero ninguno que se sepa, por ejemplo, quienes fueron Hernán Laborde, Valentín Campa, Vicente Lombardo Toledano, Dionisio Encinas, Demetrio Vallejo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Revueltas, Heberto Castillo y Arnoldo Martínez Verdugo, por mencionar a algunos de los izquierdistas históricos de México. Si hacemos un examen superficial sobre historia de la izquierda y otro sobre proyectos a futuro sobre esa otrora importante corriente ideológica, seguramente, encontraremos verdaderos ignorantes del tema.

Bajo esas circunstancias, no dudemos que el fin del PRD puede estar más cerca de lo que suponemos, aunque no hay qué descartar los milagros que en política, suelen ocurrir a menudo. Lo que sí es seguro es que ése partido en Chiapas, no tiene de dónde agarrar elementos confiables ni para dónde agarrar con los arribistas que tiene como militantes. No podrá, por tanto, ser un contrapeso de los demás partidos que, dicho sea de paso, tienen sus propias crisis, superables solo con inteligencia y honradez, cosa que tampoco vemos por ninguna parte. Trataremos de pedir a los aspirantes del PRD una entrevista para conocer cuáles son sus expectativas y saber qué tanto saben del partido que pretenden dirigir. Veremos de qué están hechos, aunque francamente, dudo que acepten el reto.

Tarjetero

*** Es inconcebible, pero en pleno libramiento norte, justo a la entrada de la Secretaría de Seguridad Pública, a alguien se le ocurrió poner de ésas famosas “bollas”, quién sabe con que estúpido fin. Se supone que es un libramiento y que éstos se hacen para agilizar el tráfico vehicular, no para hacerlo más lento. Ojalá que las quiten, pues hasta ahora, ya han causado algunos accidentes; leves, pero accidentes al fin. *** Nuestro más sentido pésame para el periodista -nuestro poeta- Armando Rodríguez por el sensible fallecimiento de su señor padre, Gilberto Rodríguez Bautista, el pasado fin de semana. Descanse en paz. *** Qué el excanciller Jorge castañeda Rutman, traicionó hasta a su padre. Así son los hipócritas ésos. *** Para Luís Felipe Burguete Espinosa, un abrazo por su cumpleaños. Y para Lorena Campos, el sincero agradecimiento por su interés y consejos para con este servidor. *** En la Contraloría de Sáu Yáñez, siguen los desaciertos y las traiciones. Ahí mismo cocinan la defensa a Pablo Abner por el caso “Stan”. ¿Lo sabrá Sabines? Inaceptable que un tapachulteco esté contra su propia gente y a favor de quien los despojó impunemente. *** Luego nos leemos.

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