Fichero Político

Angel Mario Ksheratto

Tradición

Todo se conjuga: Juventud, experiencia, modernidad, tradiciones, costumbres, marimba, pitos, tambores, música ancestral, canciones modernas, colorido y habilidades. Es el preludio del Carnaval Zoque Coiteco, una tradición ancestral que poco a poco recobra su autenticidad y rango entre las fiestas grandes de Chiapas. Es como un simulacro, explica el director de la preparatoria “Ocozocoautla”, Obed Misael, quien entre otras cosas, muestra su satisfacción por el entusiasmo de los alumnos para participar en el Carnaval que pese a la temporada intersemestre (una especie de vacaciones) asistieron en masa a las instalaciones del centro educativo. El “Cohuiná”, “David”, el “Mahoma del Cochi”, el “Mahoma de Natividad”, el mono, el tigre, el burro y el vaquero, como personajes principales de una historia enredada que solo el buen conocedor puede entender pero que al simple espectador, deja con un buen sabor de boca.

El bullicio de las mascaradas y las comparsas, se engarza con una tradición localista pura que, contrario a los carnavales en otras partes del mundo, exalta la riqueza cultural del pueblo zoque, asentado en ese municipio desde tiempos ancestrales. Si bien el origen del Carnaval, según algunos historiadores, tuvo sus orígenes en la época de gloria de los romanos en Grecia y Egipto, su resurgimiento y consolidación se dio en la edad medieval, trasladando su efervescencia a los países de Europa de donde se exportó a América, fusionando culturas y costumbres que prevalecen hasta el día de hoy. El Carnaval Zoque Coiteco, pese a su arraigada costumbre de mantener las tradiciones de los antiguos moradores de Ocozocoautla, ha insertado en ésa celebración algunas formas de celebración como el uso de polvos blancos, espuma, globos con agua e incluso, huevos para lanzar entre los asistentes. Entre lo que prevalece, según refieren algunos expertos de Coita, es la repartición de licor y cervezas por parte del Caporal, encargado, entre otras cosas, de cuidar a “David”, representado por un niño. El Caporal debe cuidar que nadie se robe a David. Quien lo roba está obligado a devolverlo al día siguiente en medio de una fiesta.

Otro detalle que nos ha llamado la atención es el robo de la cabeza de cocho (marrano) que lleva colgada al cuello el “Mahoma” principal. Dicen que si el Mahoma se deja robar la cabeza del animal, pierde la confianza y la credibilidad entre los danzantes y es rebajado a toda humillación. Igual, quien se roba la cabeza la devolverá con fiesta en grande. Costumbres bonitas que nos da mucho gusto que en una escuela preparatoria rescaten y preserven. Hoy en día, nuestros jóvenes están más interesados en adquirir más que costumbres, mañas importadas de otros países que no aportan nada a nuestra identidad de mexicanos y chiapanecos. Rescatar lo nuestro es algo que debemos aplaudir a la preparatoria de Ocozocoautla; muy pocos maestros se preocupan por inculcar valores y costumbres a los muchachos. Qué bueno que ahí tenemos un buen ejemplo que ojalá, todos sepamos seguir. Por último, le recuerdo que el domingo empieza el Carnaval Zoque Coiteco, un evento que no puede perderse. Vaya con su familia, diviértase y conozca más de nuestra herencia cultural.

Mariano antizapatista

El alcalde de San Cristóbal de las Casas, Mariano Díaz Ochoa no solo perdió la oportunidad de enriquecer aún más a su familia con la invasión de un predio considerado reserva ecológica, sino que ahora es seriamente acusado de pretender una serie de acciones en contra de bases zapatistas dentro del territorio coleto. La actitud represora del edil de San Cristóbal de las Casas contrasta con la intención de devolver a los chiapanecos la seguridad jurídica, legal y social que durante el sexenio del pabliato se vió sumamente afectada. Nada hay que justifique la agresión y amenaza de Díaz Ochoa a los grupos que simpatizan con el movimiento zapatista, estén éstos en la condición que estén.

Debemos recordar al malencarado presidente municipal de San Cristóbal que hay una Ley que ampara a los zapatistas y quien la infrinja, merecedro habrá de ser de sanciones enérgicas. Entendemos el coraje de fracasado millonario al no haber logrado despojar a su pueblo de una reserva natural, pero no compartimos su actitud de rebeldía pues San Cristóbal, no es de su propiedad. A él lo eligieron para gobernar, no para robar, menor para provocar conflictos sociales que vayan mucho más allá de los trabajos para reconciliación que, mal que bien, se hacen en medio del brumoso panorama que vivimos.

Ojalá que Mariano Díaz canalice su rabia por la perdida de la millonada que le significó el fracaso de un centro habitacional en otra cosa y no en los indígenas que no le están pidiendo nada. Lo grave es que a esa gente, durante la campaña, les prometió la luna y las estrellas y lo que preende ahora es llevarlos al matadero. Es, claro está, la reacción de un psicópata empedernido que busca cargos para enriquecerse de manera ilícita y no para servir a la gente. Por otro lado vemos un racismo exacerbado que debe ser frenado a tiempo, no vaya a ser que en una de tantas, Mariano forme su propio Ku-Kux-Klan y empiece a matar indígenas por el puro gusto de practicar su deporte favorito: Perseguir a quienes no tienen el mismo color de su piel.

Tarjetero

*** Alguien plagió, compuso y repartió su propia versión de una de las entregas de la columna “Red Política” de Miguel González Alonso. Claro, fue una acción que deploramos y que, como debe ser, tendrá las repercusiones legales de rigor. Por lo pronto, la seguridad a Miguelón en el sentido que estamos con él, acompañándole en una más de las acciones contra su derecho de libre pensador. *** En la casa que recién abrió Telmex en Chiapas, ¿se podrá ir uno a quejar de los excesos en el cobro del servicio telefónico? Digo, es nomás una duda que nos asalta y que nos gustaría tener una respuesta. *** Luego nos leemos.

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