Angel Mario Ksheratto
Las heridas de la ignominia no son fáciles de borrar; el destino se encargó de poner los acentos que poco a poco van reconfigurando el tinglado de seis años de abusos y destrozos sociales, cuyo saldo sigue sin ser cuantificado. Los cómplices del tirano, sin embargo, siguen sin comprender la cortedad de su lamentable pasado y permanecen sometidos a la fallida “esperanza” que los doblegó durante todo un sexenio. Pero con ellos y la falta de dignidad que los acompaña como maldición, esté el pronto juicio de una sociedad que exige, antes que cualquier cosa, justicia y obligatoriedad para entonces emprender los caminos que sean necesarios. Los otros, los perseguidos, los expulsados por el irracional odio del dictadorzuelo, siguen incólumes, en la memoria, como si de ellos pendiera la fuerza de la libertad. Entre éstos, uno, el que tuvo tiempo y voluntad para esperar el fin de la dictadura y ver cómo, el tirano se retiraba al fango de su propio desprecio, mutilado por su propia ambición y envilecido por el caudal de perversidades que lo dejaron caer incluso, en la inmoralidad, prohibida tajantemente por Dios y la congregación que le dio “cobijo espiritual” y que hoy, a la luz de los hechos, no ha sido sino, como la peor de las siete Iglesias del Apocalipsis.
Sí. Conrado de la Cruz Jiménez, se dio el tiempo necesario para ver al tirano desvanecerse, difuminarse. Fue, sí, víctima del odio infundado y ridículo de un huertecilla que nunca supo encontrarse a sí mismo, pero también es, el ejemplo de dignidad personal que nos obliga a la reflexión sobre lo que a cada uno corresponde. A un año de la muerte de don Conrado, nada hay bajo el sol que esté oculto. Las pifias y raterías del tirano Pablo Abner Salazar, son de todos conocidas. Los robos, descarados robos a los damnificados del huracán “Stan”, los desfalcos al dinero de PEMEX en la zona norte del estado, los chantajes políticos y morales al “huevos-tibios” llamado Vicente Fox; todo, absolutamente todo está ahí, registrado en la memoria colectiva, una memoria que, quiera o no admitirlo Pablo Abner, fue alimentada por un hombre que, ciertamente, murió como consecuencia del odio de éste, pero lo ha hecho con dignidad y decoro, pese a lo que digan los lamebolas pablistas que sin duda, reirán a tambor batiente, a sabiendas que ellos con su cobardía, no serían capaces siquiera de balbucear sus propios nombres, a no ser que sea frente a la entonces humillante mirada del trucador de poemas, llamado también el “vocero mudo”. A un año de la muerte de don Conrado, quienes le conocimos y tratamos, tenemos la frente en alto. Por honor de hombres libres y por lealtad a quien, como don Conrado, supieron alimentarnos de valor para enfrentar al tiranito ése, el mismo que se ha robado hasta el aire de sus propios colaboradores. Siga descansando en paz, don Conrado.
Cese dudoso
José David Nazar Núñez, según Daniel Roque Figueroa, fue “cesado” tras habérsele descubierto ligas con el crimen organizado de Comitán. Todo se derivó de la cobarde persecución que éste sujeto hizo en contra de tres periodistas de aquella ciudad, mujeres ellas. Según el secretario de Seguridad Pública, a Nazar se le abrió un proceso administrativo y uno penal por diversos delitos del fuero común e incluso, dejó entrever la posibilidad de que éste sea investigado y procesado en el orden federal, en virtud de tenerse la certeza -así lo hizo saber el propio rubenista con cargo de “gran policía”- de tener, Nazar Núñez, vínculos con los polleros de la zona.
Las tres periodistas tenían planes de interponer una demanda penal por intento de homicidio, acoso y amenazas en contra del jefe policial, empero Roque Figueroa intervino y se comprometió a cesar Nazar. Ingenuas, las tres damas aceptaron la propuesta del rubenista y ayer salieron sendas notas periodísticas mediante las cuáles se afirmaba que el jefe policial había sido cesado. Mentiras; falso. Ayer, el mismo José David Nazar Núñez llamó a Ada Ivett Morales para reclamarle las quejas y advertirle que él seguirá al frente de esa corporación en Comitán. Debo ser sincero al reconocer la ingenuidad de mis colegas periodistas. A un pablista que fue corrido de la Secretaría de Obras Públicas cuando trabajó en el departamento jurídico, no se le puede creer ni papas. Daniel Roque Figueroa es mentiroso por naturaleza; si engaña al propio Juan Sabines, que es quien le da de comer, ¿cómo no va a engañar a tres periodistas que actuaron de buena fe? ¿Va acaso Roque Figueroa a perder sus “ganancias” que le reporta Nazar Núñez de lo “recaudado” en el ámbito ilegal de la zona fronteriza? Es vergonzante que un funcionario de la talla de Roque, pretenda engañar, mentir y burlarse de los periodistas. No lo logrará, eso que le quede muy, pero muy claro. Afortunadamente, sui propia gente es torpe y estúpida y lo hacen quedar muy en mal. Esa es la ventaja.
Tarjetero
*** Javier Álvarez, el elbista incrustado como secretario de Educación, tiene sus cuentas pendientes en Palenque, donde lo recuerdan por sus falacias y engaños. Pero también donde muchos alumnos lo esperan para que se presente a dar clases, pues acá, el señor cobra por dos plazas magisteriales, las cuales no “trabaja” por estar “comisionado” en el sindicato, donde ha actuado como porro de la guapérrima Elba Esther. ¿Es lícito que un secretario de estado cobre plazas sin trabajarlas? ¿Es moral? No, definitivamente es inmoral, pues con ello solo nos habla de su falta de honestidad, lo que lo descalifica para estar en ese cargo. Ya le tendré pelos y señales de la disidencia, que es, por cierto, muy fuerte. *** No han sido sorpresivos los cambios en los gabinetes de Calderón y Sabines. Lo que sí llama la atención en el ámbito doméstico es que los pablistas, sigan como si nada. ¿Cuál es la presunción? ¿Cuál es el mensaje? Para todos es que mientras Juan siga dando cobijo a los saqueadores del pueblo, no podrá gobernar como debe ser. Porque todos ven con desagrado y repugnancia a personajes del pasado reciente, todavía tan campantes, como si fuesen lindos angelitos. *** Luego nos leemos.
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