Washington. La economía de Estados Unidos creció menos de lo previsto inicialmente en el primer trimestre y la inflación alcanzó su nivel más alto en tres años, mostraron datos del gobierno publicados este jueves, en un contexto de fuerte impacto de la guerra con Irán.
Las cifras son una señal de alerta sobre las presiones que enfrentan los hogares estadounidenses antes de las elecciones de mitad de mandato. El encarecimiento de la gasolina ajusta presupuestos y se desvanece el impulso de las devoluciones anuales de impuestos.
PIB recortado
El Producto Interno Bruto (PIB) de la mayor economía del mundo creció 1.6 por ciento en proyección anual en el primer trimestre (la tasa a 12 meses de mantenerse las condiciones al momento de la medición).
Los datos del Departamento de Comercio dan cuenta de una cifra inferior a la previsión de 2 por ciento anunciada el mes pasado. Los analistas esperaban que la tasa se mantuviese sin cambios, según el consenso de MarketWatch.
“El PIB real se revisó a la baja en 0.4 puntos porcentuales respecto a la estimación preliminar, lo que refleja principalmente revisiones a la baja de la inversión y el gasto de los consumidores”, resumió el Departamento de Comercio.
La expansión del PIB, en tanto, se debe principalmente a las inversiones en equipos y en propiedad intelectual, gastos vinculados al desarrollo de la inteligencia artificial (IA). En cambio, las inversiones en el sector inmobiliario retrocedieron fuertemente.
Los analistas han advertido sobre la dependencia de la economía estadounidense del sector de la IA, mientras el consumo se resiente por el impacto de la guerra en los precios de la energía.
Consumidores bajo presión
“Nuevos datos mostraron que el gasto en servicios, particularmente en servicios médicos, cayó, y que los inventarios empresariales se redujeron más de lo previsto anteriormente”, explicó el economista Michael Pearce, de Oxford Economics.
Las revisiones a la baja del gasto de los consumidores en el primer trimestre, junto con una caída en abril, “apuntan a un consumidor bajo presión”, agregó.
Aun así, el crecimiento en proyección anual fue más importante que en el cuarto trimestre de 2025, cuando registró un incremento de 0.5 por ciento.
El alza entre los últimos meses de 2025 y principios de 2026 se debe a “repuntes del gasto público y las exportaciones, y un incremento de la inversión” en general.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, restó importancia a las preocupaciones sobre las cifras, afirmando que esperaba que los precios “bajaran muy rápidamente” tras el fin de la guerra en Medio Oriente.
Los precios suben
Los precios no escapan al impacto de la guerra contra Irán. El índice de gastos de consumo personal (PCE), el índice de inflación preferido por la Reserva Federal de Estados Unidos tocó en abril su nivel anual más alto desde 2023.
El índice aumentó 3.8 por ciento respecto a abril del año anterior, frente a 3.5 por ciento en los 12 meses terminados en marzo.
La nueva cifra está en línea con las expectativas de los economistas encuestados por Dow Jones Newswires y The Wall Street Journal.
El informe del gobierno también hace un balance de los gastos e ingresos de los estadounidenses.
Mientras los gastos aumentaron 0.5 por ciento mensual, los ingresos sufrieron un inesperado retroceso de 0.1 por ciento, lo que influyó en la tasa de ahorro de los hogares, que cayó a 2.6 por ciento, frente a 3.2 por ciento de marzo.
“Esto muestra hasta qué punto los estadounidenses están actualmente bajo presión financiera”, comentó en X la economista del banco estadounidense Navy Federal Credit Union, Heather Long, que consideró “insostenible” el hecho de que las entradas de dinero no sigan el ritmo del gasto.
Encarecimiento de la gasolina
Pearce prevé que los precios más altos de la energía probablemente mantengan el crecimiento del PIB “moderado este año”.
Los costos de la gasolina en particular se han disparado tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
Teherán ha bloqueado el estrecho de Ormuz, vía marítima clave por la que pasa alrededor de una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas, y eso ha presionado los costos de la energía fuertemente al alza.
El aumento de los combustibles hizo que los consumidores estadounidenses gastaran 28 mil 800 millones de dólares más en gasolina y productos derivados en abril que en el mismo mes del año anterior, de acuerdo a los datos oficiales.
El impacto también se siente en otros sectores. Las ventas de viviendas nuevas en Estados Unidos retrocedieron en abril, a una tasa anual desestacionalizada de 622 mil unidades, informó el Departamento de Comercio. Este dato representa 6.2 por ciento menos que el dato de marzo y 11.3 por ciento menos que hace un año.
Con información de LA JORNADA
