Cosme Vázquez /ASICh
A pesar de que por ley la mujer ha ganado porcentualmente espacios para ocupar planillas electorales, esto se da de manera escamoteada, señaló Teresa Incháustegui, conferencistas feminista, quien estuvo en Chiapas para hablar precisamente de género, desarrollo y políticas públicas. Consultada en exclusiva antes de su participación en el foro organizado por el Instituto Estatal de la Mujer del gobierno del estado de Chiapas, dijo que inclusive esto en los procesos electorales estatales aun no se ha homologado, aunque reconoció que Chiapas está a punto de lograrse esto en los próximos días.
No obstante, dijo que se escamotea el porcentaje que le correspondería a las mujeres, inclusive las postulan en distritos perdedores, donde tienen pocas posibilidades de triunfo y nada más van para hacer labor social.
Así también, agregó que a la mujer la colocan los partidos políticos como suplentes, y hasta van bajo arreglos yendo como propietarias para que luego renuncie y suba el suplente hombre.
Incháustegui dijo que si no tenemos acciones para acabar con la discriminación positiva no se va a garantizar que las mujeres rompan todos los obstáculos que enfrentan hasta ahora para poder llegar en número más nutrido a los cargos públicos.
En este sentido, criticó el hecho de que a nivel local en Chiapas, pese a que las mujeres son las bases casi todas las organizaciones partidarias, con activismo grande, a la hora de repartir los puestos se los dan a los compañeros varones.
Asimismo, dijo que la idea con los temas de género, desarrollo y políticas públicas, es sensibilizar a los servidores públicos la importancia que tiene sus intervenciones de cualquier orden que sea, por lo cual se tiene que tomar en cuenta las características e intereses de cada uno de los dos grupos (hombres y mujeres) que realizan funciones distintas.
Se trata de poder evitar seguir haciendo las cosas como si no existiera un destinatario claro, identificado del otro lado del mostrador.
En tanto, el desarrollo humano y social tiene que considerar que la mujer no es más un ser subordinado, sino que requiere ser reconocida como un agente comunitario, económico y de transformación social, hasta como un ente político importante.
Dijo que habrá que sacar del closet las políticas destinadas a la mujer, ponerlas adelante, porque se requiere de tratos especiales a la mujer, ya que esta por las funciones que se le han encomendado por naturaleza se ve impedida para poder desplegar todas sus capacidades en el mundo laboral y hasta político.
Las mujeres cada vez más requieren de capacitación profesional, porque todavía hay una brecha entre lo que gana un hombre y gana una mujer por un mismo trabajo.
Inclusive, indicó que en las políticas públicas de combate a la pobreza a la mujer se le instrumentaliza, porque se busca beneficiar a la familia y se busca a la mujer para que sea la que administra los recursos, pero no gana nada.
Esto se puede ver con Oportunidades, donde las mujeres son las que reciben el recurso y tienen que ir por el, se hacen responsable de las becas de sus hijos y responsables de cumplir con los requisitos que se marcan para seguir siendo beneficiarios, lo que es una gran carga.
Las señoras se sacrifican para que sus hijos sigan becados, pero esto no lo admite Inchúastegui como parte del papel de privilegio de ser mujer, y no comparte que una parte de la sociedad no puede fincar su desarrollo y su bienestar con el sacrificio de otros.
En tanto, para encontrar la solución a este complejo problema de equidad, anota que se requiere de una política redistributiva de oportunidades y hasta de poder, así como de cargas domésticas. ASICh
