JOSE LUIS ROQUE POPOMEYA
ALGO DE LUCRO
Dice la voz popular, “En el comercio todo lo que se pueda vender es bueno”. Negocio es negocio. Aún siendo basura. Esto me recuerda aquel pepenador del Distrito Federal (o de la ciudad de México?) que se hizo famoso con los recursos que almacenó a través de la basura producida por los habitantes de esa urbe.
Por eso, vea usted que hasta en Tuxtla Gutiérrez, ya se tiene una empresa de nombre Proactiva que se dedica a clasificar y vender “basura”. No, si deja, este agente.
Si usted se diera cuenta de las ganancias que en el centro de transferencia deja, el clasificar y vender la basura, se quedaría anonadado.
Por ejemplo, un pepenador de nombre Felix refiere que ellos, no son tan ricos como creen, sin embargo la actividad que realizan les permite considerar tener a su familia estable económicamente. Y puede ser que no se equivoque en esto que corresponde a la economía formal de los desechos.
Existen algunos lugares, hablando de la capital de Chiapas, que por el exceso de consumismo, llega un momento en el cual deciden deshacerse de objeto, que ya no son útiles, para quien lo adquirió, aún estando en buenas condiciones: Bicicletas, patinetas, línea blanca, metales (cables, alhambres, clavos, etc.), plásticos (juguetes, flores, vasijas, floreros, entre otros), que son aún de consumo o de transformación como el caso del cartón, el plástico, cobre, metales, en fin.
Algunos pepenadores, recuperan objetos en buen estado y los venden como de segundo uso. Dinero es dinero.
Ahora, si se refiere por ejemplo, a la comida basura (o chatarra) la necesidad del consumo humano, no se queda atrás.
Algunas grandes cadenas internacionales, venden la producción de alimento chatarra a la que se dedican, para el consumo humano o animal, con el aval o testimonio (comprado) de algunos profesionistas que se prestan a estas estrategias de venta. Incluyéndose pasta de dientes y sopillas para niños. Vea usted por ejemplo un comercial televisivo, sale un tipo o una señora (de la profesión que convenga) anunciado un producto de dudable calidad, aparece en la pantalla su nombre, profesión, y hasta número de cédula profesional, el impacto de ese anuncio con la citada persona, solo dura un día. Al siguiente, ya hay otro u otra, anunciando el mismo producto.
La cosa es hacer dinero, no importa el cómo, ni el cuánto.
En Chiapas por ejemplo, existen empresas que venden carnes super baratas. ¿Será que son de los desechos de algunas transnacionales que por exceso de refrigeración, se ven en la necesidad de recuperar solo costos? y mientras algunas medianas empresas o cadenas de pequeños establecimientos, llegándole al gusto o al atractivo visual del consumidor, ¿le den una manita de gato, para que se venda?.
Si se piensa en la economía, una familia de escasos recursos económicos, bien puede degustar de esa carne (puerco, res, pollo o sus derivados) con el bajo salario que devengue, puesto que el precio es de admirarse. ¿gato por liebre?. Quién sabe.
Lo que uno se pregunta, ¿tiene este tipo de carnes, el sello de calidad y revisión sanitaria que se merece?. Pregunta al aire. Si la respuesta fuera sí, realmente cumplen con la aplicación de la norma los inspectores.
Uno parroquiano comentaba que una de las técnicas de algunas empresas expendedoras de carne de pollo, utilizan para que esta no se termine de echar a perder, luego de estar años en refrigeración, lavarlo con cloro, luego bañan el pollo con colorante, con el objeto de acercarse lo más posible al amarillo natural del ave ubicada en el puesto. Aunque luego de la cocción, en casa, carezca el producto del sabor original, que dá un ave recién sacrificada.
Esto lleva a pensar que si la Secretaría de Salud, busca alternativas para retirar del mercado la comida chatarra, debe de hacer conciencia también en la población que hay cierto tipo de carnes no recomendables por salud (¡queda tomarlo también como albur!).
Todo lo anterior, según los expertos, lleva no solo afectar la salud de los consumidores, por los problemas de nutrición que pueda acarrear, en esto la nutrición, aunado a lo anterior la contribución de problemas sociales y psicológicos en los niños. Sin hacer a un lado también la economía que permite ser afectada.
Por esto y otras malas costumbres alimenticias, si una persona por ejemplo comiera todos los días comida chatarra, seguramente puedan existir altas probabilidades de padecer enfermedades sanguíneas, obesidad, diabetes y colesterol en su máxima expresión. ¿cuántas personas con estos problemas conoce?.
Esto sin contar las llamadas comidas rápidas, que también caben en estas líneas. Imagínese, lo dañino en nuestro cuerpo, debido a su proceso de industrialización y conservación, sin considerar su precio relativamente bajo que en su amplia distribución comercial, lo hace relativamente de fácil acceso.
Entonces al menos al lector de estas líneas (ya no digamos a la sociedad por que no están todos leyendo este mismo documento), le corresponde vigilar su modus vivendi.
Una pregunta más, Usted ¿Qué tipo de alimentos consume?. Hasta ahí…UF!. CORAM POPULO, EST OX DEI (LA VOZ DEL PUEBLO ES LA VOZ DE DIOS). Escritos a colentornos@yahoo.com.mx y mensajillos telefónicos al 961 1500 150.
