ENTORNOS

JOSE LUIS ROQUE POPOMEYA

TABLA DE PERFILES

Uno de los aspectos en la selección y reclutamiento de los Recursos Humanos, es el perfil profesional, la experiencia y el antecedente de proyectos logrados en anteriores responsabilidades. Caso contrario, se pone en riesgo el inicio, desarrollo y futuro de una empresa.

Según los que saben de estos menesteres, el perfil profesional es la descripción de las ocupaciones existentes en el sector empleador y que están siendo o se espera sean desempeñado por el egresado de un programa o trabajador”. Tratando de establecer la relación cargo-función-responsabilidad como también los componentes, actitudinales, habilidades y destrezas que se requiere para el desempeño de dicho cargo.
La creación de un perfil ocupacional se puede considerar una parte del análisis y la descripción de cargos, ya que a partir de las necesidades empresariales, se crean perfiles ocupacionales como un elemento en la selección y análisis de personal.
Un perfil ocupacional, también es una descripción muy usada en las Instituciones Educativas, en donde se describen las habilidades que los estudiantes adquieren al finalizar su trabajo académico.
Aspectos que deben ir ventilados a la honestidad, la que puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo.
Dado que las intenciones se relacionan estrechamente con la justicia y se relacionan con los conceptos de “honestidad” y “deshonestidad”, existe una confusión muy extendida acerca del verdadero sentido del término. Así, no siempre somos conscientes del grado de honestidad o deshonestidad de nuestros actos. El autoengaño hace que perdamos la perspectiva con respecto a la honestidad de los propios actos, obviando todas aquellas visiones que pudieran alterar nuestra decisión.
En la filosofía occidental, Sócrates fue quien dedicó mayor esfuerzo al análisis del significado de la honestidad. Posteriormente, dicho concepto quedó incluido en la búsqueda de principios éticos generales que justificasen el comportamiento moral, como el Imperativo categórico de Kant o la teoría del consenso de Jürgen Habermas.
En este tiempo, declarado oficialmente año de Belisario Domínguez, pareciera entonces que la honestidad radicaría en el comportamiento de decir siempre la verdad, sin tapujos. ¿Pero quién la soportaría? Si en el hecho de su proceder puedan existir tropiezos o autoacusaciones de verdad de fallo, del hacer mal.
Lo anterior me recuerda dos aspectos, el primero la frase que utiliza uno de los personajes de la concluida series “House”, sí, el Dr. House: “Todos mienten”. Entonces si todos mienten, existe honestidad por el hecho de ser algo así como estandarizado el comportamiento de mostrar o de decir solo lo que se quiere, y ocultar o callar una verdad por el hecho de no querer auto flagelarse o herir al otro, al de enfrente, al compañero de trabajo, al amigo, al compañero de la escuela, al papá, a la mamá, y podemos agregarle una lista de sujetos con el que se mantiene una relación directa o indirecta.
Me recuerda también aquella película interpretada por Jim Carrey, y dirigida por Tom Shadyak, titulada “Liar, liar” (subtitulo en español: Mentiroso mentiroso), que relata cómicamente la historia de un abogado mentiroso que tiene que “soportar”, un deseo que pidió su hijito a quien ve muy poco: Por un día no puede mentir aunque se lo proponga con todas sus fuerzas.
Tal parece que solo a través de la inocencia, la candidez, la inexperiencia, y precisamente la honestidad, puede llevar al sujeto a no mentir. Bíblicamente se lee un párrafo: Solo la verdad te hará libre. Frase utilizada por los medios de comunicación y como un derecho inalienable.
Sin embargo, desde el punto de vista hindú, se menciona por ejemplo que la persona misma ¿se miente?, cuando en lo social, expresa únicamente lo que quiere mostrar, mientras esconde lo que realmente es, y más aún lo que aspira ser.
Si retomamos algunas líneas escritas por Gerard Gil (2010), en su escrito denominado de grietas y mentirosos, encontraremos que:… puesto que el verdadero arte, es hijo de la impostura, los artistas no son más que mentirosos. Mentiroso y miedosos, porque la sensibilidad del creador no es más que una peculiar especie de miedo (el miedo a esa nada que los niños ven con más claridad que nadie). Ser artista no es más que una enfermedad que condena al que la sufre al ver un abismo entre su “yo” y la realidad. Los niños mentirosos y cobardes son los únicos que pueden crear lo bastante verdadero y valiente como para que la Nada se escape por sus fisuras.
¿Qué cabe esperar entonces de esta pandilla de chavales asustadizos? ¿Puede el arte ser honesto? No se puede llamar deshonesto a quien no oculta su impostura… Preguntadle al niño Bergman o al niño Woody quién es el más mentiroso y entonarán el mea culpa. A los otros los mentiroso inconfesos, tampoco vamos a cortarles la cabeza; porque ni siquiera son conscientes de su embute y, por no ser, tampoco son artistas. La mayoría de ellos son artesanos. Fabrican artefactos con una función; y el arte, si bien puede manifestarse en objetos útiles, nunca está en la utilidad.
Bien cabe recuperar la frase expresada en el mago Almsted en Sombras y Nieblas (Woody Allen):
A todo mundo le encanta sus ilusiones…
¿Encantarles? Las necesitan… como necesitan el aire.
Así que para no hacer más extenso este asunto, bien podemos completar estos renglones, con la oriental interpretación de Confusio, con relación a la honestidad:
El nivel más profundo de honestidad es el Ren, desde el cual surgen el Yi y por tanto también el Li. La moral de Confucio se basa en la empatía y la comprensión de los demás, lo que requiere una autocomprensión previa, de la que nacen las normas morales, más que de un código ético previo, otorgado por alguna divinidad. La versión confucionista del Imperativo categórico consistía en tratar a los inferiores como te gustaría que tus superiores te tratasen a ti. La virtud se basa en la armonía con los demás, y en la aceptación de que en algún momento de nuestras vidas todos estamos a merced de otras personas. La honestidad consiste por lo tanto en ponerse en el lugar hipotético de la propia vida futura, y la de las generaciones pasadas y venideras, y elegir no hacer o decir nada que pueda mancillar el honor o la reputación de la familia.
A tanto tiempo de distancia y de la re evolución social, y del hacer a un lado toda clase de moral, por confundirla con moralina, o con la frase hasta a veces inútil de “el árbol de las moras”, ¿puede el ser humano y social, ser realmente honesto consigo mismo?.
De todo lo anterior, por salud, es necesario que en el concierto del Estado, que va piano-pianito, se considere la oportunidad del bien a todos los sectores chiapanecos y no del oportunismo político.
La palabra la tiene usted estimado lector. La intención puede ser esa, alcanzar sin cortapisas el perfil profesional, la honestidad, en el sentido más amplio de la expresión y la interpretación de si misma. Y otros recomendables dentro de los valores dentro de la ética y la moral. HASTA AHÍ, UF!!!. CORAM POPULO, VOX DEI. Comentarios dirigirlos a: colentornos@yahoo.com.mx.

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