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JOSE LUIS ROQUE POPOMEYA

MES DE LA HONESTIDAD

El mes de enero, en Chiapas, es declarado mes del la honestidad. Tal parece que la honestidad, está quedando relegada por otros intereses particulares en cada uno de los ámbitos que integran a esta sociedad a la que participamos. En filosóficos o de explicaciones es meterse en bretes. ¿Cómo se entiende este concepto, de valor personal , o de comportamiento a la perfección , de salud en la relación misma con la propia persona que lo porta o que es honesto?.
Según wikipedia, honestidad correspondería al hecho que: La honestidad es una cualidad de calidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad (decir la verdad), de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Se trata de vivir de acuerdo a como se piensa y se siente.
En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo.
Dado que las intenciones se relacionan estrechamente con la justicia y se relacionan con los conceptos de “honestidad” y “deshonestidad”, existe una confusión muy extendida acerca del verdadero sentido del término. Así, no siempre somos conscientes del grado de honestidad o deshonestidad de nuestros actos. El autoengaño hace que perdamos la perspectiva con respecto a la honestidad de los propios actos, obviando todas aquellas visiones que pudieran alterar nuestra decisión.
En la filosofía occidental, Sócrates fue quien dedicó mayor esfuerzo al análisis del significado de la honestidad. Posteriormente, dicho concepto quedó incluido en la búsqueda de principios éticos generales que justificasen el comportamiento moral, como el Imperativo categórico de Kant o la teoría del consenso de Jürgen Habermas.
Pareciera entonces que la honestidad radicaría en el comportamiento de decir siempre la verdad, sin tapujos. ¿Pero quién la soportaría? Si en el hecho de su proceder puedan existir tropiezos o autoacusaciones de verdad de fallo, del hacer mal.
Lo anterior me recuerda dos aspectos, el primero la frase que utiliza uno de los personajes de la seria House, sí, el Dr. House: “Todos mienten”. Entonces si todos mienten, existe honestidad por el hecho de ser algo así como estandarizado el comportamiento de mostrar o de decir solo lo que se quiere, y ocultar o callar una verdad por el hecho de no querer auto flagelarse o herir al otro, al de enfrente, al compañero de trabajo, al amigo, al compañero de la escuela, al papá, a la mamá, y podemos agregarle una lista de sujetos con el que se mantiene una relación directa o indirecta.
Me recuerda también aquella película interpretada por Jim Carrey, y dirigida por Tom Shadyak, titulada “Liar, liar” (subtitulo en español: Mentiroso mentiroso), que relata cómicamente la historia de un abogado mentiroso que tiene que “soportar”, un deseo que pidió su hijito a quien ve muy poco: Por un día no puede mentir aunque se lo proponga con todas sus fuerzas.
Tal parece que solo a través de la inocencia, la candidez, la inexperiencia, y precisamente la honestidad, puede llevar al sujeto a no mentir. Bíblicamente se lee un párrafo: Solo la verdad te hará libre.
Sin embargo, desde el punto de vista hindú, se menciona por ejemplo que la persona misma ¿se miente?, cuando en lo social, expresa únicamente lo que quiere mostrar, mientras esconde lo que realmente es, y más aún lo que aspira ser.
Si retomamos algunas líneas escritas por Gerard Gil (2010), en su escrito denominado de grietas y mentirosos, encontraremos que:… puesto que el verdadero arte, es hijo de la impostura, los artistas no son más que mentirosos. Mentiroso y miedosos, porque la sensibilidad del creador no es más que una peculiar especie de miedo (el miedo a esa nada que los niños ven con más claridad que nadie). Ser artista no es más que una enfermedad que condena al que la sufre al ver un abismo entre su “yo” y la realidad. Los niños mentirosos y cobardes son los únicos que pueden crear lo bastante verdadero y valiente como para que la Nada se escape por sus fisuras.
¿Qué cabe esperar entonces de esta pandilla de chavales asustadizos? ¿Puede el arte ser honesto? No se puede llamar deshonesto a quien no oculta su impostura… Preguntadle al niño Bergman o al niño Woody quién es el más mentiroso y entonarán el mea culpa. A los otros los mentiroso inconfesos, tampoco vamos a cortarles la cabeza; porque ni siquiera son conscientes de su embute y, por no ser, tampoco son artistas. La mayoría de ellos son artesanos. Fabrican artefactos con una función; y el arte, si bien puede manifestarse en objetos útiles, nunca está en la utilidad.
Bien cabe recuperar la frase expresada en el mago Almsted en Sombras y Nieblas (Woody Allen):
– A todo mundo le encanta sus ilusiones…
– ¿Encantarles? Las necesitan… como necesitan el aire.
Así que para no hacer más extenso este asunto, bien podemos completar estos renglones, con la oriental interpretación de Confusio, con relación a la honestidad:
El nivel más profundo de honestidad es el Ren, desde el cual surgen el Yi y por tanto también el Li. La moral de Confucio se basa en la empatía y la comprensión de los demás, lo que requiere una autocomprensión previa, de la que nacen las normas morales, más que de un código ético previo, otorgado por alguna divinidad. La versión confucionista del Imperativo categórico consistía en tratar a los inferiores como te gustaría que tus superiores te tratasen a ti. La virtud se basa en la armonía con los demás, y en la aceptación de que en algún momento de nuestras vidas todos estamos a merced de otras personas. La honestidad consiste por lo tanto en ponerse en el lugar hipotético de la propia vida futura, y la de las generaciones pasadas y venideras, y elegir no hacer o decir nada que pueda mancillar el honor o la reputación de la familia.
A tanto tiempo de distancia y de la re evolución social, y del hacer a un lado toda clase de moral, por confundirla con moralina, o con la frase hasta a veces inútil de “el árbol de las moras”, ¿puede el ser humano y social, ser realmente honesto consigo mismo?.
La palabra la tiene usted estimado lector. La intención puede ser esa, alcanzar sin cortapisas la honestidad, en el sentido más amplio de la expresión y la interpretación de si misma. HASTA AHÍ, UF!!!. CORAM POPULO, VOX DEI. Comentarios dirigirlos a: colentornos@yahoo.com.mx. Mensajes de texto al celular 961 1500 150. También puede leernos en distintas ediciones locales, estatales, y facebook; José Luis Roque P @facebook

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