JOSE LUIS ROQUE POPOMEYA
¿EL INFIERNO SON LOS OTROS?
Las relaciones sociales expresas en los integrantes del sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Municipio Tuxtla Gutiérrez, con su electo representante Roque Morales Santiago, lleva a recordar los escritos de Jean-Paul Sartre en su obra “El infierno son los otros”.
Porque se subraya la ansiedad que al Secretario del citado sindicato, le provoca la relación con los demás, y la forma en que ésta puede coartar su autonomía como individuo.
Tal parece que estas relaciones sociales, representan para Roque Morales, un enorme conflicto y preocupación, porque los otros, le irritan le estorban, que le obligan llevar y mantener sus relaciones esencialmente conflictivas. Le privan de su libertad de desprenderse del grupo social que le ofreció la oportunidad de su vida: El poder.
Según la línea de Sartre, sus agremiados (sin excepción alguna, pues a todos los trata con despotismo y agresión), le inspiran sentimientos negativos, radica en el hecho de que representan obstáculos potenciales para su ansiada libertad. Pareciera que la intromisión de varios grupos de su fraccionado sindicato, en la representación que ocupan esos otros, le impiden moverse a su antojo, pues sin su intromisión, Roque Santiago, naturalmente sumergido en su existencia, y en particular en la tarea de obtendría aquellos objetos del entorno que desea y necesita.
Más que pensar en su experiencia, está embebido en ella, por lo que actúa sin reflexionar, referiría Sartre.
La aparición de todos esos inconformes con él, saca al secretario general del SUTSM (Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Municipio), de su estado original en el que está absorto. Y la aparición de esos otros, no sólo le resulta sorpresiva, sino también amenazante. Y esos otros (sus enemigos) resultan una amenaza porque en la vida los individuos como él, deben de procurarse los recursos pertinentes para su sobrevivencia. Y debido a que no existe una cantidad infinita de los recursos por los cuales lucha para sobrevivir y satisfacerse, los otros le resultan en esencia competencia, son competidores más que colaboradores o representados.
Por eso juega al gato y al ratón, con todo aquel infeliz que espera de éste sujeto un apoyo, una representatividad social en beneficio del común o de sus representados. Todo significa a sus verdes ojos, negocios redondos. Dinero es dinero.
Son varios grupos que ponen resistencia a su autonomía, pues obstaculizan a través de llamados a las autoridades competentes, sus deseos de alargar su periodo por siete años. Aspecto que rebasaría incluso el periodo de mandato del Presidente de la República Mexicana Felipe Calderon Hinojosa, o incluso hasta del propio Juan Sabines Guerrero, ya no se diga del alcalde Jaime Valls Esponda, que su periodo a punto de concluir, por ley corresponde a un trienio.
Sin salirnos de la línea de Sartre, el buen Morales Santiago, de lograr maicear a los magistrados y darles atole con el dedo, el cual, está casi a punto de lograrlo, alcanzaría cubrir al ciento por ciento el periodo que representaría Seth Yassir Vázquez, y dos alcaldes más por llegar, más el periodo completo del sustituto del actual gobernador, en las futuras elecciones.
Pero volviendo al tema de Sartre, otra de las razones que Morales Santiago, toma como elemento para comportarse de la forma en que lo hace, es que sus compañeros agremiados le inspiran sentimientos negativos, pues tiene que ver con la manera en que una vez que lo eligieron, lo redujeron a la condición de objeto, quien compensaría todas las necesidades de sus representados.
Pero al parecer como respuesta a esos demonios, según la visión de Sartre, están probando agua de su propio chocolate, pues cometieron el grave error de pensar que Roque Santiago, carecía de sus cartas bajo la manga. Se olvidaron que le caracterizaba el cobre, que a la vera del camino, ya salió a relucir.
Se olvidaron posiblemente, que este individuo, es un ser pensante, más que un objeto, pero sus agremiados los explotados, y los inconformes, le hacen las veces de un penoso recordatorio: Es tangible.
Y esto gracias a las miradas que ya recolecta de su gente, de las personas con las que negocia y del mejor postor, a quien trata por monedas la seguridad o confianza de sus agremiados.
Las observaciones verbales, que también su gente le recuerda –con frecuencia de forma hiriente- le hacen recordar que es un ser visible, que aún no ha alcanzado la buena fama, para echarse a dormir. Sin olvidar que al término de su ejercicio como “líder” inmoral, retornará a su lugar de origen.
Algo que no puede –ni podrá- este servidor público, vestido de representante social sindical, es continuar dosificando a su gente, porque no tiene la experiencia de sus pensamientos, de lo que conjeturan a sus espaldas e incluso frente a él, y sólo puede percibirles y soportar interactuar con ellos, ante todo como objetos.
No hay que dejar de lado, como refiere el mismo Sartre, que la interacción con sus agremiados, es necesaria para que aparezca en él, la reflexión autoconsciente.
Como le sucedió antes de ser electo Secretario de los sindicalizados, era consciente, pero no de sí mismo. Como el mismo Sartre, lo ilustra con un ejemplo (el de un individuo abstraído que espía por el ojo de una cerradura hasta que otro lo sorprende por detrás, y lo vuelve un objeto) y con ello aduce de forma persuasiva que sólo mediante el encuentro con sus agremiados, está adquiriendo consciencia de sí mismo.
Sin embargo, Sartre, bien pudiera cerrar este capítulo del caso del Secretario general del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Municipio Tuxtla Gutiérrez, con la naturaleza antagonista y esencial de la presencia de los otros (los sindicalizados), en su otra comedia: donde el personaje principal es Garcin. Hasta ahí. Uf!. “VOX POPULI, VOX DEI” (LA VOZ DEL PUEBLO, ES LA VOZ DE DIOS). Correos favor de enviarlos a colentornos@yahoo.com.mx. Mensaje y/o llamada al 961 1500 150.
