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“Sexualmente, es decir, con mi alma.”
Boris Vian

Daniel Flores Meneses
danfm@hotmail.com

Contra la corrupción a fondo

Hace unos días aquí en este mismo espacio comentaba como poco a poco en estos meses se ha venido estructurando una nueva política de legalidad a través de una institución como la Controlaría General del Estado. Pues esta política ha sido perfilada por un funcionario joven cuyos intereses no están encadenados al pasado; tampoco tiene como condición una mira política por lo que le ha permitido establecer nuevas reglas que se concretaron con la firma de por lo menos dos convenios de coordinación y un convenio específico entre la Secretaría de la Función Pública y el gobierno del Estado y con la FEPADE. la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales de la PGR, Francisco Sau Yañez, el joven Contralor, al firmar estos acuerdos fue contundente al señalar que el problema de malos manejos de los recursos públicos que alejan a los funcionarios de la confianza de los ciudadanos, tiene dos elementos, uno de ellos es la arbitrariedad cuando se toman decisiones, cuando hay un poder que se ejerce en forma inadecuada y no contar con un sistema de rendición de cuentas.
Esta pues es una posición clara y específica, porque la prevención es la capacidad de reducir la vulnerabilidad para que las instituciones y sus integrantes no se involucren en malas prácticas en la gestión pública. Y es que estas acciones, lo sabe Sau Yañez, han llevado a ese divorcio entre funcionarios públicos y sociedad. Devolverle el valor a esta relación es un compromiso que no puede ser pospuesta porque entonces se estaría ahondando este divorcio que hay que evitar.
Esta decisión no parece ser una postura cuyuntural, porque el hecho de reducir las acciones incorrectas de los servidores públicos es parte fundamental de la estrategia de gobierno de Juan Sabines; se trata de una acción necesaria y no de ornato porque de no hacerse en unos cuantos meses estaríamos de nuevo pensando que lo hecho de nada sirvió, porque conservar la confianza del pueblo no es otra cosa que cumplir con el mandato que los chiapanecos dieron en las urnas. Hace un año precisamente.
El joven funcionario sabinista dejó establecido ante la Secretaría de la Función Pública y la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales de la PGR, (FEPADE) que en Chiapas el combate a la corrupción se cumplirá porque los chiapanecos estamos esperando que el estado de derecho y una cultura de paz se queden con nosotros de forma permanente.
De esta forma Chiapas se ha sumado a la homologación de una estrategia contra la corrupción para aspirar a una administración con un enfoque de transparencia con calidad. Estamos pues en el arranque de una nueva cultura política y cultural.
Chiapas desde hace años necesita una inyección de confianza para evitar que funcionario que entran sin nada salgan en menos de seis años, o muchos en seis años con el futuro hasta de sus nietos asegurado. No se vale que Chiapas siga sufriendo el embate de estos “entes” que no han aprendido que la función pública es un alto deber de cualquier ciudadano de este planeta.
Servia a nuestros congéneres en la política debería llenarnos de orgullo, pero a veces cuando conocemos desvíos, da vergüenza y hasta coraje. La filosofía del “no me des, nada más ponme donde haya” debe ser desterrada, porque Chiapas tiene derecho abrirse camino en este nuevo milenio basado en las bondades de la democracia y la administración pública decente.
Sau Yañez firmó los acuerdos en donde se establecen las bases para fortalecer acciones de prevención, atención, seguimiento y sanción de responsabilidades administrativas de los servidores públicos y de delitos electorales en le contexto del proceso electoral que se vive, así como los procesos electorales federal y locales subsecuentes.
El segundo acuerdo fue para la coordinación entre el Ejecutivo Federa y el de Chiapas para realizar un programa especial que se denomina “Fortalecimiento del Sistema Estatal de Control y Evaluación de la Gestión Pública y Colaboración en materia de transparencia y combate a la corrupción.
Y el tercero es un convenio específico de colaboración entre la función pública Chiapas, para establecer los términos y condiciones mediante los cuales la Secretaría de la función pública, otorgará al estado, la licencia de uso del sistema “Programa anual de trabajo-sistema de información periódica

petulancia
El Diccionario define petulancia como una actitud de “vana y exagerada presunción” y menciona que proviene del latín petulantia. Los romanos usaban esta palabra para aludir a un comportamiento desmedido, exagerado, atrevido, o insolente.
El vocablo latino proviene del verbo petere (ir a algún lugar), pero con el sentido de hacerlo en forma agresiva, incluso insolente. También tenía otros sentidos, como el de ‘atacar’ o ‘herir’, el ‘demandar a alguien’ ante los tribunales y el de ‘elevarse’. Ovidio decía petere astra (elevarse hasta los astros) y Plinio, más modesto, petere palmi altitudinem (elevarse a un palmo de altura). Cicerón, por su parte, al referirse a una lucha en el Coliseo decía gladiatores petendo vehementem (los gladiadores atacándose con vehemencia).
A partir de este verbo, se formó el adjetivo petulans, que se aplicaba a la persona agresiva, siempre dispuesta a atacar, y también al sujeto insolente o meramente irreverente y petulantia, arriba mencionada, al comportamiento de los petulans. En cierto momento, se formaron asimismo los cuerpos militares de petulantes, que eran batallones auxiliares de las legiones romanas.
Corominas afirma que la palabra petulante se registra en español desde el siglo XVII. Sin embargo, el notable etimólogo catalán no disponía de los modernos corpus informatizados que hoy nos permiten saber en pocos minutos que este vocablo ya era conocido en 1490, cuando su significado fue explicado por Alonso de Palencia en su Universal Vocabulario:
Petulans. tis. de todo genero. que agora lo toman por osado & demasiado. Otro tiempo se dizian azedos demandadores. & propriamente moços de cambiadores. los quales muchas vezes y espessas demandan demasiados preçios: que toman nombre de pedidores. O es petulans suzio importuno. En esto es diffirente el petulante del lasciuo: que el petulante viene de temeridad y el lasciuo del iuego y gazaiado.
El verbo latino proviene del griego peto, petannumi, que se deriva, a su vez, de la raíz indoeuropea pet- (precipitarse), también presente en palabras como ímpetu, petición, apetito, entre otras.

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