“El amor es ciego, pero el matrimonio
le restaura la vista.”
G.C.Lichtenberg/
Daniel Flores Meneses
danfm@hotmail.com
Este jueves se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Los calendarios no coinciden, porque los intereses de antes, eran otros. La UNESCO puso una fecha y fue el 3 de mayo para conmemorarla a nivel internacional, pero aquí en México el 7 de junio sigue vigente, como la fecha para la celebración a pesar de que, al menos yo, no se porque fue escogida.
Juan Sabines el Gobernador se reunió con periodistas para lograr una plática sobre esta profesión que es tan ingrata pero tan apasionante. Se trata de una profesión semejante a la política. A veces me pregunto ¿cuál es la diferencia entre periodismo y Política¿ y son pocas las opciones que se encuentran. Y es que son dos profesiones definidas hacia el bien social.
Muchos periodistas pensamos que es el momento de hacer un análisis de lo que ha sido el periodismo en Chiapas. No hacer una historia, porque después de todo, las historias son ingratas; sino un examen exhaustivo sobre lo que ha representado la enorme inversión de realizada por los gobiernos en radio y televisión para unificar o darle a Chiapas una filosofía común.
Por eso me gustó mucho lo expresado por el gobernador Sabines, cuando al final de la comida, dijo con sinceridad que no le había gustado el formato que le habían presentado. Esto porque se reunión en una mesa central con algunos comunicadores a los que seguramente sus colaboradores consideraron que eran los más representativos.
Cuando se selecciona algo no se puede negociar con el resto. Eso es una ecuación determinante. Por lo tanto o te reúnes con los medios o te reúnes con los periodistas, dos cosas totalmente diferentes en un país en donde los medios son concesionados a particulares.
Esta comida sin embargo resultó sorprendente porque se trata de la primera con los periodistas realizada por el Gobernador Sabines. Ha prometido que el 7 de junio la reunión será diferente, habrá un contexto nuevo. Vale pues y esto es para celebrarlo.
paella
(Del valenciano paella). Plato de arroz seco, con carne, pescado, mariscos, legumbres, etc., característico de Valencia, y también el recipiente usado para preparar este plato.
El popular plato valenciano que conocemos como paella tomó su nombre del francés antiguo paele, que a su vez provenía del latín patella (especie de fuente o plato grande de metal). Es decir, la palabra valenciana paella ha sido tomada del nombre de la sartén en que se prepara y así llegó al español hacia 1900, como nueva denominación en nuestra lengua del ‘arroz a la valenciana’. Es un caso de identificación del recipiente con su contenido, como cuando se habla de ‘beber unas copas’ o de producir un cierto número de ‘barriles de petróleo’.
El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) incluye también paellera, el nombre de origen popular español que designa a la sartén en que se prepara este plato.
El DRAE recoge asimismo paila, voz que también procede de patella y que
se refiere a una ‘vasija grande de metal, redonda y poco profunda’ o, en algunos lugares de América, a una sartén o vasija. En ciertas zonas de Chile, es común hasta hoy que los restaurantes sirvan platos ‘a la paila’, preparados en una sartén a la medida del cliente, aunque normalmente difieren bastante de la tradicional paella.
La patella de los latinos llegó hasta nosotros también a través de padilla, voz que el DRAE registra como en desuso, que designa una sartén pequeña. En italiano, la patella latina derivó en patela, que designa tanto al caparazón de un molusco como a la rótula, el hueso plano de la rodilla.
En portugués, patela es el término médico para referirse a la rótula y designa también una parte de la pata de los arácnidos, la que va desde la tibia hasta el fémur. Asimismo, el adjetivo portugués patelar se traduce al español como rotular o rotuliano.
