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Daniel Flores Meneses
danfm@hotmail.com

El Plan de Desarrollo Chiapas Solidario, presenta varias aristas que resultan de una gran importancia para el futuro del estado y es por eso que el Gobernador Sabines ha querido dejar asentado lo que éste significa para su gobierno. Lo ha repetido, va a ser el hilo conductor de su gobierno hasta el 2012, lapso en donde pretende dejar asentada las bases para hacer de Chiapas una entidad con mejor y mayor presencia en el concierto nacional, en donde desgraciadamente está en las últimas posiciones en cuando a estadísticas se refiere.Sabines ha reunido a su gabinete para decirle a los funcionarios que deben estar atentos y continuar con una labor permanente de seguimiento para que todos cumplan. Pero que cumplan a cabalidad con los cinco ejes que se establecen en el documento.
Hay varios puntos importantes que deberían ser analizados a fondo porque representan una gran oportunidad para miles de chiapanecos, sobre todo indígenas y campesinos que permanecen regados por las sierras, las montañas que no cuentan con los servicios a que tienen derecho. Es decir la dispersión es enorme y vencerlo es una cuestión de interés prioritario para el gobierno actual.
Los datos de dispersión poblacional en nuestro estado son elocuentes, me permito darle algunos datos de gran relevancia para darle la dimensión de este problema.
Nuestro estado tiene una extensión territorial de 74 mil 415 km², que representa el 3.8 por ciento de la superficie del país, ubicándose como el octavo estado más grande de México.

En el territorio chiapaneco existen 19 mil 386 localidades, distribuidas en 118 .

Somos cerca de 4 millones 300 mil chiapanecos, cifra que nos ubica como la séptima entidad más habitada del país. Aproximadamente la mitad de la población tiene menos de 20 años de edad, jóvenes que demandan servicios educativos y de salud, así como fuentes de empleo. Las mujeres constituyen 51 por ciento del total de la población, participando activamente en la vida política, económica y social del estado.

Un millón 136 mil chiapanecos son indígenas, agrupados principalmente en nueve etnias, cada una con identidad propia, patrones religiosos, culturales y formas de gobierno particulares.
El patrón de distribución de la población se sustenta en dos vertientes: una atomizada dispersión rural y una concentración urbana; 52 de cada cien chiapanecos viven en 19 mil 237 localidades menores de 2 mil 500 habitantes, mientras que 32 de cada 100 viven en las únicas 22 localidades mayores de 15 mil habitantes. Las principales ciudades son Tuxtla Gutiérrez, Tapachula de Córdova y Ordóñez, San Cristóbal de Las Casas, Ocosingo, Comitán de Domínguez y Palenque.
Esto amigo lector significa que para darle a todos nuestros jóvenes y a todas las familias de nuestros campesinos e indígenas, es un verdadero esfuerzo por la orografía chiapaneca. Se trata de una situación casi, casi imposible de lograr en las circunstancias actuales.
Por eso Sabines Guerrero, propone la creación para instrumentar el programa de “Ciudades Rurales” como el antídoto contra la dispersión de localidades. Se trata de terminar con la marginación que provoca esta dispersión precisamente.
Al parecer el gobernador Sabines tiene ya dos municipios establecido para iniciar este gran aglutinamiento de comunidades en una sola ciudad con todos los servicios necesarios.
Los campesinos e indígenas que serán invitados a formar parte de estas ciudades, podrán mantener sus propiedades actuales, podrán trabajarlas, como si fuera su rancho, pero vivirán con todos los servicio en estas ciudades. Se trata de una idea pues, de gran relevancia, que si Sabines lo logra, habrá dado un paso para terminar con la marginación y la pobreza, al menos disminuir las formas de combatirla.
Por eso vale la pena seguir de cerca este programa porque bien vale la pena. Es posible que se enfrenten a problemas como la de usos y costumbres además de los políticos que aparecen siempre en estos casos, pero si nos unimos los chiapanecos podremos lograrlo.

laberinto

En la civilización egea, que se desarrolló antes de la llegada de los helenos, era común la construcción de enmarañados laberintos en cuyos innumerables corredores, cámaras y vericuetos solían perderse los visitantes.
Los latinos llamaron a estas construcciones labyrinthus, del griego labyrinthos, una palabra que, según el lingüista francés Antoine Meillet, especializado en lenguas indoeuropeas, probablemente es de origen cario. Los carios eran uno de los pueblos del mar Egeo, desplazados por los helenos unos nueve siglos antes de nuestra era.
El más famoso de aquellos laberintos era, sin duda, el de Creta que, según la mitología griega, fue construido por Dédalo para encerrar al mítico Minotauro, un animal sanguinario con cuerpo humano y cabeza de toro.

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