EN CONCRETO

PRI-PANAL: ¿Distanciamiento amistoso?

Víctor M. Cruz Roque
vmcruzroque@hotmail.com

Muy extraña resulta la separación amistosa que pactaron las dirigencias nacionales del PRI y el PANAL, por lo que en términos electorales concluyen con el acuerdo de coalición que habían suscrito el 17 de noviembre pasado, con la inclusión del PVEM.
No se conocen con certeza los motivos por los cuales se produce el distanciamiento entre los protagonistas principales, el candidato presidencial del PRI Enrique Peña Nieto y la propietaria del Partido Nueva Alianza Elba Esther Gordillo, pero con ese distanciamiento, por obvias razones, se genera una recomposición de fuerzas que impacta en ambas expresiones partidistas.
A decir del CEN del Revolucionario Institucional, “Esta decisión se tomó con el interés fundamental de respetar y preservar la unidad y los derechos de los militantes de los tres partidos”, argumento poco creíble si acudimos a la experiencia de que lo que menos consta para efectos de acuerdos cupulares es precisamente eso.
Sin embargo quedan en el registro las expresiones de inconformidad que se produjeron, principalmente entre los priistas, por el tamaño de las cuotas cedidas, particularmente en los estados de Chiapas, Sinaloa, Puebla y Nayarit, entidades donde el PANAL encabezaría una de las dos fórmulas al Senado, así como la mayoría de las 24 diputaciones federales. Para esos efectos ya habían levantado la mano Mónica Arriola, Fernando González Sánchez y Jorge Kahwagi; hija, yerno y protegido de la profesora Gordillo, respectivamente.

Lo extraño…

Eso de la separación amistosa es un decir benevolente, porque como están las cosas en la rebatinga electoral implica aceptar nulidad de intereses o un “nos da igual”, lo cual es absurdo e inverosímil. Hay algo no manifestado públicamente y eso seguramente se dilucidará con el transcurrir del tiempo, como suele suceder en estos casos.
Lo que queda claro es que la ruptura prácticamente deja sin posibilidad de que ambos partidos caminen juntos en el proceso electoral federal, es decir, para las candidaturas a la Presidencia de la República y ambas cámaras del Congreso de la Unión, y consecuentemente limita, pero no imposibilita que lo hagan en las entidades donde se celebrarán procesos locales, como en el caso de Chiapas. Incluso, el PANAL podrá coaligarse con otros partidos, en alcance a la libertad y a los “equilibrios” que según se dice, buscan ambos institutos políticos.

Va el PANAL…

La base territorial del Nueva Alianza la conforma mayoritariamente el magisterio institucional, eso para nadie es un secreto; tampoco lo es que masticar políticamente a su lideresa nacional Elba Esther Gordillo produce un sabor agridulce en amplias franjas de la sociedad y específicamente del electorado. Y es que, el descrédito de la maestra produce mohines, pero también genera cierto grado de certeza por su control institucional y el poderío económico que ostenta, que logra traducirlos en votos.
Son cinco los estados de la República donde la disidencia del SNTE tiene peso específico: Guerrero, Oaxaca, Morelos, el D.F. y Chiapas, son los mismos donde el contrapeso que hace la CNTE al SNTE resta en vez de sumar.
Necesario es tomar en consideración algunos datos como el rompimiento de Elba Esther Gordillo Morales con el PRI en el 2006, la fundación de su feudo político, su amarres con el PAN, su distanciamiento con éste partido y con Felipe Calderón y ahora, en retorno, su acercamiento con Enrique Peña Nieto.
Así estaban las cosas hasta que el ex dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira, signa el pacto de coalición con el PANAL y el PVEM, en los términos que son ampliamente conocidos.
Deja Moreira la dirigencia priista y revisan los términos del acuerdo, concluyéndose lo anunciado hace tres días.

El caso Chiapas..

El convenio PRI-PVEM-PANAL produjo inconformidades en varios frentes. El principal derivó en la renuncia al PRI de la hoy Senadora independiente María Elena Orantes.
La fracción parlamentaria del PRI en el Congreso local también elevó la voz, así como otros miembros “distinguidos” del PRI. Eso alertó a la dirigencia nacional del tricolor y el asunto concluyó con la ruptura que llamaron candorosamente separación amistosa.
Centrémonos en el interés primario de la propietaria absoluta del PANAL: su garantía de que su hija Mónica y su yerno Fernando González accederían al Senado por ésta vía, lo cual difícilmente en el nuevo espectro sucederá.
Difícilmente porque en Chiapas el PANAL es solamente un logotipo usufructuado gerencialmente, por lo que sin la plataforma del PRI y en menor escala del PVEM, la intentona de la maestra oriunda de Comitán para imponer a su hija Mónica se diluye e imposibilita.
Del nuevo escenario emergen los prospectos del PRI Roberto Albores Gleasón y Julián Nazar Morales, únicos inscritos en carácter de precandidatos.
Las especulaciones sobre nuevas alianzas con el solitario PANAL están a la orden de los minutos, y es que, como están las cosas una probable conjunción con la profesora Gordillo y su partido, se hace una especie de mal necesario, atractivo para efectos publicitarios y de impacto político, aún cuando electoralmente sus beneficios contengan serias dudas.
En lo que respecta a su unión PRI- PVEM, los términos quedaron intocados y hasta cierto punto fortalecidos por su mutua necesidad de tránsito electoral.

Es todo, gracias.

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