Alfonso Carbonell
Democracia simulada
Conforme avanzan los tiempos, tiempos electorales habría que acotar, el panorama tanto a nivel nacional como en el estricto ámbito estatal empieza a dar luces… y sombras, en cuanto a las definiciones políticas e incluso barnizadas de participación ciudadana. Porque ahora resulta que las encuestas, siempre defenestradas y bajo mantos de sospecha, ahora se han convertido en el gran decidor. ¡Hasta dónde hemos llegado!
El recurso del método (Alejo Carpentier; 26-dic-1904/24-abr-1980; cita. “Y habría que perseguir por tales tierras al General Hoffmann, cercarlo, sitiarlo, acorralarlo, y, al fin, ponerlo de espaldas a una pared de convento, iglesia o cementerio, y tronarlo. << ¡Fuego! >> No había más remedio. Era la regla del juego. Recurso del Método”.) Éste –recurso- pareciera no dejar más caminos que acabar con el enemigo pero hoy quizás y para bien, y empleando la paráfrasis del método Carpentier cuando describe al dictador: “Ni ponerlo de espaldas a una pared de convento” sino simplemente, ante una firma encuestadora. Me queda claro.
Pero hoy el quid del asunto es, que si no se echaron nuevamente para atrás las “izquierdas” en Chiapas, debió ocurrir este fin de semana el proceso antidemocrático de las encuestas para definir, según Mitofski (lo cito solo como referente) quién, de los aspirantes a gobernarnos, salió mejor calificado. ¡Qué estupidez! Me cae. Es decir; ¡Pa’ qué chingados tanto gasto en nuestra incipiente democracia con IFES’ y demás instancias de control y calificadoras, reguladoras y garantes del proceso de elección de nuestras autoridades trátese de quien se trate, si con unas putas encuestas podríamos resolver la elección!
Porque si el procedimiento de escoger a un candidato “X” del partido o coalición que fuere basta una encuesta para ser electo insisto; ¡Por qué carajos no hacemos lo mismo en la elección constitucional y le ahorramos al país miles de millones de pesos! ¿Es pregunta no se esponjen? Es decir, si una encuesta –insisto- es suficiente para elegir al candidato y posible gobernante a conducir los destinos de un estado o nación, debiera ser igual de válido para entronizarlo finalmente. Leía en una revista en días pasados, por cierto una que no tiene desperdicio tanto por su contenido, calidad de colaboradores y casa editorial (“Cámara” de la cámara federal de diputados) en la que varios empresarios encuestadores confiesan; que ni en el mejor (para mi peor) de los mundos hubieran pensado que las encuestas se convertirían en el fiel de la balanza democrática. Palabras más palabras menos.
Así es qué, ahora y según trascendió en un diario local (Expreso Chiapas, 22-01-12), ciertamente la encuesta para sacar al candidato de las “izquierdas” para contender por la gubernatura estatal, debió llevarse a cabo este fin de semana. Sin embargo, advierte la información publicada ayer, de los tres aspirantes que aceptaron finalmente ir por este método, a saber; Rutilio Escandón Cadenas, Enoc Hernández Cruz y María Elena Orantes López, los dos primeros se dijeron desconocer si en realidad se estaba llevando a cabo la encuesta ya que no tenían información de que ello estuviera sucediendo el sábado. Es más ambos aspirantes, coincidieron en señalar que esto era una simulación para imponer a la ex priista Orantes López. Insisto ambos dos comparsas. Legitimaron la encuesta.
A modo de corolario
Así pues, por lo que hace al candidato o candidata a contender por los partidos PRD-PT-Movimiento Ciudadano para el gobierno del estado de Chiapas, la duda se prolongará hasta el próximo jueves 26 y que todo apunta será la senadora hoy independiente, María Elena Orantes López. Y digo apunta, porque por tal motivo y razón, cuatro de los también aspirantes a tal encargo de gobernador decidieron no participar lo que hace ver, de menos, que están listos para inconformarse incluso impugnar; el recurso del método. Y aquí sus apelativos; Ernesto Gutiérrez Villanueva (se sabe el mejor posicionado en las bases perredistas), Juan Carlos López Fernández alías el “chapitas” (¡qué pictes!, diría Tío Gervasio), Seth Yassir Vázquez Hernández actual presidente municipal de la capital chiapaneca y su antecesor Jaime Valls Esponda y hoy flamante rector de la UNACH.
Ya de salida
Lo que debe uno preguntarse es, y tal vez coincidan amables lectores; ¿Qué entonces con la militancia? ¿Qué con las costosas estructuras de los partidos? ¿Qué acaso no son capaces de definir con sus propios métodos establecidos en sus estatutos quién fregados a de representarlos en las contiendas? El mensaje me parece claro ¡ya nadie cree en ellos! Lo peor de todo es que en su manejo sesgado de los procesos de selección, nos dan clara muestra que lo que menos les importa es el pueblo. Son simplemente sus intereses particulares o de grupo los que los mueven. Y en medio de todo este cochinero, millones de mexicanos en espera de democracia y justicia social. ¡Me cachis!
