Empresa

Sí, pero no…

Alberto Barranco

Latente la posibilidad de juicio político contra el presidente de la Consar, Moisés Schwartz, bajo cargos de solapar inversiones ruinosas, el funcionario envió al Senado un documento en el que intenta justificar el boquete

La argumentación reitera los ejes de Hacienda, es decir sí…, pero no. Se cayó el rendimiento de los bonos de largo plazo adquiridos, pero no el capital de los trabajadores.

Más aún, las pérdidas en el monto de los intereses respecto a los papeles de corto plazo se recuperarán en el periodo de maduración de las inversiones, en un horizonte en que las primeras generaciones que se retirarán bajo el sistema privado de pensiones laborarán aún 14 años.
De hecho, según el documento, el gobierno pagará 100% del valor de los bonos a su amortización, además, claro, del rendimiento ofrecido bajo el esquema de tasa fija.

El fenómeno es simple: al estallido de la crisis las tasas de interés para nuevos instrumentos se incrementaron 11% respecto a las de 2007. De 7.6% saltaron a 8.7% al año, lo que le quitó el atractivo a las apuestas de largo plazo a tasa fija, en cuya carambola bajó el precio de venta de los papeles. Si éstos se cotizaban en el mercado a 118 pesos en enero del año pasado, en septiembre anterior habían caído a 99… por más que en junio habían llegado a 98.

Sin embargo, quienes aguanten a manos firmes la apuesta que hoy parece fallida, al final del periodo, es decir, sin hacer caso a la tentación del mercado secundario, éstas se cubrirán a su precio original de 100 pesos… más el interés pactado.

Así de fácil… por más que el gran problema será explicárselo a la clientela de la Afores, que de golpe recibieron el castigo de haber perdido parte de sus ahorros.

¿Se acuerda usted del escándalo que desató el Banco Probursa en la época en que lo presidía José Madariaga, ante un escenario similar que le alcanzó con una tenencia colosal de bonos de larga plazo a los que arrollaron las minusvalías?

Bien, pues el problema de la intermediaria es que debió vender los papeles en el mercado secundario para atender el éxodo de sus ahorradores e inversionistas, lo que provocó un quebranto a la intermediaria del que ya no pudo recuperarse.

El banco fue absorbido por Bancomer.

Por lo pronto, 88.8% de los ahorros de los trabajadores están invertidos en instrumentos de renta fija, en un escenario en que 27% está colocado en bonos, 22.8% en Udibonos, 6.4% en Cetes, 17.2% en deuda privada nacional y 5.6% en instrumentos de deuda gubernamental.

Más al detalle, las Sociedades de Inversión de las administradoras de fondos para el retiro mantienen 28.9% de la tenencia de papeles de deuda emitidos por el gobierno, el Infonavit y bancos de desarrollo, con un plazo de amortización entre cinco y 10 años; el 43.6 a 10 y 20, y el 67.2 de 20 a 30.

Del gran total, además, las Siefores han invertido 131 mil 21 millones de pesos en bonos de deuda privada de largo plazo, equivalentes a 25.1% del global apostado en el mercado local.

La mayor parte se canalizó al sector de vivienda, por más que en la cartera están papeles bancarios, deuda de cementeras, papeleras, automotrices, productoras de alimentos, hoteles, centros comerciales, siderurgia, sofoles, telecomunicaciones…

En el caso del sector infraestructura, se han adquirido papeles de deuda por 59 mil 217 millones de pesos, equivalentes a 23% del total disponible.

De hecho, se tiene una tenencia de 23.54% de los bonos de deuda emitidos por la Comisión Federal de Electricidad (Pemex), y 16.91% de los de Petróleos Mexicanos (Pemex).

En la lista está también 16.3% de los bonos de deuda emitidos por Sociedades Financieras de Objeto Limitado (sofoles) especializadas en hipotecas; 48.14% de los colocados por el Infonavit y 20.62% para autopistas, entidades federativas y municipios.

En el caso específico de las carreteras, se mantienen papeles de deuda de las que corren de Monterrey a Cadereyta; de Cardel a Veracruz; y de Ecatepec a Pirámides…

Lo curioso del caso es que, pese a los vaivenes en que se ubica su operación, la Consar insiste en que lo mejor para los trabajadores es apostar el dinero al riesgo e los mercados bursátiles.

De hecho, se señala que de 2005 a 2007 la Bolsa Mexicana de Valores otorgó un rendimiento anual de 31.4%, de tal manera que de cada peso invertido se alcanzaron 2.26.

Naturalmente, se soslaya el escenario actual en que algunos papeles han caído en su precio hasta 91%.

Por lo pronto, el golpe aturdió a los trabajadores, según ello pero no alcanzó a derribarlos.

Balance General

Aprobadas por el Senado las reformas que en el papel evitarán los abusos que cometen las Administradoras de Fondos para el Retiro en materia de comisiones, hete aquí que el esquema planteado resulta violatorio de la Ley Federal de Competencia.

De acuerdo a éste, el gobierno tendrá facultades para poner un tope a éstas, lo que en el escenario equivaldría a un cártel de fijación de precios en agravio a la competencia.

De hecho, la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro está colgada de las lámparas.

El cabildeo, por lo pronto, turnada la minuta a la Cámara de Diputados, se centra en las Comisiones de Hacienda y Seguridad Social, tras de que la del Trabajo y Previsión Social le diera el sí.

El problema es que de lograrse mayoría, hoy mismo el paquete pasaría al pleno.

El caso es que hasta 2007 las Afores cobraban comisiones sobre dos vías: flujo y saldo, modificándose la ley para llegar a una sola que reflejara sólo el porcentaje anual sobre el flujo de ahorro en la cuenta individual.

La compactación, sin embargo, no resultó lesiva para los trabajadores, al no permitirse incrementos sobre los montos conjuntos. Ahora que la disparidad es impresionante: mientras la intermediaria de razón social De la Gente cobra un inaudito 27.07%, la Ahorro Ahorro exige 17.49%, en tanto Copel extrae 5.14%.

Del otro lado de la moneda, Inbursa y Argos cobran 1.18%; la de Bancomer 1.42%; la de Banorte 1.71%; la de Santander 1.74%; la de ING 1.82, y la XXI del Seguro Social 1.90%.

Bimbo crece

Anticipada la posibilidad a los mercados hace unos días, finalmente el Grupo Bimbo logró hacerse de las 22 plantas panificadoras que mantiene en Estados Unidos Dunedin Holdings, subsidiaria de la empresa canadiense George Weston Limited.

La operación, pactada en el escándalo de 2 mil 380 millones de dólares, incluye la propiedad de las marcas Arnoldo, Bebelio, Brownberg, Entenmann’s, Freihoper’s, Strochmann y Thomas, además de 4 mil rutas de distribución.

La firma registró entre octubre de 2007 y el pasado ventas por 2 mil 197 millones de dólares.

Con la integración el grupo Bimbo que encabeza Daniel Servitje, éste se convierte en líder de la región este de Estados Unidos.

¡Comparte la nota!