El petróleo se va

Gabriel Székely

En estos días de pasión por la Serie Mundial, aderezada por el milagroso regreso de los Medias Rojas de Boston, la frase que más nos llegará en el subconsciente es aquella famosa de “¡se va, se va, se fue!”, con la que se cantaban por radio los grandes toletazos que volaban la barda de los parques. Un reporte de la Secretaría de Energía predice que de seguir las condiciones actuales, en tan sólo nueve años México habrá agotado un recurso estratégico que se tendrá que importar y, para evitarlo, la única respuesta es actuar ya con urgencia.
Lo que ocurre hoy no es una predicción irremediable del futuro, sino una llamada de atención para tomar decisiones y actuar. En los niveles de precio que ha alcanzado el crudo en el mercado internacional, es probable que muchos se animen a realizar las inversiones que parecían poco atractivas a 50 dólares el barril, pero que serían un gran negocio a 90 dólares. Iniciarán trabajos por doquier, hasta que el éxito de varios proyectos en el mundo ejerza presión sobre los precios y, quienes realizaron inversiones sin ser precavidos, lamenten su descuido por inversiones a recuperar en muchos años más de lo planeado.

Esta ha sido la historia de la caída de la producción y de la reacción que ha generado el auge de la oferta, lo que aconseja prudencia e inversiones sólidas guiadas por mecanismos del mercado. En atención a nuestra experiencia pasada, conviene más que nunca considerar la incorporación de empresas en cualquier programa y no simplemente un financiamiento de “barril sin fondo” por parte del gobierno. Los esquemas alternativos han sido discutidos en muchas ocasiones.

Ahora existe además mayor conciencia que en periodos como el de 1976 a 1981, en que para triplicar la producción de crudo y aprovechar los precios altos en el mercado internacional no se escatimó en México acción alguna a pesar de sus altos costos para el medio ambiente. El balance fue lamentable, y hoy día la reacción social previsible sería enorme por lo que los proyectos tendrían que incluir este renglón adicional de previsión.

Esto sale a colación por los reportes en el sentido de que en México, cuyas reservas disminuyeron en 25 años de más de 50 mil a 16 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente, existen depósitos amplios particularmente fuera de las costas y en aguas profundas. Se estiman 30 mil millones de barriles, que tomaría casi 10 años estar listos para su explotación, y que es casi la cifra de lo que consumimos y exportamos durante un cuarto de siglo. Además, ese crudo requiere de tecnología con la que no contamos, en especial si se cuidara esta vez en forma la dimensión de proteger al entorno natural.

Se ha argumentado con razón que no alcanzarán los recursos fiscales existentes para vivir en un país importador de petróleo y con las necesidades de desarrollo social de México. Esto lleva a preguntas básicas como no sólo de qué vivirán los estados que hoy cuentan con ingresos que provienen de excedentes por los precios altos del petróleo, sino qué están haciendo con los fondos que reciben hoy para sobrevivir y qué harán cuando ya no estén ahí. Y nos permite así entender la importancia de la reforma fiscal, que ha sido bien recibida en los mercados internacionales, aun si es vista sólo como el inicio de una serie de pasos que se tendrán que dar en este ámbito para fortalecer al erario público en beneficio de todos.

El tema de fondo es el ambiente positivo que está dejando la mejora observada en la relación del Ejecutivo con el Congreso para generar condiciones que pudieran desembocar en reformas que faciliten la inversión pública y privada, para el desarrollo de los hidrocarburos. El propio Presidente ha advertido que no podemos esperar, como ocurre en muchas ocasiones en México, a una crisis para tomar entonces acciones que hoy generan debate y controversia.

Los próximos meses observaremos la capacidad creativa de los dirigentes políticos para generar los consensos que permitan evitar un escenario de México como importador de crudo, que nunca hemos conocido en nuestra historia.

Coordinador de asesores del secretario de Turismo

¡Comparte la nota!