El informe poco uniforme

Se ha perdido mucha seriedad con eso de los informes el 1 de septiembre, extraño ese tono litúrgico que le daban los Gobiernos priístas.Quizá el declive de la ceremonia se inició cuando López Portillo soltó las lágrimas en su sexto Informe. Recordando su promesa de defender el peso como un perro, alguien comentó que no fue llanto sino aullido, porque le estaba pisando la cola el jefe del Estado Mayor ubicado a sus espaldas.
Otro 1ro. de septiembre a Miguel De la Madrid lo interpeló el senador Porfirio Muñoz Ledo, mientras el diputado presidente del Congreso -Miguel Montes- hacía sonar una campanita, como llamando a poner la basura en su lugar.
Años después, a Ernesto Zedillo lo regañó el diputado Porfirio Muñoz Ledo, porque los Presidentes pasan, pero Muñoz Ledo queda. Al mismo Zedillo se le apareció, posteriormente, un diputado con máscara del Cerdito Valiente, pero no era Porfirio Muñoz Ledo: él no necesita máscara. Queremos decir que lo que desea expresar lo manifiesta sin careta.

A Vicente Fox, que había expresado cierto desprecio por el Benemérito, lo interrumpieron los legisladores en un Informe con gritos de “¡Juárez, Juárez, Juárez!” Y él les respondió:
¡Claro que sí, jóvenes: arriba, Juárez!
(“Como dice Juan Gabriel”, habrá pensado en su fuero interno)

Finalmente, el año pasado, al mismo Fox le impidieron rendir su Informe desde la tribuna más alta de la Patria -tantas veces rebajada por los mismos diputados-. Tuvo que limitarse a entregar el documento en el vestíbulo de la Cámara y, tras lanzarle un chiflido a doña Marta -como Pedro Infante a la otra Chorreada-, se retiraron a su acogedora cabañita.

Y ahora, a unos días del 1ro. De septiembre, vuelve a ponerse en el tapete la discusión sobre el Informe.

El Presidente Calderón dice que está dispuesto a dialogar en esa fecha con los legisladores. Inclusive, ha trascendido que allá en Los Pinos está ensayando con sus colaboradores la forma de responder a los cuestionamientos de los diputados y senadores de los distintos partidos.

Imaginemos cómo son los rounds de sombra del Presidente:
-A ver, Carstens, tú pregúntame como si fueras diputado del PRD…
(Es que los diputados del PRD le caen gordos a Felipe)
-Tú, Ramírez Acuña, pregúntame como si fueras el senador Beltrones…
(Es que Ramírez Acuña y Manlio Fabio, creen que pueden ser Presidentes)

-Tú, Josefina Vázquez Mota, hazme una pregunta que me formularía una diputada del Panal…
(Es que la Vázquez Mota ya es experta en contestar a todas las preguntas insolentes de la Maistra, dueña del Panal)
-Tú, Juan Camilo Mouriño, pregúntame como si fueras el Niño Verde
-¿Y yo por qué? Mouriño sería el único en protestar.
-El que está ensayando soy yo, Mouriño: no imites a Fox, tú no puedes ser Presidente…

“Ya no quiero ser amado”

Ayer en la sesión del congreso llamo la atención la intervención del diputado Juan Gómez integrante del PAN, un hombre inteligente que subió a tribuna prácticamente a reclamarles a sus homólogos del porque el indígena siempre es de menor importancia sus intereses.
Un reclamo lleno de impotencia que hizo callar a sus homólogos cuando le habían antecedido dos diputados a quienes la mayoría ni caso les habían hecho, las sonrisas fueron primero para después quedar callados y escuchar atento la forma en que el diputado les dijo verdades.
Una de ellos fue cuando les soltó sin decir agua va que no había sido apoyado por los ahí presentes, reconociendo solo al diputado (que ni era de su partido) Roberto Domínguez Castellanos (quien fue ubicado visualmente porque se inflo hasta el techo).
“El pendiente siempre serán los pueblos indígenas” menciono a manera de reclamo, a manera de que sus homólogos se dieran cuenta que aun queda la permanente y que allí se pueden salvar algunos puntos del Instituto de Lenguas Indígenas por el que ha pugnado tres años, el diputado de extracción indígena de los altos de Chiapas.
Pugno por los traductores en los juzgados de Chiapas, pues aseguro (y es cierto) que en los penales existen o están llenos de indígenas porque no se saben defender legalmente (porque a pedradas… no pué).

Juan Gómez Estrada demostró cabalmente que primero están los intereses de grupo de sus homólogos, que en la estafeta tiene puesta como bandera los derechos de los indígenas, pero cuando se habla de analizarlos y hecharlos a andar…se hacen Pijiji.

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