¿El fin de la ‘espotización’ de las campañas?

Rubén Aguilar Valenzuela

La nueva ley electoral es un avance fundamental. Tiene, con todo, límites. Uno de los grandes mitos que se han construido a partir de su aprobación es que con la nueva ley se elimina el peso que tienen los spots en las campañas. No es así. Su influencia no sólo no se reduce sino que aumenta.
Coincido con el consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, que ha señalado que el fin de la espotización es un mito. Se ha construido en tan sólo unas semanas. Los propios partidos lo han fomentado. Les conviene porque esconden la realidad. Los spots seguirán ahí y continuarán siendo determinantes.

Lo que la ley estableció, aquí está su mayor logro, es que los partidos ya no podrán comprar spots. Los recursos públicos a los que tienen derecho los partidos ya no se van a utilizar en pagar a los medios electrónicos. Eso ha implicado, es también un avance, una reducción del monto que se otorga a los partidos para la realización de las campañas. Aunque todavía el financiamiento sigue siendo excesivo.

Al reducirse el tiempo de las campañas, que es un logro, vamos a estar expuestos menos tiempo a los spots, pero en los tres meses que duren las mismas estaremos bombardeados día y noche por ellos. El acuerdo es que los tiempos oficiales se distribuyan a lo largo del día.

La ley elimina, es fundamental, la espiral que sólo favorecía a las grandes empresas de radio y televisión, que obligaba a sus candidatos a presionarse en aumentar la compra de tiempos en medios electrónicos como condición indispensable para estar presente y no dar ventaja al adversario.

Ugalde, a partir de información generada por el IFE, señala que para la elección del 2012 se transmitirán ocho veces más spots que en la elección del 2006. Esto tomando como base las 146 emisoras de televisión que el IFE monitoreó en la elección presidencial pasada. Así, como ejemplo, en la elección del 2006 en el Canal 2 los partidos compraron 33.7 horas, pero en el 2012 tendrán derecho, en los tiempos oficiales, a 61.2 horas.

En un artículo aparecido en estas mismas páginas, señalaba que “lo ideal, con todo, es que quede totalmente prohibido el uso de los spots. La presencia de los candidatos en los medios se haría, entre otras cosas, aumentando el número de los debates y participando, mientras dure la campaña, en un programa diario organizado y regulado por el IFE, en acuerdo con los partidos, a la manera del que se realiza en Francia. Esa sola decisión cambia de manera profunda el sistema electoral. Le ofrece mejores condiciones para su desarrollo. Los partidos y sus candidatos se verán obligados a buscar nuevas estrategias”. (EL UNIVERSAL 28/06/07).

Esto no es lo que ocurrió con la reforma electoral. Los spots seguirán siendo determinantes. De eso todavía no nos liberamos. Con el tiempo tendrán que venir nuevas reformas capaces de conceder a la política y al debate público, no a la publicidad, toda la fuerza que deben tener. Nadie, a pesar de sus límites, puede desconocer los avances sustantivos de la nueva ley electoral.

ruben.aguilarv@gmail.com

Profesor de la Universidad Iberoamericana

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