PITA LADDAGA
MANEJAR LOS SENTIMIENTOS.UN APRENDIZAJE PARA LA VIDA
Los sentimientos están presentes en todas nuestras relaciones. El ambiente que vivimos en familia depende de cuáles sean, de cómo se expresen y se procesen los sentimientos.
No hay sentimientos buenos ni malos. Cada sentimiento tiene su valor, su significado y su utilidad. Las emociones le dan sabor, variedad y riqueza a la vida, pero tienen que guardar proporción con las circunstancias en las que se producen. Las experiencias humanas son muy diversas y a cada una corresponde una emoción, a veces los sentimientos son agradables, a veces dolorosos, producen momentos de alegría y de tristeza. Si logramos quitarle a algunos sentimientos su signo negativo, podríamos aceptarlos y expresarlos todos, p.e. a los poetas el sentimiento de tristeza los inspira.
Una cosa es expresar el sentimiento y otra actuarlo lastimando ó destruyendo. Reconocer y manifestar nuestros sentimientos es algo útil y necesario, pero no debemos convertirlos en conductas dañinas para nosotros ó para los demás. Está bien demostrar cualquier emoción, pero no cualquier acción: somos responsables de nuestros actos. Perder el control y manifestarnos de forma violenta ó derrotista, no nos lleva al bienestar emocional ni a mejorar nuestras relaciones. Ser capaces de serenarnos es una habilidad necesaria para convivir en armonía. Es algo que debemos enseñar a nuestros hijos y la mejor forma de hacerlo es tratarlos con respeto, comprensión y cariño.
La familia es la primera escuela de los sentimientos. Desde que nacen los niños viven emociones muy intensas. Los padres comenzamos a educar esas emociones en los momentos de intimidad con nuestros hijos, cuando reconocemos sus gustos, atendemos sus llantos y le damos lo que necesita.
Este tema es muy amplio, por eso vamos a necesitar más de una publicación.
PRÓXIMO: El niño pequeño muy rara vez manifiesta sus sentimientos con palabras.
