Cosme Vázquez /ASICh
El Ministerio de Justicia en coordinación con el Ejército Mexicano, la PGR y la Policía Estatal Preventiva dio otro duro golpe al crimen organizado, desmembrando a dos bandas del narcotráfico, al decomisarles un arsenal de armas, municiones, granadas, vehículos, inmuebles y caballos y la detención de siete de sus miembros.
El ministro de Justicia en Chiapas, Amador Rodríguez Lozano, dio a conocer que con base en tareas de inteligencia que se ha venido realizando, los días 27 y 28 de este mes se realizaron cateos en ranchos y domicilios en la zona de Comitán, teniendo como resultado la detención de Gonzalo Rodríguez Zapata, José Manuel Hernández Portillo, Jhon y/o Johann Zotulio Rodríguez, José Luis Montes García, Manuel Ontiveros Iribe, Alberto Gutiérrez Bañuelos y Niger López Feria. Sin especificar a detelle, dijo que tres de estos se declaran como miembro de los sinaloenses y cuatro de los autollamados Zetas, bandas del narcotráfico que operan en la zona Fronteriza de Chiapas y que están en franca lucha entre ellos para dominar territorio.
Asimismo, fueron asegurados y puestos a disposición del MP 51 armas, de las cuelas 44 son fusiles, cinco pistolas y dos subametralladoras; 161 cargadores para diversas armas, cinco mil 956 cartuchos de diferentes calibres, 90 granadas, desde expansivas hasta de fragmentación, diez vehículos desde tipo Bora, camioneta Cadilac, Dodge ram, Ford F-150, Lincoln Navigator, Kia tipo Surento, dos trailers Kenwood, un remolque para caballos, más de 417 mil 481 pesos, 300 dolares, 131 bolsitas con droga, dos caballos y un inmueble.
Rodríguez Lozano, quien estuvo acompañado del subdelegado de Ministerios Públicos de la Federación en la zona Altos de Chiapas, Luis Gonzalo Mario Díaz, dio a conocer también que con estas acciones se ha esclarecido la desaparición de los dos servidores públicos del gobierno estatal, Miguel Angel Macías Vázquez y Raúl Bautista Méndez, así como los homicidios ocurridos en el bar El Embajador, el seis de agosto, en contra de Juan Abel Rosales Ocaña de origen Guatemalteco y Gerardo Antonio Martínez Soto de origen nicaragüense, quienes eran meseros y estaban metidos en problemas de droga.
De los servidores públicos, explicó que fueron levantados confundidos con banda contraria al grupo del Amarillo, por lo que fueron trasladados a un rancho donde fueron torturados y por último ultimados a tiro de gracia por el jefe de la banda para que no se supiera de su presencia.
Detalló que de manera sanguinaria el Amarillo ordenó descuartizar a los dos ingenieros y en un tambo quemados con diesel para no dejar evidencias. Tal parecer que así están operando en sus crímenes.
Enfático dijo el Ministro de Justicia que se trabaja para devolver la seguridad a la zona de Comitán, así como se ha logrado hacerlo en Tuxtla y Chiapa de Corzo, en donde se acabó con la banda de El Concord. ASICh
