Cosme Vázquez /ASICh
Las lluvias han cesado y esto da un poco de tranquilidad, pero es todavía difícil poder entrar a todas las comunidades donde se requiere de ayuda médica urgente, declaró el presidente municipal de Berriozábal, Hernán Mancilla López. Inclusive para evitar epidemia se ha tenido que quemar animales muertos como vacas y caballos, que se ahogaron debido a que en algunas partes el agua está hasta con 20 metros de profundidad.
Dio a conocer que este domingo una vez que se tuvo cielo despejado las brigadas médicas pudieron entrar a la comunidad Camelias, donde la gente fue atendida.
En tanto, dijo que para este lunes esperan tener la posibilidad de más vuelos para llevar brigadas médicas y el traslado de víveres.
La gente está padeciendo enfermedades infecciosas intestinales, debido a que por la inundación el agua de consumo se ha contaminado en esas comunidades, por lo que algunas personas presentan altas temperaturas.
Reconoció el alcalde que el sector salud ha realizado un gran esfuerzo para ayudar al Ayuntamiento de Berriozábal en las labores médicas.
Debido a la situación de emergencia en Berriozábal, la cual inició desde el 10 de octubre pasado, dejando incomunicado vía terrestre a 27 comunidades, hay tres comunidades que se han quedado sin energía eléctrica.
Explicó que las localidades de Camelias, El Divisadero y Benito Quezada, desde hace ocho días están a oscuras porque el agua alcanzó la altura de los postes de luz. Por eso, a esa gente se le proporciona diesel para que se puedan alumbrar en las noches.
Mencionó que el difícil acceso a las comunidades por tierra se debe a los derrumbes y deslaves que se han presentado, a la caída de puentes de hamacas, por eso aunque se les ha dado apoyos está consciente de que no es como se quisiera, porque a pie se lleva pocos víveres.
El alcalde dijo que lo que está por venir después de la emergencia que se está viviendo será difícil, porque se perdieron los cultivos de maíz, principalmente, lo que es de autoconsumo para esa gente.
Además, hay familias de Camelias, Benito Quezada y El Divisadero, las cuales están albergadas en la cabecera municipal, tienen temor y aseguran que no regresarán a vivir ahí, quieren que sean reubicadas porque cada vez que hay lluvias se complican más las cosas. ASICh
