Demetrio Sodi de la Tijera
Mientras que el gobierno de Marcelo Ebrard ve cómo le cumple a AMLO, se gana al PRD, y lleva a cabo programas políticos vistosos, los ladrones andan verdaderamente de fiesta en el DF. La delincuencia y la inseguridad siguen siendo los principales problemas que enfrentamos los habitantes del DF y, contrario a lo que dice el gobierno capitalino, el número de delitos no se ha reducido, sino que va en aumento, y se ha disparado alarmantemente en los últimos 2 meses (junio y julio).
Durante el primer semestre del 2007, el número delitos del fuero común denunciados a la Procuraduría del DF aumentó con relación al mismo periodo del año anterior en 7.4%, mientras que las consignaciones se redujeron en 16%, o sea, hubo más delitos y menos consignaciones. La situación se agravó aún más en los meses de junio y julio en donde, según los datos de la propia PGJDF, el número de delitos aumentó 23.5% y 48.5%, respectivamente, con relación a los mismos meses del año anterior, mientras que el número de consignaciones se redujo en 16.5% en junio, y aún cuando aumentó 20% en julio, quedó muy abajo del aumento de los delitos que casi se duplicaron.
La situación es realmente preocupante, ya que los principales delitos aumentaron en 51%, y los delitos violentos en más del 20%, por ejemplo: el robo a transeúntes aumentó 25.3% en el primer semestre, y 69.1% en julio, a transportes disminuyó 14.7% en los primeros 6 meses pero aumentó 100% en julio, a casas habitación 9% y 71 respectivamente; en negocios aumentó 4 y 42%; homicidios dolosos 14 y 158% y violaciones 23 y 39%.
La reacción del gobierno ante el aumento de delitos es inexplicable, ya que en lugar de fortalecer los cuerpos de seguridad el número real de agentes de la policía judicial ha disminuido, según reportes públicos de la propia Procuraduría del DF en más de un 25%, y el número de patrullas en más de 30%.
El balance de estos primeros 7 meses es desastroso: han aumentado los delitos totales, se han reducido las consignaciones, han aumentado los delitos violentos y para combatirlos hay menos agentes judiciales y menos patrullas. El gobierno del DF no sólo no ha dado ninguna explicación, sino que inclusive ha tratado de ocultar la información, ya que de la página de la Procuraduría han desaparecido las comparaciones con años anteriores y las cifras acumuladas mensuales, semestrales y anuales.
La seguridad de los habitantes del DF no es la prioridad del gobierno capitalino, ha estado más preocupado por impulsar programas políticamente vistosos que por atacar en serio el principal problema de la ciudad: la inseguridad. El equipo que está actualmente a cargo de la seguridad pública en el DF ya demostró que no puede con el paquete y acumula ya muchos años de fracasos. Los resultados de estos primeros 7 meses demuestran que las estrategias del gobierno del DF no están dando resultados y que es urgente proponer un nuevo esquema que parta de una verdadera transformación de las policías y de una gran colaboración y coordinación con el gobierno federal y los gobiernos de los estados y municipios conurbados.
Es el momento de buscar, como lo han hecho otros gobernadores, apoyos del gobierno federal para atacar con todos los recursos posibles la creciente delincuencia, dejando de lado posiciones infantiles y partidistas que impiden un diálogo abierto. No es justo que la falta voluntad de colaboración y coordinación del gobierno del DF con el gobierno federal la estemos pagando los capitalinos con más delincuencia, más inseguridad y más violencia.
Le llegó la hora al Gobierno del DF, y sobre todo a Ebrard, de demostrar que tiene la madurez y el compromiso con los capitalinos para dejar de lado rencillas políticas y personales para dar prioridad a una coordinación total que permita en el corto plazo revertir la tendencia del crecimiento de la delincuencia y la inseguridad que estamos viviendo.
Analista político
