Por Enrique Carbonell Chávez.
El presidente Felipe Calderón, le confirió recientemente al gobernador del estado de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, un cúmulo de elogios reconociendo su gestión, considerándola: “honrada, eficaz, generosa, responsable, dedicada y respetuosa”. Con tales calificativos destacó y enalteció su labor; exaltando de manera poco usual a un político gobernante, sobretodo tratándose de un gobierno de izquierda, del PRD.Este conjunto de expresiones, de justo y merecido reconocimiento, probablemente despertará la envidia y el resentimiento de innumerables políticos, especialmente de gobernantes panistas, y de algunos priistas.
Después de esta distinción y reconocimiento al mandatario michoacano, se puede leer políticamente, que muy probablemente Felipe Calderón esté pensando designar como el nuevo responsable para dirigir PEMEX, la empresa paraestatal más importante y estratégica de los mexicanos, y se daría antes del 18 de marzo, fecha en que se festeja la expropiación petrolera, que en 1938 siendo presidente de la república (el mejor presidente de México, junto con Benito Juárez) el general Lázaro Cárdenas del Río, llenara con patriotismo, honor y dignidad nacional las páginas gloriosas de la historia de los mexicanos..
Y lo anterior, porque sin lugar a dudas le convendría en primer lugar a Felipe Calderón, el tomar una decisión acertada políticamente, después de las fallas y errores cometidos recientemente con los cambios de secretarios en Sedesol y Gobernación. Además porque al escoger, nada mas ni nada menos, que al nieto del General Cárdenas, e hijo del líder moral del PRD, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas; estaría reconociendo la importancia del Cardenismo y lo que ello significa para la historia de nuestro país, ya que es sinónimo de nacionalismo, patriotismo y de heroicas luchas sociales por el bienestar de las mayorías.
Así como porque el titular del ejecutivo se encuentra hoy en día empantanado en una crisis, no solo económica, sino de credibilidad y legitimidad; sin sumar bien a bien todavía, la inevitable, e inminente crisis económica que nos espera para todo este 2008, y los años subsecuentes por la recensión norteamericana (a pesar del optimismo incomprensible y absurdo del gobierno), debido también al agotamiento propio de la economía mexicana, su falta de competitividad (en los últimos lugares a nivel mundial), la falta de generación de empleos, la injusta redistribución de la riqueza, el dominio en el mercado de las empresas monopólicas, la desventajosa relación comercial con nuestros socios comerciales, E.U. y Canadá en el TLC, y la agravante del capitulo agropecuario, entre otros muchos problemas políticos, económicos y sociales.
Todo este panorama negativo y desalentador en la economía mexicana, hará que los problemas sociales se agudicen, acrecentando el afán e interés por parte del ejecutivo por sacar adelante sus “reformas estructurarles”, particularmente LA ENERGETICA, para avanzar o tratar de paliar la crisis que ya está presente. Luego entonces, qué más que nombrar a LÁZARO CÁRDENAS BATEL, heredero del Cardenismo histórico, un político insisto, que le garantiza a los mexicanos, la preservación de la soberanía nacional, y le asegura la propiedad del petróleo. Con ello, Felipe Calderón ganaría popularidad y hasta credibilidad, pues estaría dando muestras de inclusión, apertura y pluralidad en su gestión, tan anunciada y prometida desde su campaña, y que a la fecha no ha cumplido. Por lo que al incorporar a un miembro destacado de la izquierda mexicana, y militante distinguido del PRD, sumaría además simpatías de sus opositores políticos, de la opinión pública, de los medios, y hasta de los propios empresarios, entre otros miembros y sectores de la sociedad; sin olvidar desde luego a las clases populares, quienes deben ser los principales beneficiarios.
Por su parte, con Lázaro Cárdenas Batel al frente de la empresa, se aseguraría la modernización del sector sin necesidad de privatizarlo; el que según se dice está en quiebra, mientras que por otro lado especialistas afirman que es una de las más importantes del mundo en cuanto a su generación de divisas en base a sus exportaciones, (solo que están mal retribuidas sus utilidades, ya que la mayor parte de sus ingresos se los queda hacienda, léase la alta burocracia del gobierno). Por lo que sería un acierto la designación como director de Petróleos Mexicanos, este destacado y reconocido político michoacano, que por su desempeño como gobernador, ha sido calificado el propio titular del ejecutivo como: “Honesto, eficaz, responsable, respetuoso, generoso y dedicado”. Es decir: que su actividad al frente del gobierno del estado de Michoacán, así como por su trayectoria política que lo respalda, prestigiaría y honraría al gabinete de Felipe Calderón, contando un funcionario público con tan altas calificaciones y de altos valores sociales y humanos; un funcionario con sensibilidad social que garantizaría la probidad, honorabilidad y limpieza, tan escasa en los políticos mexicanos (de cualquier color e ideología); la efectividad y energía para defender el patrimonio de los mexicanos; la solidaridad y el compromiso puntual con las causas sociales; el respeto y el decoro que obliga a quien representa a lo mejor de los michoacanos y los mexicanos, entre otros muchos atributos que mantienen en todo lo alto la dignificación de las políticas públicas, reflejada en los hechos en el avance en desarrollo económico, político y social del estado de Michoacán.
Por eso, es preciso recordar lo que Lázaro Cárdenas Batel siempre ha sostenido su congruencia y patriotismo, al rechazar la privatización de los energéticos, pues ha sostenido siempre que cualquier reforma en materia energética debe ser sobre la base del control del Estado mexicano sobre PEMEX”; y ha considerado también la urgencia para que se le otorgue autonomía de gestión.
Así mismo que, “cualquier paso que se de al frente debe ser sobre esa base, debe ser sobre la base del fortalecimiento de Petróleos Mexicanos, que se debe modificar de manera urgente el régimen fiscal que tiene Pemex, que debe dársele libertad de gestión, autonomía de gestión de manera que pueda recapitalizarse”.
Conocedor del tema, ha sostenido que lo realmente necesario dentro de la reforma, será el aplicar las tecnologías para la transformación del petróleo crudo y que Pemex pueda reinvertir sus recursos en modernizarse.
Otros ejemplos de dominio de la crisis que priva en la paraestatal, lo demuestra al afirmar que: PEMEX pueda reinvertir sus recursos para el desarrollo del sector petroquímico, que es estratégico y va a ser mucho más importante en la medida en que se desarrollen nuevas tecnologías para la generación de energía entonces lo fundamental en un momento dado no va a ser la extracción del petróleo crudo”..
En conclusión, el político michoacano ha sostenido que:
“El buscar la privatización de Pemex sería un error histórico”.
