Ifigenia Martínez
Se habla de reforma del Estado desde fines del gobierno de Ernesto Zedillo. Incluso se formó una asociación -con el impulso de Porfirio Muñoz Ledo- cuyos debates y resultados se presentaron en una emotiva ceremonia en el Museo Nacional de Antropología, con la asistencia de Vicente Fox, quien ofreció llevarla a cabo durante su mandato. En realidad ignoró cualquier intento de reforma y envió al promotor como embajador a la sede de la Unión Europea, en Bélgica. Es hasta ahora cuando, gracias a la pluralidad política y a la mayor politización de los ciudadanos, el tema ha estado sujeto a un intenso debate público, a la aprobación en el Congreso de la Ley para la Reforma del Estado (13 de abril de 2007) y a la reciente convocatoria de la comisión ejecutiva de negociación y construcción de acuerdos del Congreso de la Unión para la consulta pública que se celebrará en cinco capitales estatales de la República. Por tanto, esta demanda marcha, pero ¿de qué se trata?
En cuanto a los temas de la negociación establecidos y que tendrán un impacto en la legislación, conviene señalar que es de igual o mayor importancia el proceso político de negociación. ¿Qué bancadas se pondrán de acuerdo en un proceso tan complejo? ¿Será posible una alianza PRI-PAN para inclinar al país a la derecha? ¿O el PRI será fiel a sus orígenes y tenderá a aliarse más con las expresiones de izquierda representadas en el Frente Amplio Progresista?
Los temas a debate y posible acuerdo son cinco:
1. Régimen de Estado y de gobierno, que responde a la insatisfacción sobre el excesivo poder que le otorga el artículo 80 de la Constitución al presidente. Aunque auxiliado por su gabinete, sus decisiones -que anteriormente se reflejaban en los “bandazos”- ahora son amorfas, costosas e inconsistentes. La reforma del Estado requiere una mayor presencia del Congreso en el nombramiento de un jefe de gabinete, en la ratificación, por parte del Senado, de secretarios de Estado que tomen decisiones importantes, sobre todo de inversión pública, y cuyo desempeño neoliberal muestra una creciente e inaceptable incompetencia. También hay que satisfacer la añeja demanda de que el Congreso apruebe el Plan Nacional de Desarrollo, como expresión de una voluntad democrática para seguir un rumbo acordado. Expertos señalan que las grandes decisiones en materia de gasto, inversión, ingreso y equilibrio fiscal se fijan en el exterior; recuérdese el Consenso de Washington.
2. Reforma del aparato electoral, por todas las debilidades que mostró en la última elección y que, en conjunto con la falta absoluta de democracia en los medios de comunicación y de una televisión pública de gran alcance, claramente se inclinó en contra del candidato que contaba con el mayor respaldo popular produciendo resultados que no han sido aceptados por la mayoría del electorado.
3. Reforma del federalismo, de las facultades y atribuciones de los gobernadores de los estados miembros del pacto federal. Con el debilitamiento del Ejecutivo se ha fortalecido la toma de decisiones de los gobernadores, lo cual es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, todos están sujetos al sistema de distribución de recursos consignado en la Ley de Coordinación Fiscal. Esta excesiva concentración de facultades recaudatorias tiene mucho que ver y acentúa el vergonzoso y escandaloso bajo nivel tributario del país (9% a 10% del PIB).
4. Reforma del Poder Judicial, por la cual muestran un gran interés todos los partidos debido a la complejidad e ineficacia del sistema; es de esperarse que haya reformas importantes que fortalezcan y expediten el sistema de justicia.
5. Garantías sociales, por la profunda desigualdad económica y social que caracteriza a nuestro país y que se ha agudizado durante los últimos sexenios de la política económica neoliberal en materia de educación y cultura, salud y seguridad social, alimentación básica y vivienda.
Garantizar el derecho al empleo y la recuperación del poder salarial que han quedado notoriamente rezagados; esta será la mejor manera de erradicar la pobreza extrema. La posibilidad de incrementar el empleo, los salarios y el crecimiento económico depende de aumentar la inversión pública y privada. Sin aumento del empleo, los salarios y el consumo no podrán mejorar la distribución del ingreso y la riqueza.
Directora del Instituto Nacional de Formación Política del PRD
