De poder a “poder”

Demetrio Sodi de la Tijera

Una vez que se han enfriado los ánimos sobre la reforma electoral, los medios de comunicación y los comunicadores deberían poner los pies sobre la tierra y reflexionar con serenidad qué fue lo que realmente sucedió.Más allá de que desde hace muchos años existe un serio cuestionamiento sobre el hecho de que una gran parte de los recursos públicos que se gastan en los procesos electorales terminan en las tesorerías de las empresas de medios de comunicación, especialmente la televisión, y por lo tanto era necesario ahorrar ese dinero y poner los tiempos oficiales a disposición de partidos y candidatos, con la aprobación de la reforma electoral el Poder Legislativo demostró que es un auténtico poder, y que los medios de comunicación y comunicadores, por mucha fuerza que tengan, no los son.

Desde hace varios años, los medios, y muchos comunicadores, han creído que son un auténtico poder, y que tienen la capacidad de intimidar a los legisladores y parar cualquier ley que no les convenga a sus intereses. Muchos medios y comunicadores se han pasado de la raya, como Televisión Azteca, y han usado su fuerza para amenazar a legisladores, boicotear leyes y desprestigiar candidatos y funcionarios.

Las cosas habían llegado a tal extremo que era necesario ponerles un alto y con la aprobación de la reforma electoral el Congreso y los legisladores los pusieron en su lugar. Creyeron tener una fuerza que no tienen y afortunadamente el Congreso se los demostró.

Siempre he estado convencido que los medios de comunicación no son, como se dice, un cuarto poder, tienen sin duda una gran influencia en la opinión pública y pueden impulsar o afectar la imagen de un gobierno, programa o persona, pero no tienen el poder y la capacidad para llevar a cabo acciones de gobierno a favor del país y la gente.

Hay que recordar la respuesta del Tigre Azcárraga cuando se le decía que era un auténtico cuarto poder: “Soy sólo un soldado del Presidente”.

Desgraciadamente, la mayor parte de los medios de comunicación y comunicadores lo han olvidado. Los medios deben estar al servicio del país, antes como soldados del Presidente, ahora como soldados de los poderes e instituciones nacionales. Los medios de comunicación deben propiciar la integración y consolidación de nuestro sistema político y no la confrontación y desprestigio.

En estos años, la gran mayoría de los comunicadores se han ensañado en contra del Congreso y los legisladores, destacando sólo lo negativo, y cuestionando e ignorando cualquier acción positiva. Se han dedicado, como tarea, a desprestigiar el trabajo y la imagen de legisladores y políticos. La crítica sobre los ingresos de un diputado o Senador es ver la paja en el ojo ajeno y no en el propio, ya quisiera cualquier legislador o funcionario público ganar la cuarta parte de lo que ganan muchos comunicadores y directivos de las empresas de medios.

Estoy convencido que los medios de comunicación jugaron un papel fundamental en la transición democrática del país, pero creo que en los últimos años varios de ellos, y en especial ciertos comunicadores, han perdido el piso, y creen ser la conciencia de la nación y la voz de los ciudadanos, y creen tener la capacidad de juzgar, confrontar y desprestigiar impunemente a todo mundo, en especial a políticos y funcionarios.

Ojalá que aprendan la lección, y en lugar de ver cómo se cobran la factura, se comprometan con una ética de comunicación que ayude a fortalecer nuestras instituciones y el sistema político mexicano.

Ojalá recuerden que son sólo soldados de la nación, y no un cuarto poder como algunos medios y comunicadores se lo creyeron.

demetriosodi@hotmail.com

Analista político

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