DE FACTO

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

EL ÚLTIMO APOSTOL

Pareciera que el apostolado en Chiapas solo se puede rescatar del recuerdo en las enseñanzas pasadas, como marco de referencia de que lo que está en vigencia va en contra sentido o en el peor de los casos, es el desacierto que mantiene a este rincón del sureste mexicano en las condiciones más lamentables, sin que nadie se haga algo para enderezar el rumbo.
La reflexión es válida, luego del discurso que a nombre de los tres poderes de Chiapas dijera el diputado Sami David, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, ante un incipiente público en el Parque de la Juventud, en la capital chiapaneca, a propósito del homenaje póstumo en honor del Maestro Edgar Robledo Santiago, “el día del Maestro”, a quien calificó como “el último apóstol de la educación rural”.

A seis días de la muerte del Emérito Maestro, Sami David recordó a propios y extraños la vida de Edgar Robledo Santiago, calificándolo como “un hombre invencible, que siempre se ganó él a él mismo”. Era generoso y enemigo de dejar agravios y aunque fuera con el tiempo, siempre terminaba conciliado hasta con el más acérrimo contrincante, sostuvo Sami.

Y en efecto, el recuerdo incólume del maestro Edgar Robledo Santiago, como maestro de pueblo, de generaciones, hombre sencillo, honesto y de convicciones, hasta llegar a la obtención de cargos públicos en los poderes legislativo y ejecutivo de la federación y el máximo liderazgo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, dejan la eficiencia e integridad, que fueron los atributos de su entrega al servicio público.

Si de algo se puede presumir en Chiapas, como acicate a la extrema pobreza, es que este rincón geográfico que por plebiscito entre sus habitantes, decidió incorporarse, adherirse a la república mexicana, es la generosidad que las letras le han dado lustre a los nombres como Rosario Castellanos, aunque con deshonrosas representaciones actuales, como Elba Esther Gordillo, vergüenza de los chiapanecos, a la inversa, Edgar Robledo Santiago, como dijo Sami David, “vivió como murió, en la humildad, en la austeridad, fiel a los principios y a las enseñanzas que fueron directriz de su noble y esforzada vida”.

De la breve biografía leída en ese homenaje póstumo, para las nuevas generaciones, bueno es saber que el Maestro Edgar Robledo Santiago, nació en la colonia Belisario Domínguez del municipio de Motozintla, el 20 de septiembre de 1917 y en ese pueblo realizó sus estudios primarios. Cursó estudios en la escuela Normal Rural de Cerro Hueco, en la Escuela Normal Urbana del ICACH y en la Escuela Normal Superior de la Ciudad de México.

Fue forjador de hombres de varias generaciones, a quienes trasmitió su pasión por México, su esperanza por lograr un país mejor, un Chiapas mejor. Dio siempre la oportunidad a la juventud de formarse cerca de él. Su calidad de maestro lo conservó siempre.

Y me permito hacer un paréntesis del acto, solo para referir que el Maestro Edgar Robledo Santiago fue un hombre hartamente lleno de gratitud, cuya enseñanza trascendió entre quienes lo apreciaron y entendieron bien y bueno es hacer la referencia de que cuando fuera el representante del gobierno de Chiapas en el Distrito Federal, fue el único que creyó en el muy joven entonces, Juan Sabines Guerrero y quien el hoy gobernador de Chiapas, para esas fechas le presentara un proyecto periodístico, para editar la revista “Chiapas”, que encabezó Sabines Guerrero, gracias al apoyo del Maestro Robledo.

Juan Sabines Guerrero se acercó al Maestro Edgar, no porque entre su padre y el hoy desparecido Apóstol de la Educación Rural hubiera existido una gran amistad, sino porque el joven Juan Sabines, desde entonces añoraba trascender por sí mismo, encontrando el camino en la actividad periodística, más que para el ejercicio del periodismo, para mostrar a propios y extraños su pasión por Chiapas, su reto quizá, de dar a conocer lo que algún día sería marco para gobernar y servir, tal y como se lo enseñó el Maestro Edgar Robledo.

Y es que, ese pasaje en la formación de vida de Juan Sabines Guerrero lo sabe Sami David a la perfección y sin duda remontaría sobre el tiempo, lo que le permitiría reseñar: “Por eso Chiapas está presente en este emotivo encuentro generacional, en donde el gobernador Sabines conquista respeto y alta estima por su condición de hombre solidario con las grandes causas políticas, morales y cívicas de su estado”.

“El gobernador Sabines sabe quien fue el maestro Robledo Santiago y cuales los alcances de su obra educativa y política. Sabe que fue un hombre dinámico, impulsor de talentos, preceptor de generaciones, forjador de esa ética e integridad que debe acompañar a los hombres para darle trascendencia y luz a su destino”.

¡Claro que lo sabe!, tan lo sabe, que el Maestro Edgar Robledo Santiago fue el único que creyó en él, fue el único que le apoyó para sacar adelante su proyecto de la revista “Chiapas”, así como sabe Juan Sabines que muchos esperan de él la reciprocidad, para aplicar esas enseñanzas que Sami David invoca.

LOS NOVELES

En el otro sentido, lejos de la cuna humilde y mucho más lejos de la integridad y la honra, el novel diputado local, Carlos Penagos Vargas, ni la burla perdona, quien de manera oportunista, diametralmente opuesto a decálogo del Maestro Edgar Robledo Santiago, dice que “en estos tiempos, la apuesta es la creatividad y la innovación, por lo que para apoyar a los jóvenes emprendedores se tenderán puentes con las institucionales”.

Eso, en razón de las casi nulas oportunidades que los jóvenes chiapanecos tienen frente a los empleos acaparados a fuerza de imposiciones.

Es lamentable, -dijo- ver que hay profesionistas que no se emplean por no encontrar espacios en el servicio público, en el gobierno, a donde mayoritariamente acuden dejando en segundo término la iniciativa privada.

Es insultante el lenguaje de “ese niño bien”, quien ha obtenido, a fuerza de tráfico de influencias una serie de concesiones no solo políticas, sino económicas, como las que le mantiene otorgadas por herencia familiar el alcalde de la capital chiapaneca, Jaime Valls, haciéndolo casi dueño de una gran parte del territorio tuxtleco, para regentear contribuciones que solo al Ayuntamiento competen. De este tema, vale la pena todos los pormenores en este espacio que usted nos prefiere, sin duda, para el lunes venidero… ahí está pues… ¡YA! Correo defacto2010@hotmail.com Cel. 961 10 140 59

¡Comparte la nota!