DE FACTO

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

¿DERECHOS HUMANOS?

El ombudsman chiapaneco, Juan Carlos Moreno Guillén, entregó su primer informe por escrito al Congreso del Estado; la importancia no solo estriba en el cumplimiento legal de hacerlo ante el Poder Legislativo, sino que, ante los tres poderes presentes, en otro lugar y otro horario y con la presencia del gobernador, Juan Sabines Guerrero, dio lectura al mensaje político que intenta convencer al titular del Poder Ejecutivo de Chiapas, que su participación en defensa de los derechos humanos no solo estará apegada a lo que marca la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos; la de Chiapas y la declaración Universal de los Derechos Humanos. No es solo eso, hace guiños de su institucionalidad ante el gobierno en turno.

Desde la congruencia que debiera observar la actividad política, quizá para Moreno Guillén, sea en la lógica poder aplicar la célebre frase “hoy, como hoy y, ayer, como ayer”, cuya profundidad de la ética es desierta, pero que sin embargo, convence, muy al estilo de la praxis política a la mexicana y sobre todo, en la tradicional actitud de los políticos chiapanecos. Hoy por hoy, Juan Carlos Moreno Guillén intenta deslindarse del dictadorzuelo que se amparó con el cargo de gobernador: Pablo Salazar, para agraciar al hoy gobernador, Juan Sabines Guerrero.

La reseña es importante en la conducta política y hasta humana de Juan Carlos Moreno Guillén, quien en el pasado reciente, no solo fuera un representante popular más en la bancada del Partido Acción Nacional en el Congreso chiapaneco; fue -que esa es la distinción- presidente, es decir, representante del Poder Legislativo, por obra y capricho de Pablo Salazar, legitimando todas las acciones de barbarie que cometió el dictadorzuelo, empezando por la persecución de su antecesor, Pedro Raúl López Hernández, a quien el hoy interlocutor entre el gobierno del estado y los diputados es el mismo: César Chávez, por órdenes de Pablo Salazar advirtiera al ex ombudsman: “encierro, destierro o entierro”, cuya amenaza fue al extremo, casi hasta de asesinarlo, por aplicar la ley, en defensa de los derechos humanos.

Lo inverosímil de tal actitud desde el Congreso del Estado, para cobijar con el manto de impunidad, pone de igual manera a Moreno Guillén en el banquillo de los acusados, pues lejos de defender lo que hoy virilmente hace, pero sobre todo con el ánimo de hacer justicia el gobernador Juan Sabines Guerrero, es la ausencia del hoy ombudsman en su pasado reciente. Confirma su complicidad con su informe, al relatar su intervención en defensa de los derechos humanos de los liberados por órdenes de Sabines, encarcelados injustamente por Salazar, mientras que el que fuera presidente del Poder Legislativo, Juan Carlos Moreno Guillén, aplaudiera complaciente el atropello flagrante a los derechos humanos y cobijara con el manto de la impunidad a Mariano Herrán Salvatti, ejecutor de tales delitos.

LIBERADOS, SON LA PRUEBA

El gobernador Sabines acudió a escuchar a Moreno Guillén lo que diría en su informe, porque lo somete así al juicio popular, de haber estado inmiscuido en la violación de los derechos humanos. Moreno Guillén fue parte de la Procuraduría de Justicia, cuando ésta fue el escarceo de la sociedad chiapaneca, desde donde se fabricaron burdamente los delitos más inconcebibles; fue comparsa de la tiranía ejecutada por Mariano Herrán y luego legitimó todas sus acciones desde el Poder Legislativo.

Juan Sabines exhibe a Moreno Guillén como un complaciente de las injusticias, pero lo obliga a la moralidad y apego a la ley, dentro de su gobierno, a enderezar con su intervención lo que consintió de facto. La premisa es revisar las cárceles de Chiapas y dejar en libertad a todos aquellos que legalmente sean inocentes y fueron encarcelados como “chivos expiatorios” o por defender sus derechos contra la dictadura de Pablo Salazar.

Los primeros liberados, que suman más cien y pudieran llegar a 400, en calidad de mientras, son prueba irrefutable para Moreno Guillén, que “los hacedores de leyes”, en lugar de legislar, fueron jilgueros del tirano, al que le aplaudieron hasta el cansancio el atropello a las más elementales garantías constitucionales, mientras que el hoy defensor de los derechos humanos ni siquiera ha desempolvado más de 700 expedientes que obran en la Comisión de Derechos Humanos de Chiapas, donde está clara la participación de Mariano Herrán Salvatti, de Pablo Salazar y una veintena más de cómplices del dictadorzuelo, que vejaron a la ciudadanía hoy encarcelada y otros, asesinados; ¿Pruebas?: San José Pico de Oro en Marqués de Comillas. Esto último es lo que en realidad deseaba escuchar el gobernador Sabines.

La Comisión de Derechos Humanos encabezada hoy por Moreno Guillén no tiene ningún peso moral, pues lejos de defender a quienes se vieron no solo vulnerados en sus garantías constitucionales, sino que además fueron privados de su libertad pasando por encima de todas las leyes, la probidad que debiera imperar, a fuerza de voluntad política, el gobernador Sabines le recuerda al ombudsman que en su gobierno no tolerará más tiranías ni a complacientes y respondan además por las atrocidades del ayer.

Resaltar, como lo medular en su informe, Moreno Guillén, la capacitación de 13 mil efectivos policiacos estatales, es como pretender esconder la basura debajo de la alfombra y decir que la casa está limpia. Las inmundicias que pesan del pasado reciente son obra también por asociación delictuosa, de hoy presidente de la Comisión de Derechos Humanos, junto con Herrán Salvatti, sin ir más lejos, por el solo hecho del delito de omisión para encarcelar injustamente a centenares de chiapanecos.

Si en realidad pretende Juan Carlos Moreno congraciarse con la sociedad chiapaneca y con el gobernador Sabines, deberá desempolvar los más de 700 expedientes y turnar las recomendaciones que de ahí se desprendan, que sin duda engloba toda la tiranía de Pablo Salazar y el resto de su pandilla y cumplir con honestidad, haciendo público tales recomendaciones, para cumplir con la meta de “difusión de los derechos humanos” que tanto alardea.

En ese contexto, vale la pena retomar los comentarios tan acertados, vertidos por el columnista, Carlos Ramírez, en su espacio “Indicador Político”, que a inicios de esta semana dio pelos y señales de la participación de Mariano Herrán Salvatti, en el inframundo de las drogas y la delincuencia organizada, operada de desde Chiapas

Destaco literalmente, para cerrar este espacio, lo dicho por Carlos Ramírez en los siguientes términos: “En su visita hoy al estado de Chiapas, el presidente Felipe Calderón se encontrará con una situación política delicada, como toda la república en proceso de desarticulación por el fin de los controles priístas: inestabilidad judicial por la revisión de indígenas encarcelados injustamente, señalamientos de que el narco penetró Chiapas durante la gestión judicial del ex fiscal nacional antidrogas Mariano Herrán Salvatti e inicio de juicio político contra Herrán por violación grave a los derechos humanos”.

“La decisión del gobernador Juan Sabines de atender la deuda de justicia con indígenas presos por su condición de pobreza llevó a datos reveladores sobre violación de derechos humanos en el sexenio chiapaneco anterior y a pistas de aumento de actividades del narcotráfico en Chiapas precisamente por la complicidad del aparato de justicia del gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía. Sabines ha emprendido una profunda reforma judicial”….ahí está pues… ¡YA! Correo defacto2010@hotmail.com Cel. 961 10 140 59

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