MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
AMBICIOSA INVERSION
Si el presidente de la república, Felipe Calderón, ha buscado impactar socialmente en el sureste mexicano, no pudo encontrar el marco más esplendoroso para el combate a la pobreza extrema y abrir la ruta del desarrollo, sin más retórica que el cumplimiento a las demandas que en esta región del país lacera no solo la economía, sino la comunión familiar, desintegrándose precisamente por las enormes carencias, ha encontrado en Chiapas el bastión para lucir la congruencia política, frente a los escenarios nada halagadores que lo mantienen en la discusión por los energéticos.Venir a Chiapas le fortalece a Felipe Calderón. Le nutre el lenguaje político, pero además le da credibilidad, ante el electorado que se asienta en la mitad de la geografía mexicana que no creyó en su propuesta política como aspirante a la presidencia de la república, pero que remonta aquí, de la mano con el gobernador Juan Sabines Guerrero, con hechos, no palabras.
La ambiciosa inversión anunciada el pasado fin de semana en San Juan Chamula, en el orden de 11 mil millones de pesos para infraestructura carretera, no es una dádiva del gobierno federal; es, en síntesis, la respuesta a la insistencia del gobernador Juan Sabines, de buscar el apoyo de todas la instancias, sean del gobierno federal o de la iniciativa privada, para demostrar a los chiapanecos no solo la voluntad política, sino el cumplimiento, a su vez, de hacer justicia social, tras más de 180 años de atraso en este rincón del sureste, que llegó a formar la totalidad del territorio mexicano.
En el evento, al que acudieron cerca de 10 mil indígenas, por primera vez no sirvió de escaparate político para el romanticismo con el lenguaje pueril, hueco y falso; esta vez, el presidente de la república no buscó solo tomarse la foto: fue más allá del discurso y anunció las importantes obras, que sin duda serán el detonante en la región indígena de Chiapas, hacia el norte y frontera con Guatemala. Ahí recibió el bastón de mando, el simbolismo de autoridad y poder, en la cultura indígena chiapaneca de los chamulas.
Sé lo que representa en responsabilidad, recibir este bastón de mando que asumo con toda la seriedad, diría a los anfitriones. Felipe Calderón no tendría oportunidad de engañar a los indígenas ni de aventarles un discurso cuyas palabras se pudieran perder al ritmo del viento. Asumió con absoluta seriedad el compromiso y tras anunciar la ambiciosa suma del presupuesto que se invertirá a lo largo de cinco años, selló de tajo: porque es mi deber velar por su bienestar y trabajar sin descanso para que los indígenas puedan vivir mejor, mi compromiso es que puedan tener derecho a la educación, a la vivienda, a la salud, y al trabajo.
Calderón sabe perfectamente lo que representa para Chiapas y el resto del país el rito de recibir el bastón de mando y refrendar en compromiso. Es palabra, es ley, dicen los indígenas, por eso mismo, sabe que el impacto político en la mitad del país será trascendente y por nada cambiaría el marco esplendoroso que el gobernador Juan Sabines le puso para suavizar la tensión nacional por la reforma energética. Lo sabe Calderón y fue condescendiente: sentimos la necesidad de que la gente viva bien, que nos haga dejar atrás las diferencias y ponernos de acuerdo como lo hemos hecho el gobernador Sabines y yo.
Tan sabe de la trascendencia que impactaría a todo el país, que acotó con sensibilidad política extrema: queremos que todos los mexicanos, independientemente de su origen étnico y lengua, tengan certeza de que no falte comida en su mesa, de que sus hijos asistan a la escuela y de que tengan medicinas, hospitales y médicos.
SIGUE LA MATA DANDO
Y en tiempos de abundancia, los agricultores son dados a reafirmar las buenas cosechas con la siguiente frase: “y sigue la mata dando”. En el marco de la gira de Calderón, que para sorpresa de muchos sectores productivos, el presidente de la república haría también otro importante anuncio a los trabajadores del campo al siguiente día: Les anticipo -sostuvo en el municipio de Villa Corzo- que el Procampo -programa del gobierno federal de apoyo económico a los agricultores- concluye el próximo mes de Julio, desde la fecha en que fue puesto al servicio y beneficio de los agricultores.
La importancia no fue la conclusión, sino la sorpresa es que lo amplia hasta el 2012, mientras dura su gobierno, cuyos recursos irán de la mano con la inversión de 11 mil millones de pesos para el campo, para todo el país. Fue interrumpido, como era de esperarse, por los labriegos con una larga ovación y aplausos, una cifra igual que con los indígenas: más de 10 mil agricultores de todo el estado, principalmente de la frailesca.
Ahí fue atestiguar el premio comprometido por Juan Sabines Guerrero, a la “mazorca de oro”, cuyo estímulo millonario en pesos, al mayor productor de maíz en el primer ciclo de este año, en diversas categorías, siendo la de más de 200 hectáreas de cosecha el principal producto de consumo alimenticio de los mexicanos el galardonado.
Calderón vino pues, a alentar la economía rural, a empujar con aliento concreto y con inversión, la impaciente espera, sobre todo, porque las cifras de migrantes hacia el vecino país de los Estados Unidos y a Canadá, reporta impresionantes cantidades de chiapanecos y muchos mexicanos más, de otras entidades, que han dejado en el olvido las parcelas por falta de apoyo, haciendo improductivas las tierras, que otrora, como lo reconoció Felipe Calderón, no solo dan de comer a los chiapanecos, sino a gran parte de los mexicanos.
Juan Sabines calificó a Calderón como “un gran líder”. El gobernador chiapaneco ha hecho gala de la política propositiva, pese a la diferencia que a ultranza hay de los partidos que a ambos mandatarios respaldó en las urnas, pero que no tienen alternativa más que hacer creíble el lenguaje, cuya retórica no permite en estos tiempos más engaños.
Previamente, el gobernador llegaría hasta el Soconusco, precisamente al municipio de Acapetahua, a establecer un compromiso más, con productores de palma africana, cuya producción alienta a la utilización de combustible, pues el aceite de esa oleaginosa tiene cada vez más demanda. En esa localidad, entregó simbólicamente 750 mil plantas de palma africana que beneficiará a 980 palmicultores.
Fuera de Contexto, oficialmente no se dio a conocer la detención de Jorge Barrios, alias “el pacheco”, quien fuera “madrina” en la extinta Fiscalía General del Estado, en los tiempos de Mariano Herrán Salvatti. El sujeto en cuestión, portaba, según fuentes fidedignas, armas para uso exclusivo del Ejército Mexicano. Fue detenido en el tramo carretero Suchiate-Jaritas. Presuntamente es secretario particular de un funcionario de primer nivel del gobierno que encabeza Juan Sabines Guerrero…ahí está pues… ¡YA! Correo defacto2010@hotmail.com Cel. 961 10 140 59
