MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
HAY DE SALAZAR A SALAZAR
Interesante resulta la declaración a medios de comunicación por el aspirante a la diputación local zona poniente, de la capital chiapaneca, Emilio Salazar Farías, con el estandarte del PAN, tras aclarar con puntualidad que no tiene ningún parentesco con el exdictador Pablo Salazar Mendiguchía, envestido de gobernador de Chiapas y que el apellido es claro: “hay de Salazar a Salazar”.Tiene toda la razón el virtual legislador chiapaneco, pues no hay punto de comparación, no solo en lo que a la consanguinidad se refiere, sino a las actitudes.
Pablo Salazar es catalogado popularmente en este rincón del sureste mexicano, como el más pillo de los gobernadores que Chiapas ha tenido, mientras que Emilio Salazar Farías es considerado por miles, como un empresario honesto, con probidad absoluta y cumplidor de su palabra. Lo avalan miles de padres de familia y alumnos que han pasado por generaciones en la universidad de los Salazar.
Pablo Salazar se dio el placer de engañar a todos lo chiapanecos, escondido en la fe religiosa, una fe absolutamente falsa y utilizada para sus más perversas ambiciones personales, loco por el poder amasó cuantiosa fortuna, con origen de perturbación mental y en la miseria.
Emilio Salazar ha crecido al amparo del tesón y el trabajo. Nada le ha sido gratuito; ha aprendido bien de su padre y sus tíos, contadores de profesión, entregados sin descanso desde la iniciativa privada a servir y ayudar a cuantos ha les ha sido posible. Son ejemplo en la capital chiapaneca de que amasar fortunas no significa robarse el erario público y mentir a los chiapanecos para abusar de ellos.
Por eso, sin empacho, Emilio Salazar aclara que no ha pensado en la política para hacerse rico y se compromete a destinar toda la dieta que reciba del Congreso del Estado para hacer obras sociales y gestionar las más apremiantes necesidades de cuantos se lo planteen. Hace el compromiso de servir a la gente. Es totalmente creíble tal afirmación, porque dinero no necesita y lo de servir a la gente, lo ha venido haciendo de manera por demás discrecional.
Tal solo en ello es abismal la diferencia del apellido Salazar, que si se buscara el punto de comparación con el exdictador, sería claro que el otro es un pillo que se aprovechó de la gente y utilizó la política para hacerse rico.
En síntesis, oportuno resulta la aclaración sobre el apellido Salazar que el aspirante del PAN a diputado local y con garantía que será miembro de la próxima Legislatura del Estado, hace públicamente, tras clarificar que el apellido símil que lleva el demente exgobernador nada tiene que ver con él y las mañas de aquel.
LO DEL AGUA AL AGUA
En otros aires de aclaraciones, el reconocimiento que el aspirante a la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez, Jaime Valls Esponda, por el PRD, PT, Convergencia y Verde Ecologista, hace al gobernador Juan Sabines Guerrero, porque hoy pone en operación la tan ansiada obra de agua potable que garantizará el abasto por los próximos 30 años a los tuxtlecos, pese al crecimiento desmesurado que la capital chiapaneca ha venido teniendo en los últimos 25 años, es puntualización más que válida por lo siguiente:
Jaime Valls fue tesorero municipal en el Ayuntamiento tuxtleco, mientras que Juan Sabines fue el presidente municipal. El hoy aspirante a la alcaldía por los cuatro partidos mencionados, fue el gestor de los recursos tan cuestionados para la magna obra y sabe a la perfección como fue necesario hacer el expediente técnico para que fuera creíble tal acierto, planteado al Congreso del Estado y aprobado por los que se dicen diputados locales.
La planta potabilizadora que hoy pone en servicio Juan Sabines no fue una obra al azar. Fue programada, diseñada y plenamente analizada para poder llevarla a cabo, con los fundamentos reales de que el beneficio sería para la población, con infraestructura y tecnología de punta para satisfacer la demanda del vital líquido, incrementando el caudal a dos mil litros más por segundo.
Ese acierto lo explota esplendorosamente Jaime Valls y no tiene empacho en cacarearlo, porque forma parte de ello. El reconocimiento al gobernador de que cumple hoy con hechos su palabra, es parteaguas en su campaña, porque asume el compromiso de continuar con la segunda etapa de la obra, que es la construcción de lo que le han llamado “acuaférico”.
En eso radica su reconocimiento y no en la obra en sí. Reconoce el compromiso contraído por Juan Sabines, como palabra cumplida, pero asume los costos políticos y económicos reconocer la obra que hoy inaugura Juan Sabines y contrae el compromiso que conlleva ampliar el suministro y garantizarlo por los próximos 30 años a los habitantes de todas las colonias de la capital chiapaneca, porque está convencido que Juan Sabines lo apoyará si llega a la alcaldía. Es válido y sin objeción.
De paso, sabe que el crecimiento de la ciudad no lo detiene nada ni nadie. Es el fenómeno de las grandes urbes y requiere de servicios y crecimiento ordenado. Es así como también se compromete a que la ciudad crezca con planeación, con infraestructura, con los servicios de una ciudad moderna.
Puntualiza: “Tuxtla requiere de ideas y proyectos viables, de propuestas concretas, de trabajo, de esfuerzo, donde se trabaje en unidad con los tres niveles de gobierno, con una autoridad responsable que tenga como visión servir a la sociedad y no servirse de ella”.
SALPICADA
Las reacciones al interior de la Universidad Autónoma de Chiapas, por los barruntos a los que está llevando la estancia del rector impuesto, Angel René Estrada Arévalo, preocupa a la población estudiantil y docente, porque la salpicada de inmundicia al detectarse un posible peculado de más de 80 millones de pesos durante la administración precisamente de Angel René Estrada Arévalo, cuando fuera titular de Salud del gobierno del exdictador Pablo Salazar, lleva las sospechas que se intenta desacreditar a la Universidad, amén de solapar y encubrir a los hermanos consanguíneos del demente exgobernador.
Ante tales sospechas, el investigador de esa máxima casa de estudios, Carlos Rincón Ramírez puso ya los focos rojos, al advertir que se está dañando la imagen de la UNACH y se puede romper con la institucionalidad, por el escándalo en que está envuelto el aún rector.
Y es que no es para menos. El recién nombrado auditor superior del Estado, Humberto Blanco Pedrero, dio a conocer públicamente que de acuerdo a la auditoria iniciada en el Instituto de Salud de Chiapas, en el ejercicio de Angel René Estrada Arévalo, se detectó un faltante de más de 80 millones de pesos, lo que obliga a profundizar en contabilizar y auditar cada rubro en esa dependencia, que de entrada, le resulta al hoy impuesto rector de la UNACH la posibilidad de ser enjuiciado penalmente y demás que resulten responsables de los delitos cometidos al erario público.
Para Carlos Rincón, el daño ya está causado, independientemente de que si hay o no culpabilidad de Angel René Estrada Arévalo, porque los medios de comunicación han puesto ante la sociedad el nombre de la UNACH.
Por supuesto que la actitud de preocupación del investigador es diametralmente opuesta a la desfachatez del rector, quien sin ápice de vergüenza se mantiene en el cargo, conciente de que hay cola que le pisen y puede llegar incluso a parar a la cárcel. Es claro que lo que menos le interesa al rector es el prestigio de la UNACH.
No es gratuita la preocupación de Carlos Rincón, pues es investigador y docente de la máxima casa de estudios de Chiapas, de tiempo completo, entregado a la superación de los universitarios y por ello aclara: “la calidad y capacidad de las comunidades académicas están por encima de cualquier situación, como la que se está ventilando ahora en los medios”.
Aunque es lamentable contradecir a Carlos Rincón, al puntualizarle que los medios de no son los promotores del desprestigio que está provocando Angel René Estrada Arévalo. Es más, debe considerar su acusación en contra de los medios, porque lo que se ventila públicamente es el cinismo y perversidad de un personaje, que lamentablemente fue impuesto por el exgobernador demente, en calidad de rector de esa máxima casa de estudios, actitud que los mismos universitarios no tuvieron los arrestos para impedirlo, sumisos al poder en turno de entonces.
Los universitarios deben exigir, por su propia iniciativa, partiendo de la claridad con que Carlos Rincón analiza los escenarios que le son desfavorables en imagen a la UNACH, que sean ellos mismos, incluyendo por supuesto a los docentes y demás trabajadores, que renuncie el rector y exigirle al Congreso del Estado y al Auditor Superior del Estado que se finque responsabilidad penal a Angel René Estrada Arévalo para no dañar más la imagen de la que con justa razón empieza a preocupar a Rincón y demás universitarios… ahí está pues… ¡YA! Correo defacto2010@hotmail.com
