DE FACTO

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

CALDERON DESESTIMA QUEJA INTERNACIONAL

Voces de inconformidad, que alertan la violación de derechos humanos cometidos por elementos del Ejército por la lucha contra la delincuencia organizada, y que incluso convocan a protestar al menos en 150 países, como lo advierte Amnistía Internacional, no solo han sido desestimadas por el presidente Felipe Calderón, sino que las minimiza al tratarlas como ocurrentes “voces ingenuas”, agazapándose en el ingenuo discurso que “la criminalidad no se resolverá por arte de magia”. Es grave.
Y es muy grave que el presidente mexicano no escucha tales reclamos, escondiendo la realidad no solo a los mexicanos, sino al mundo entero, obligando a organismos internacionales defensores de los derechos humanos, como Amnistía Internacional, incluyendo al Alto Comisionado para la Defensa de los Derechos Humanos de la ONU, a puntualizar sobre la violación a las garantías constitucionales recurrentes en México, donde han muerto más de 15 mil personas en esa cruenta y anticipadamente perdida lucha que Felipe Calderón emprendió contra las mafias del narcotráfico, más por presión del gobierno norteamericano, que por implementar efectivamente un programa de seguridad y políticas públicas que protejan en la práctica la seguridad constitucional de los mexicanos en sus bienes y sus personas.

Es más grave aún, porque la Iglesia Católica se pronunció ayer, en voz de Hugo Valdermar, vocero de la Arquidiócesis de México, a que el gobierno federal debe retirar al Ejército de las calles, porque la lucha contra ese flagelo está incurriendo en la violación a los derechos humanos.

Pese a que la advertencia resultó por demás generosa en alertar al presidente de la república, porque consideró que las fuerzas castrenses no están preparadas para combatir a la delincuencia organizada que opera al amparo de las mafias de la droga, el mayor problema que enfrenta el gobierno federal, según la Iglesia Católica, es que no cuenta con una policía especializada para evitar lo que el Ejército viene realizando, atropellando los derechos humanos de los mexicanos.

Cuando Amnistía Internacional presentó un informe dedicado a México, la semana pasada, documentando violaciones a los derechos humanos, por instrucciones previas el primero en reclamar fue el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, sin embargo, al ratificar tal informe Kerrie Howard, directora adjunta del programa América de AI, que existe un preocupante patrón de crímenes cometidos por el Ejército en sus operativos, “abusos que las autoridades de México niegan e ignoran”, el presidente Felipe Calderón de inmediato contestó desestimando el impacto de tales aseveraciones y enfrentando a Amnistía Internacional, al tratar las advertencias de Howard, que “son voces ingenuas”, que se niega a escuchar. Más grave aún.

Kerrie Howard fue clara y precisa al señalar que ese preocupante patrón de crímenes cometidos por el Ejército mexicano, radica en que los abusos de los militares con frecuentes y en algunas zonas, hasta habituales y rutinarios.

Ante la indiferencia que el gobierno federal, tanto de parte del encargado de la política interior y responsable de la seguridad en México, como del presidente de la república, Alberto Herrera, representante de Amnistía Internacional en nuestro país, convocó a una movilización mundial de las secciones de AI, para manifestarse frente a las embajadas mexicanas y sus representaciones en 150 países del mundo, por la violencia generada por el Ejército. ¿No le parece a usted amable lector, efectivamente grave?

SE ROBAN HASTA EL PETROLEO

Esa lucha que mantiene el gobierno federal, sigue arrojando muertos por decenas, como lo ocurrido la semana pasada, incluso ayer domingo, en varios estados de la república, donde se ha recrudecido el embate de las mafias en contra de las instituciones de seguridad, utilizando armamento sofisticado, demostrando al gobierno y la sociedad civil que no pararán ante nada y por nada, intimidando a la población en una actitud de terrorismo que solo el gobierno se niega a ver.

De esas escandalosas cifras, cada vez pierden más la vida jefes policiacos, de quienes Calderón sostiene que las fuerzas de seguridad sabían que la lucha no sería fácil y que implicaría la muerte incuantificable de uniformados castrenses y civiles, sin contar a personas ajenas a esa enfrenta, que lamentablemente han perdido la vida a fuego cruzado.

Las mismas autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Procuraduría General de la República reconocen que ahora se trata de agresiones planeadas, simultáneas, rápidas y en grupo, a bordo de vehículos -casi siempre desde camionetas-. Son perpetradas con armas automáticas y de alto poder, y granadas; los ejecutores cuentan con “ayuda extra y vías de escape”.

Lo novedoso para las autoridades mexicanas, es que el rotativo The Washington Post reveló que ahora los capos de la droga se han dedicado también al robo de petróleo en México, internando el combustible al mercado negro de los Estados Unidos, logrando ganancias que superan los mil millones de pesos en los últimos tres años, desde que Calderón emprendió la lucha contra los capos.

Entre las bandas de criminales, el influyente matutino norteamericano dio a conocer que Los Zetas han mantenido contacto con empresas de aquel país, para venderles el combustible, como Y Gas & Oil, de cuyo presidente, Arnoldo Maldonado, se declaró culpable de haber recibido cerca de 327 mil dólares para coordinar al menos tres entregas de camiones cisternas con petróleo a otra compañía, identificada como Continental Fuels.

Donald Schroeder, ex presidente de la compañía Trammo Petroleum, con sede en Houston, se declaró culpable en mayo de comprar dos millones de dólares en petróleo robado y revenderlo a otra empresa, BASF, obteniendo una ganancia de 150 mil dólares.

¿Qué más les falta a los capos, que Calderón no podrá defender, con todo y Ejército, acusado de violar los derechos humanos en México?

56 MILLONES DE DEUDORES

En ese contexto, el presidente de la república no escucha ni ve que en México la pobreza aumentó, a tal grado que ahora existen 56 millones de mexicanos registrados como deudores morosos en el Buró de Crédito, cuyo dato fue confirmado por el vocero de ese organismo, Miguel Tijerina.

A la par, el dirigente nacional de la CNC, Cruz López Aguilar, también es ignorado por el presidente Celderón y seguramente lo calificará de “ingenuo”, tras el reclamo de que el aumento salarial de 10% para el próximo año -en una quincena más- resulta ofensivo, porque no alcanza para comprar la canasta básica de 56 millones de pobres, de los cuales, 10.7 millones son personas que se dedican a la agricultura temporalera, subempleados o autoempleados en otras actividades para sobrevivir. Y menos que quiera escuchar a Krishnamurthy Larsmi Reddiar, investigador de la Universidad Autónoma de Chapingo, quien ganara el premio de la FAO sobre alimentación y agricultura, y quien advierte que solo el 1.28% de un 12.5% de área cultivable en el país, es decir, de 250 mil hectáreas aprovechables, se cosecha para consumo interno, quien agrega que la crisis será grave -ya lo es, le diría en este espacio- ante la escalda de precios del huevo, tortillas, frijol, arroz, jitomate, pollo y otros productos, con el pretexto del incremento de impuestos por venir, como regalo de Día de Reyes… ahí está pues… ¡YA!

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