MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
¿EN PELIGRO LA RESERVA NACIONAL?
El cambio del secretario de Hacienda, ordenado por el presidente Felipe Calderón, no solo es un asunto espinoso del que alertan algunos legisladores del PRI y la mayoría del PRD, que ven en la designación de Agustín Carstens el alto riesgo de vulnerar más la economía del país, sino que se ha entrampado en una discusión -como siempre- entre las veredas de poder, al que los perredistas ya le ponen precio a su cabeza, porque según adelantan, no pasará fast track y se darán su tiempo, mientras negocian todo lo negociable, para llevarlo a fines de diciembre, como regalo de año nuevo a Calderón.
La estrategia que deja ver el presidente de la república, es rindiendo culto al refrán popular: “ya no quiere queso, sino salir de la ratonera”, para salvar el desgaste político que repercute directamente en Felipe Calderón, pero se lleva entre las patas al PAN, con la designación de Ernesto Cordero Arroyo, sacado de la Secretaría de Desarrollo Social, para que sustituya a Carstens, ante el embate de sus adversarios, de pulirlo como su candidato idónea a sucederlo en la presidencia de la república.
En las últimas semanas, la especulación tomó forma de la presión ejercida por perredistas y priistas, en el sentido de que Felipe Calderón ya estaba moviendo sus piezas anticipadamente para la sucesión presidencial, allanándole el camino a su hasta ayer secretario de Desarrollo Social, alusión que se creyó Ernesto Cordero y que lo llevó a ser un “amigo” incómodo del presidente, porque Cordero se la creyó tanto que caminaba como presidente, hablaba como presidente y hasta empezaba a dar órdenes como presidente. Se movió antes de que le tomaran la foto, en la vieja remembranza priista.
Resultó tan incómodo, como incómodo le era ya la posición de Agustín Carstens. Dos piezas fundamentales, pero severamente desgastadas por el manejo de la crisis, que el costo político por el costo económico para la aprobación del presupuesto, le repercutió a Calderón lo inesperado con sus adversarios.
El propuesto para ocupar la gubernatura del Banco de México, sale de la Secretaría de Hacienda, con la cola entre las patas. No solo por el impacto en la economía de los pobres, a los que contribuyó con su vapuleado “catarrito”, sumándole a la primera mitad del gobierno de Calderón, 10 millones de pobres más, pero en la categoría de “extrema pobreza”, siendo 50 millones de hambrientos, como absurdamente los etiquetó el gordo, argumentando que la aprobación del paquete fiscal era para que 50 millones de mexicanos por lo menos tuvieran para comer, que no padecieran hambre.
Perdió el primer round ante los priistas y perredistas, pese a que Calderón tuvo que caer en la máxima de “copelas o cuello”, porque de otra manera, el paquete fiscal hubiera tenido un costo mayor.
Hasta ahí, sobre el manejo de la economía mexicana, todo parecía que el presidente de la república le perdonaba sus maquiavélicas y absurdas propuestas al gordo, economía prendida de alfileres, insostenible, ante la avalancha de inconformidades que obligaron incluso, a plantear desde el senado, “acuerdos” al margen de la ley, en materia de contribuciones, para el próximo año.
Pero el segundo round no lo aguantó el presidente, porque el gordo se metió contra los poderos del dinero, tras recomendar a Felipe Calderón que estratégicamente, si alentaba a sus adversarios a cumplir su solicitud -en realidad fue una condición- de obligar a los grandes empresarios, de los cuales los perredistas dieron hasta el número exacto, de 400 lo evasores del fisco, que salen hasta con saldo a favor de millones de pesos, a costa del pago que hacen más de 70 millones de pobres consumidores, a que paguen los que más ingresos tienen, las condiciones políticas se ablandarían, finalmente el titular del Poder Ejecutivo terminó por convencerse que Carstens lo puso en la guillotina, obligándolo a pronunciarse con los empresarios, los poderosos, a sumarse al gran acuerdo nacional de unidad. Los priistas lo sacaron del atolladero, porque los poderosos están con todos, pero van con el PRI.
Por principios de cuentas, el presidente de la mesa directiva del Senado, el perredista Carlos Navarrete, ya etiquetó ese nuevo cambio que hace Calderón como “un gabinete de cuates”, leales a Calderón, incondicionales con los fracasos del presidente.
“Ahí no´más para que vean” clásica frase el inmortal actor mexicano “Clavillazo”, a quien si el presidente invocara, Felipe Calderón pronunciaría la otra frase del actor: “Nunca me hagan eso”.
Y es que el manejo del Banco Central de México no es un asunto de cuates, sobre todo con la presencia del gordo, que sin duda, -será aprobado por los senadores a un precio muy elevado, con acuerdos en los oscuro-, porque deja el mal sabor de boca a los contribuyentes de todo el país, que ni los poderos del dinero se salvaron de la evidencia pública, de ser los amos de la esclavitud fiscal de los pobres, obligados a mantenerlos, hasta con saldo a favor por la vía de las fundaciones y sus aberrantes campañas de donativos para la población vulnerable. Se corrió el telón.
En el Banco de México están las reservas del país. Ahí se manejan estadísticas de la economía y se regula la inflación. ¿Quién asegura que el gordo no provocará una pulmonía fulminante tras la crisis que no supo manejar? ¿Quién es el garante para confirmar que las reservas no se volatizarán por una inflación ficticia, que ayude más a los poderosos a venderles cantidades por miles de millones de dólares a los poderosos para acabar de saquear el país?
“Con los bueyes de mi compadre, ha de caminar la carreta”, podrán decir ahora quienes manejan la economía en México, esos 400 socios empresariales que mantienen como rehén al presidente de la república. Y en la pastorela, “el burrito” va camino a Belén, ¿o Banxico?
¿A poco es coincidencia que un día antes de esa designación del gordo, se haya logrado como por arte de magia un seguro millonario, para blindar la producción y el peso del petróleo crudo, la mayor divisa de México?
VISITA O CRISIS DIPLOMATICA
La gobernadora general de Canadá, Michaëlle Jean, acompañada de su esposo, el famoso cineasta Jean Daniel Lafond, no llegó exactamente con la cabalidad de la diplomacia a México, recibida con todos los honores por el presidente Calderón, pasando por el Senado y finalmente llegó a Chiapas y no precisamente porque tuviera el deseo de pasar la navidad en Chiapa de Corzo.
En una visita diplomática, con todo que lo implica el protocolo, la gobernadora canadiense debió, en ese caso, ser recibida en Chiapas, por la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, aunque en Chiapas le rindió todos los honores de su investidura el gobernador Juan Sabines Guerrero, su esposa, Isabel Aguilera de Sabines y la coordinadora del gabinete estatal, Blanca Ruth Esponda.
El escandaloso asunto de las mineras canadienses, entre ellas la Blackfire, que le han dado la vuelta al mundo por el asesinato de Mariano Abarca Roblero, en cuya investigación se desprende la presunta culpabilidad intelectual de directivos de esa empresa, que hizo crisis social, permitiendo al gobernador chiapaneco defender el medio ambiente y la salud de su pueblo, ¿será en realidad el fondo de la visita de la gobernadora general de Canadá? … ahí está pues… ¡YA!
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