DE FACTO

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

ALCALDES AL ACECHO

Decía apenas hace 24 horas que la disputa por el presupuesto de egresos es la segunda parte del melodrama que los legisladores del Estado mexicano escenificarán, claro está, sin tomar en cuenta a los afectados, vulgo pueblo, los gobernados, porque han dejado el antecedente histórico, que por encima de los intereses de más de cien millones de compatriotas, está el de un puñado de poderosos del dinero, quienes amafiados con los representantes populares (que en realidad no lo son) los señores y señoras del Congreso de la Unión, se afilan los dientes para crear un clima más de repudio, ante el estira y afloje del gasto público, que de entrada, el presidente Felipe Calderón está llegando a los excesos, para manejar el dinero del pueblo con los recortes a su antojo, en la antesala de la disparidad por el ejercicio del poder después del 2012.

En esta escena suben al entarimado los alcaldes del todo el país, quienes ni tardos ni perezosos, empujados por los intereses de sus partidos de ascendencia política, más que por cumplir las necesidades de desarrollo en cada una de las más de 4 mil ciudades del todo el territorio mexicano, también exigen incrementos del presupuesto enviado al Congreso de la Unión, centrándose en los temas de seguridad, reparto del IVA, parte proporcional por peaje en casetas de carreteras de cuota, salud y por supuesto, educación.

Los presidentes municipales están agrupados por partidos políticos en diversas organizaciones y nadie quedó en espera de ser llamados para plantear “sus necesidades”.

Por principios de cuentas, de obvio, el grupo más nutrido es el de los priistas, quienes han buscado no solo la participación de su dirigencia nacional, sino que además han pedido “la solidaridad” de sus gobernadores y por supuesto, el incondicional apoyo de los diputados federales, comandados por Francisco Rojas.

Todos los alcaldes piden una bolsa de 12 mil millones de pesos, cantidad en la que incluyen los excedentes petroleros y que les eleven el 25% en sus participaciones federales, pero de manera directa, sin que medie la intervención de los gobernadores, quienes son en realidad los que regentean el dinero público para el desarrollo municipal. El puro show.

En este paquete, mil 600 alcaldes priistas miembros de la Federación Nacional de Municipios de México (Fenamm) descansaron su tranquilidad en “la línea” que recibieron, que fuera Jesús Vizcarra Calderón, quien representara los intereses de los 1600 ayuntamientos, cuyos presidentes municipales hicieron su lista de peticiones navideña, aunque no pudieron particularizar necesidades, sino pedir una bolsa general para las mismas inversiones, que claro está, se centró lo medular en el manejo electoral para los estados donde habrá elecciones el próximo año.

La novedad de esa carta a Santa Clos, es que los alcaldes priistas exigen al gobierno panista de Felipe Calderón que las empresas y edificios de dependencias federales paguen impuesto predial.

Todos coincidieron en eliminar el paripaso o pari passu, que es una mezcla de recursos que administra el gobierno federal con los municipios, llevando la voz cantante el federal, quien destina los recursos cuando quiere y a la hora que quiere y si se le antoja, hasta los recorta o suspende.

En este asunto puso especial énfasis el alcalde de la capital chiapaneca, Jaime Valls Esponda, quien representó a los presidentes municipales afiliados a la Asociación de Autoridades Locales de México (AALMAC), que agrupa a 326 alcaldías del PRD. Jaime Valls es economista y tiene experiencia en el jineteo del dinero y pese a que se ha replegado en Chiapas para hacer las grandes obras que los habitantes de Tuxtla Gutiérrez desean, le ha dado paso al gobernador Juan Sabines, que es quien en realidad está invirtiendo en la capital de este rincón del sureste mexicano, igual que como lo hizo su padre, el extinto Juan Sabines Gutiérrez, quien realizó las más importantes obras en el corto período que le tocó gobernar, de 1980 a 1982.

Estos dos frentes de alcaldes, contrarios al partido en el gobierno federal, aplican la frase popular de que “piden pan y”… luego sabremos si les dan.

Pero por lo que toca a los alcaldes panistas, es de obvio que estos están al son que les toquen y bailan bajo el ritmo que impone el director de la orquesta, que haciendo eco a Felipe Calderón, de entrada al lideresa de los legisladores panistas en la Cámara Baja, Josefina Vázquez Mota, ya propuso la urgencia de una nueva Convención Nacional Hacendaria, que implica nada menos que ahorcar las finanzas municipales, de manera que los alcaldes no dispongan de los recursos a su libre albedrío, simulando candados para la hacienda municipal, asunto que sustentado en el pacto federal, sencillamente no prosperará su propuesta, porque habría que reformarse el artículo 115 constitucional y eliminar la figura de “Municipio Libre” y violentar la autonomía de los estados.

Ese pacto que propone la panista Josefina Vázquez Mota, no es más que una reacción de las peticiones de los adversarios del PAN, quienes tienen mano para la manipulación de los programas y obras en cada municipio, lo que le restará sin duda, la fuerza a la que aspira Felipe Calderón para remontar y mantener el poder, con una hegemonía inexistente, tras su insistencia de hacer un pacto de unidad por el desarrollo del país en estos tiempos de crisis.

Vázquez Mota llegó al exceso, tras considerar que se debe “blindar” a los municipios para que no sean sujetos de disputas políticas o electorales y se comprometió a impulsar la reelección de los presidentes municipales. Esto último fue la sorpresa que no esperaban ni los perredistas, ni los priistas.

IGNORANTES POR RECORTE PRESUPUESTAL

Mientras los alcaldes se entretienen por sus chuchulucos (los centavos del presupuesto) a Felipe Calderón le interesa recortar gigantescas cantidades de dinero, de billetes de las más altas denominaciones, principalmente en el rubro de educación, proponiendo de facto que este país se distinga por ser “una bola de ignorantes”, que no exijan el desarrollo que las condiciones actuales obligan al gobierno federal enfrentar.

La voz de alerta la puso toda una autoridad moral en la materia: el doctor José Narro Robles, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien ante la amenaza del presidente de la república, de recortar el 6.2 por ciento de presupuesto a la educación superior, es decir, a las universidades públicas, incluida por supuesto la UNAM, Narro Robles advirtió que es un error histórico que de consumarlo el ejecutivo federal, las próximas generaciones habrán de reclamarlo claro y fuerte.

Es por demás absurdo lo que plantea Calderón y al respecto Narro Robles extiende su inconformidad, al apuntar que la educación, la tecnología y la ciencia en nuestro país van de picada, con la clara intención de provocar un rezago a la altura de países latinoamericanos como Colombia, Perú, Argentina y Chile, alentando a tener un país de ignorantes.

Es claro que Felipe Calderón marca la tendencia de privatizar la educación, porque a consideración de los panistas, en un sistema capitalista, la educación si cuesta, es de mejor calidad, aunque huelga decir lamentablemente, que los índices de aprovechamiento de todos los niveles, se están dando mejores resultados en las escuelas particulares, que en las públicas, donde el rezago es histórico. La propuesta del recorte que hace Calderón, es precisamente lo que sostiene el rector de la UNAM. “quiere el gobierno federal un país de ignorantes”… ahí está pues… ¡YA!

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