DE FACTO

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

EL DIEZMO

Felipe Calderón es, sin duda, un hombre bien intencionado; sin embargo, como presidente de la república es el más cuestionado, por las ocurrencias que cada día manifiesta en el ejercicio equivocado del poder, cuyo rumbo no acierta aún, a la mitad del sexenio, hacia donde lo puede conducir. Ahora se aventó la puntada de acabar con el institucionalizado diezmo, que no es otra cosa que la exigencia de que los proveedores aporten el 10% del monto total por ventas a las adquisiciones, a fin de obtener “el beneficio” para que puedan comerciar y “negociar” su participación en las licitaciones menores y qué decir, de las licitaciones nacionales e internacionales.

Ayer, al inaugurar la denominada Expo Compras del Gobierno, tan solo por pronunciar un discurso más, Felipe Calderón llegó al grado de advertir que estará personalmente al tanto de las denuncias que le hagan llegar al correo electrónico de Los Pinos y públicamente le pidió al secretario de la Función Pública, Salvador Vega, los números de teléfono de su oficina, para que los quejosos puedan delatar a quienes le asignen compras con el condicionante del terrorífico diez por ciento. Ni tardo ni perezoso, el funcionario federal dijo al presidente: es el 01800-FUNCION, el 2000-3000 y el de la oficina de Vega 2000-4090, así como el correo svega@funcionpublica.gob.mx.

Al presidente Calderón le ha dado por hablar de la corrupción que campea a sus anchas en México. Es una lucha perdida que, como ya lo comentamos aquí, lo ha llevado a demostrar que el fracaso se repone militarizando cuantas áreas de su gobierno sean necesarias, como ya lo hizo con las instalaciones aduanales del país. ¿Será que querrá militarizar también las áreas de adquisiciones de las dependencias del gobierno federal?, porque es otra batalla a la que se enfrentará para según él, recibir denuncias por el famoso diezmo; salvo que el presidente no tenga nada que hacer, se la pase revisando denuncia tras denuncia, porque si le cayó el veinte a los proveedores, seguramente atiendan el llamado de Calderón y lluevan en cascada, minuto tras minuto las quejas.

Por principios de cuentas, ¿de qué sirve que el presidente de la república esté muy atento a las denuncias que le hagan llegar a su correo, si como en el caso de los aduanales, se puede dar el lujo de cesarlos, pero sin fincarles ninguna responsabilidad penal?

¡EL ESCANDALAZO! LA DOBLE MORAL

Y hablando de corrupción, que Calderón ha puesto de boga el tema para distraer la atención del shock financiero y los mexicanos estén embelesados en otra fratricida lucha que ni sanción merece, el escandalazo ya lo provocó el diputado tabasqueño, Gerardo Priego, al pasarse de honesto, pues regresó un millón de pesos a las arcas del Congreso de la Unión, dinero que no ocupó para los viáticos que bondadosamente se asignan los diputados federales, que incluye boletos de avión en selecta atención clasificación “Y” de vuelos nacionales e internacionales.

El asunto para sus compañeros de bancada raya en una doble moral, porque según el otro tabasqueño, Rodríguez Prats, Gerardo Priego insulta la decencia de los legisladores de la Nación, porque no tiene autoridad moral el que aspiró a ser gobernador de Tabasco, que para ser candidato pidió 100 mil dólares para solventar la campaña y devolver el millón de pesos ofende la dignidad de sus compañeros, porque el dinero, según los persignados de la cámara baja, los viáticos son legales, los usen o no. ¿Vea usted que descaro?, pero así son, cumpliendo el requisito para el ejercicio político y ostentación moderna del poder.

Veamos en qué condiciones operaron los diputados federales la asignación al año de ese millón de pesos, cuya cantidad regresó Priego.

Ya es público desde ayer, que los legisladores que viven a más de 300 kilómetros de la ciudad de México recibieron cada mes cuatro boletos para vuelos redondos clase “Y”, de elevado costo por su flexibilidad y porque no tienen restricción alguna. Sin embargo, los cambian por una tarifa menor, cuando los ocupan, dándoles las agencias de viajes que operan ahí mismo, en el templo de San Lázaro, la devolución en efectivo, pero tienen que pagar el diezmo. Es decir, aportan el diez por ciento de comisión a las agencias, “para que les hagan el favor”.

¿No sabrá esto Felipe Calderón? Y la pregunta no versa en su condición de presidente de la república, sino en su calidad de legislador federal, que también fue beneficiado de la misma manera.

Por citar algunos casos, vale la pena reproducir lo que ya circula de boca en boca. Los que salen del país, también con esa clasificación preferente, tienen a su alcance, en San Lázaro, agencias de Aeroméxico y Mexicana, empresas que se prestan también al juego del diezmo y cambian a los diputados federales los boletos, por otras tarifas más baratas, entregando a los beneficiarios del erario público, la diferencia, por supuesto, cotizado en dólares. ¿Bonito negocio el del diezmo, no?

Como resultado de aguda investigación hecha por el diario El Universal, En las revisiones se encontró que hay boletos internacionales con escalas en lugares turísticos que casi duplican el precio original.

Por ejemplo, en 2008, los diputados Jesús de León, Alberto Esteva, Jorge Salum y Oralia Vega ocuparon pasajes por 60 mil pesos para asistir a un foro en Ginebra, pero antes hicieron paradas en Amsterdam y París. En otro caso, Armando Barreiro y Alonso Mejía hicieron escala en Panamá, para luego asistir a una comisión en Uruguay. ¡Lástima que Calderón jamás recibirá ninguna denuncia al respecto!, porque además, aunque pretenda decir algo en contra, le pueden sacar sus trapitos al sol.

Pero en el caso de los diputados federales del pobre e ignorado estado de Chiapas, ¿estarán dispuestos a devolver, igual que el vecino tabasqueño, el millón de pesos, o serán tan “chuchos” (hambrientos) que burlándose de la extrema pobreza que azota a los casi 4 millones de seres humanos que representaron en esta legislatura federal, mantendrán la doble moral?

Valdría la pena que usted amable lector, si tiene los arrestos, le pregunte al diputado federal de su distrito, al que se va y al que se queda (el electo el pasado 5 de julio) si estarían dispuestos a devolver ese dinero de viáticos. Nos interesa su opinión al respecto y no lo dude en que lo haremos público si lo envía a nuestro correo defacto2010@hotmail.com

EL OTRO DESCARO

Antes de pasar desapercibido el comentario, ¿sabe usted que han hecho los diputados locales en Chiapas, como iniciativa personal o en grupo por partido político en beneficio de su distrito y cuantas veces los ha visto usted después que emitió su voto por ellos? ¡Cuidado!, algunos están por acercarse nuevamente a su colonia, su ejido, su barrio y su calle, ya sea personalmente o por medio del líder más cercano a usted. Sabe para qué ¡Ahora quieren ser presidentes municipales por un año y medio y después ser diputados federales!

Volvamos al tema del otro descaro. El presidente del Banco de México, Guillermo Ortiz, está en plena campaña. O quiere ser nuevamente Secretario de Hacienda, para sustituir al gordo, o quiere irse al Banco Interamericano de Desarrollo, pues no tiene justificación que a toro pasado, se le ocurra advertir que “Sufrimos las consecuencias de la debacle financiera internacional, lo que nos obliga a hacer un replanteamiento en nuestro modelo económico, que adolece de una dependencia excesiva del petróleo y de una muy baja recaudación fiscal”.

Y vea usted si no es descaro, tras espetar: “Ha habido una pérdida muy importante del empleo y el bienestar familiar. Esa es la consecuencia más inmediata y grave de esta situación. La contracción económica va a ser mayor que la que tuvimos en 1995”. Ortiz Martínez se cuestiona que “si después de este campanazo no sacudimos al país para que todo mejore, ¿qué más debemos esperar?”…ahí está pues… ¡YA!

Este espacio es suyo, envíe sus denuncias y quejas a:
defacto2010@hotmail.com
Cel. (044) 961 10 140 59

¡Comparte la nota!