MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
JAIME Y LOS SABINES
El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado de Chiapas, Angel Córdova Toledo, coincide con el presidente de la mesa directiva de la Comisión Permanente del Poder Legislativo, Oscar Salinas Morga: “Los Sabines son una extirpe excepcional”. Así de llano y conciso. Esto, englobado en las figuras representativamente humanas de Jaime, el poeta; Juan (padre) el gobernador y Juan (hijo) el también gobernador, heredero de esa característica de los Sabines.
Y es que, este ha sido denominado “El año de Jaime Sabines”, cuyo homenaje se eleva a rango de ley, con una iniciativa que el sobrino Juan, propone, en aras del más amplio reconocimiento a uno de los más grandes poetas del siglo XX, como lo llamara el expresidente Ernesto Zedillo y como lo han reconocido en el círculo literario y de poetas de varios países del orbe.
Oscar Salinas Morga anticipa que para hoy miércoles, en la sesión ordinaria de la Comisión Permanente del Congreso chiapaneco, se habrá de dictaminar la iniciativa de ley, que acuerda poner con letras doradas el nombre de Jaime Sabines en el Muro de Honor del Salón de Sesiones del Palacio Legislativo. Todas las fracciones parlamentarias están de acuerdo, porque es un homenaje más que merecido, a uno de los hombres que le han dado lustre al nombre de Chiapas, por su origen y por su entrega a las letras, a su poemario, afirma Salinas. Lo aprobaremos por unanimidad, acota.
Angel Córdova Toledo explicó que se trata apenas de un sencillo y merecido homenaje a Jaime Sabines, con motivo del décimo aniversario luctuoso del poeta y considerando que su obra literaria ha puesto en alto el nombre de la entidad, “para que las generaciones futuras recuerden siempre a los grandes chiapanecos”. Además, -dice- los Coordinadores de los Siete Grupos Parlamentarios, firmaron un punto de acuerdo para exhortar a las autoridades estatales y municipales para que fomenten en el ámbito de su competencia, que en todas las plazas públicas, así como en las escuelas tanto públicas como privadas de todos los niveles, se lea en voz alta la obra poética de Sabines Gutiérrez.
Córdova Toledo añade: “apenas hace unos días acabamos de participar en el sentido homenaje con el que el pueblo recordó al ex gobernador Juan Sabines Gutiérrez en su aniversario luctuoso y constatamos la importancia que para la sociedad tuvo una gestión que marcó el desarrollo, progreso y transformación de la entidad con las obras que realizó, como por ejemplo, la sede del Congreso del Estado. Ahora tendremos oportunidad de ensalzar la obra del poeta Sabines, cuya riqueza literaria aunada a la sencillez que lo caracterizó como persona, lo convierte en un chiapaneco excepcional”,
José Ángel Córdova Toledo, también Coordinador del Grupo Parlamentario del PRD, comentó que “actualmente tenemos un gobierno encabezado por otro miembro destacado de la familia Sabines: Juan Sabines Guerrero, quien continuando con la tradición de su familia y el espíritu de servicio que los caracteriza, también está trabajando por el desarrollo de su pueblo y honrando el apellido de su padre con hechos.
Oscar Salinas añade: “las nuevas generaciones quizá no tengan ni la más mínima idea que Jaime Sabines es un estandarte de Chiapas, pero es de los más reconocidos poetas y hombre de letras en otros países, como España, Argentina y Cuba. Recordar a Jaime Sabines y entrelazar el puro apellido, con la presencia del gobernador actual, que el pueblo chiapaneco ve en ellos, junto con don Juan Sabines Gutiérrez a una familia de característica muy sencilla, pero grandiosamente humana, es alentar a todos a conocer la vida de Jaime y la relevante obra, que lo distingue como Sabines”
JUGABA COMO CUALQUIER NIÑO
Tales acontecimientos, que de nuestra parte, es digno reconocer, no habría recobrado tanta importancia la obra y vida de Jaime Sabines, de no ser por la iniciativa de Juan José, el sobrino que le saca lustre al apellido y que hace gala del sentimiento humano. Saber que Jaime trascendió fuera de nuestras fronteras, como Rosario Castellanos, es ahora entender porque se merece que desde las escuelas y plazas públicas se lean sus poemas. Y es que sobre la poesía, el mismo Jaime decía: Me olvido de ti a cada rato/¿qué más quieres?/Lo único que me salva de ti/eres tú misma.
Hurgando en el ayer, en lo intrascendente de hoy, pero lo eterno de la vida de Jaime Sabines, salvo sus contemporáneos, -mi madre entre ellos, que estudió la primaria con Juan y de niña (me dice) llegaba a la casa de los Sabines- y por supuesto los poetas y hombres de la cultura en Chiapas, yo no habría buscado saber más de Jaime Sabines y mucho menos me hubiera enterado que él, el hoy trascendente hombre, de niño jugaba canicas y trompo, como cualquiera. No se dedicaba a hacer poemas.
De los pocos relatos de su vida, Jaime Sabines le concede en 1996 a Ana Cruz, en el Programa “Personajes y Escenarios para el canal 22” (de la televisión mexicana), que es interesante poner al alcance de los lectores:
“-La soledad está muy presente en sus poemas. En los amorosos, por ejemplo, escribe usted… “son los insaciables, los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos”, pero también nos dice en alguno de sus versos que la poesía es un intento de acabar con la soledad. ¿La poesía siempre se queda en el intento? ¿Nunca logra vencer a la soledad?
-El hecho de escribir es ya el hecho de romper esa soledad; ese instante en que usted escribe es un instante de comunión con las personas y con la vida. Hasta con los muebles y las cosas. Escribir es el verdadero sentido de la vida. En lo personal, para los poetas es una especie de catarsis. Recuerdo que cuando la muerte de mi padre, escribí todos esos poemas, noche tras noche a medida que iba transcurriendo la enfermedad y, más tarde, cuando su muerte, el entierro, el luto. Después de escribir en 1961 Algo sobre la Muerte del Mayor Sabines, guardé silencio durante tres años, porque ya estaba harto de hablar de la muerte, pero no podía quitármela de la cabeza. Al fin, el tema de la muerte me vence de nuevo y me doy cuenta de que no podía salir de aquello mientras no lo enfrentara decididamente. Así, resolví escribir la segunda parte del poema de El Mayor Sabines en 1964, más o menos. Escribir me ayudó a salir de mi soledad. Muchas veces, cuando uno se está muriendo o se muere un ser querido, escribir es todo lo que importa.
Hijo del Mayor Julio Sabines y de doña Luz Gutiérrez, el poeta hereda, de su padre, la tradición libanesa y la férrea disciplina, y de su madre, el orgullo y la generosidad. Sus días de infancia transcurren en Tuxtla como los de cualquier otro niño, pero su habilidad para recitar lo convierte en el orador oficial de la escuela. En la poesía, Jaime encuentra la posibilidad de comunicarse, de expresar públicamente sentimientos, anhelos, tristezas y amarguras, la experiencia de vivir y morir.
-Es un canto a la supervivencia más que a la vida. Tarumba fue escrito en las condiciones más adversas para un poeta.
Fue cuando me acababa de casar y tenía que vivir de algo, sacar adelante a mi esposa, porque albergaba la idea de tener hijos y de darles lo necesario. Pero cuando me preguntaba: ¿con qué vamos a comer? o ¿con qué voy a mantener a mi familia?, la poesía no me resolvía el problema. Entonces, mi hermano Juan, que tenía una tienda de ropa, me dijo: “ahí está la tienda, si quieres quédate con ella”, porque él se venía a la Ciudad de México a ser diputado federal. A Juan le gustó siempre la política.
Esto fue a fines de 1952. Yo me quedé a trabajar la tienda de ropa en Tuxtla. “¿Cuánto voy a ganar?”, le pregunté a mi hermano Juan. “Tú ponte el sueldo”, me contestó. “Entonces voy a ganar mil pesos mensuales”, le dije yo. Pero al año y medio ya no aguantaba con los mil pesos y le volví a decir: “me voy a aumentar el sueldo”. “Pues auméntatelo”, me contestó, pero ése es otro aspecto. El dinero nunca me ha importado. El caso es que, de pronto, estaba yo en una tienda de ropa, viviendo del oficio más antipático del mundo: el comercio. ¿Qué hace uno después de estar vendiendo mantas, camisas y suéteres? ¿Qué hace uno?
-Sin embargo, es una época muy fructífera para su poesía. ¿Escribía de día en la tienda o en las noches después de cumplir con su trabajo?
-En la tienda me pasaron cosas tremendas. De pronto me di cuenta de que ya llevaba como seis meses trabajando de comerciante y que no había escrito ni media palabra. Y me dije: voy a hacer poesía de sombra, como los boxeadores; voy a escribir un soneto diario para aflojar la mano nada más, sin ninguna otra pretensión. Me eché un soneto diario durante treinta días, claro que después los leí y los rompí todos. Era como hacer poesía de sombra, lograr que la mano estuviera acostumbrada a escribir. No sé cómo, pero de algún modo me sirvió, porque al mes y medio empecé a escribir Tarumba”…ahí está pues… ¡YA!
defacto2010@hotmail.com
Cel. 961 10 140 59
