DE FACTO

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

CULTURA DE LA LEGALIDAD

Nunca como ahora, en los partidos políticos se había puesto tanto empeño por la cultura de la legalidad; aún suenan fuerte las sanciones a las que se hicieron acreedores todos, por violar la ley electoral federal en las elecciones del 2006 y, en pleno proceso para elegir diputados federales este año, igualmente, todos, sin excepción, mantienen una campaña mediática para convencer al electorado que efectivamente respetarán el marco normativo, cuyas reformas aprobaron los que ya se van, por la vía del Copife, al Instituto Federal Electoral.
Las sanciones se hicieron públicas y por supuesto que los partidos que puntean, los llamados grandes, fueron los primeros en pegar el grito en el cielo, aduciendo excesos del IFE por la inmundicia que prevaleció en el proceso del 2006, pero principalmente porque no hay argumento válido para la autodefensa. Los primeros fueron los del PAN y de ahí le siguieron los del PRI y los del PRD.

El monto total fue millonario y no tuvieron que desembolsar los partidos un solo peso para pagar la ilegalidad en la que incurrieron, solo les descontaron de sus prerrogativas para los años anteriores.

Sin embargo, en estos momentos, el dirigente nacional del PAN, Germán Martínez ha puesto el dedo en la llaga, al apretar por donde más le duele al priismo. Induce el panista al electorado a creer que los priistas han ganado elecciones tras elecciones en los últimos años porque han recibido dinero ilícito, inclusive, da a entender que el narco está presente en las filas del PRI, imponiendo candidatos y hasta financiando lo que sea posible, para tener el control del mercado de las drogas en México.

El mensaje insistente de Martínez Cázares casi convenció, porque aprovechó la coyuntura política que le aderezó al panismo la rentabilidad electoral, las estrategias de guerra contra el narcotráfico que el presidente Felipe Calderón mantiene en el país, sin embargo, el dirigente nacional panista cayó en el vituperio, para engrandecer tales acciones, que ahora el PRI los aprovecha para su causa, porque postergó la reforma en materia de seguridad que ansía el Ejecutivo Federal, cuyo contenido, del que el PRI hace un compás de espera para presentar su contra reforma, oficialmente no se ha dicho nada al electorado.

La desesperación de Germán Martínez lo llevó al principio de esta semana, a urgir al priismo a aprobar esa reforma, cuya ley da por hecho el panista que es el marco normativo que necesita el Presidente para garantizar el triunfo de esa fraticida guerra contra la delincuencia organizada. ¿Será acaso la póliza de garantía para evitar más muerte y terror popular?

Martínez Cázares le puso título a la andanada contra los priistas: “ni es insulto ni provocación pedirle al PRI que apruebe las reformas para sacar al crimen de México”. Pero además le receta una desgastada fórmula: “El PRI debe olvidar aquel México de los condicionamientos y los chantajes”. ¿Acaso hay chantajes entre partidos y gobierno?

Lo más delicado del mensaje de Germán Martínez es que advierte que la mafia se quiere apoderar de las instituciones y con la reforma ansiada se evitará.

En el concurso declarativo, Manlio Fabio Beltrones, con su característica habilidad no tardó en contestar al panista, cuya comedia entre partidos, solo divierte al electorado, porque de acuerdo a los sondeos de opinión hechos por consultoras serias, nadie cree en ese circo.

EN LO DOMESTICO

En Chiapas, las dirigencias locales de los mismos partidos no cantan tan mal las rancheras, además que les han enseñado al cansancio la tonada. Pero de eso a que se lo están tomando muy en serio, ni duda cabe, porque sin excepción, todos andan ocupados reuniéndose con sus correligionarios para hacerles las advertencias de no llevar más a los escándalos la disputa de los votos, y mucho menos por cuestiones ilegales, que permitan a las autoridades electorales provocarles un revés.

El dirigente de Convergencia, Carlos Penagos, ha emprendido una cruzada con sus compañeros de partido, para hacerles ver que en esta elección se tendrá que respetar la ley “a Wilson”, porque además las aspiraciones están por encima de pasar de panzazo con el resultado el 5 de julio venidero, con el pírrico 1.5 por ciento que la ley impone del total del sufragio para ser tomados en cuenta con una curul pluri, ya no digamos el triunfo de una elección por sufragio universal, voto por voto, en las urnas.

En las mismas condiciones ha venido manejando el sermón el dirigente estatal del PAN, Carlos Palomeque Archila, haciendo ver por todos los medios de comunicación, que en ese partido, sus militantes, simpatizantes y candidatos habrán de respetar los términos de ley para lograr las curules que ya anticipan para esta elección.

Los del PRD no han asimilado la lección de esa enfrenta dentro de su casa, que les ha provocado un gran empacho la distancia que virtualmente mantiene Andrés Manuel López Obrador con “los chuchos”, a quienes los ha dejado en la orfandad política, acostumbrado el peje a sus halagos personales y actitud mesiánica. La ley les divierte, no mas.

Sin embargo en el PRI, las cosas van tan en serio, que no solo su dirigente estatal, Arely Madrid pide mesura y paciencia a sus aspirantes, en este pleno proceso disfrazado de interno, con precampañas que solo en el priismo ven los resultados.

Sergio Rayo, dirigente de transportistas, cumplido su sueño al dirigir el Centro Coordinador Empresarial y haber crecido políticamente, ha intensificado su campaña de información sobre la legalidad electoral, aprovechando su estatus de líder de la Asociación de Regidores priistas, para instar a los regidores de ese partido en los 118 ayuntamientos de la geografía chiapaneca, a que sean capacitados electoralmente, para no cometer más pifias que pongan en evidencia lo que el panismo ya les endilga.

Rayo Cruz insiste que la nueva cultura de la legalidad no es un ensayo pueril. Es un asunto tan serio que obliga al PRI no caer en las mesas terroríficas del Tribunal Electoral Federal, porque en las últimas elecciones, hasta un voto cuenta y cuenta para perder o para ganar.

Si en esas condiciones, los dirigentes de los partidos políticos están tomando en serio el marco normativo para el proceso electoral de este año, más vale que el electorado vaya evidenciando el beneficio de la duda, por lo menos, porque convencerse de la noche a la mañana que los viejos vicios y las prácticas ilegales ya son cosa del pasado, habrá que verlo del tres al cinco de julio próximo, que serán los días, como de costumbre, cuando fluyan esas advertencias. Cualquier cosa podrán aceptar los ciudadanos con credencial para votar, pero que sea la mafia del narco quien haga ganar espacios en el Congreso de la Unión o presidencias municipales y peor aún, hasta gobernadores, donde habrán elecciones locales, sería el fin de los partidos y quizá el triunfo mediático del PAN…ahí está pues…¡YA!

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