MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
EL GRAN ACUERDO CONTRA LA DELINCUENCIA
De las causas que han incrementado el problema de inseguridad, el presidente Felipe Calderón no se anduvo entre las ramas en el Consejo Nacional de Seguridad realizado ayer en el Salón Tesorería del Palacio Nacional que destaca la impunidad con la que actúan los delincuentes; la incapacidad de las autoridades para combatir la delincuencia organizada; el encubrimiento de cuerpos policiacos o servidores públicos.
Al politizarse el tema de seguridad en las altas esferas de las perversidades del poder, el presidente no dio más tregua y agarró el toro por los cuernos, para llegar a un amplio y gran acuerdo comprometiendo a todas las instancias de gobierno, con la participación sin pretextos de todos los gobernadores, de los tres poderes de la nación y con una amplia convocatoria a que se sume la participación ciudadana y los medios de comunicación, a fin de poner alto a la apología del delito, pero más, frenar la delincuencia organizada.
La convocatoria de Calderón no tuvo resistencia ni siquiera de Marcelo Ebrard, quien intentó poner una serie de condiciones, haciendo de esas perversidades del poder, eco suficiente en su campaña mediática, mientras que los perredistas que también aprovechan al extremo estos escenarios, como Fernández Noroña, se quedaron con un palmo de narices, pues el asunto es claro: nada de propagandismo y etiquetas partidistas y Noroña fue sometido por guardias presidenciales al pretender hacer el protagonismo.
Por principio de cuentas, el presidente de la república, sin rubor, reconoció que la forma en que se ha combatido la inseguridad ha sido insuficiente, mientras que por su parte, Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública Federal, advirtió que la delincuencia busca fallas en las instituciones para infiltrarse en ellas, situación que el mismo Felipe Calderón asume y exige una limpia de todos los cuerpos policiacos y profesionalizarlos, con mejoras salariales, pero mayores compromisos con la ciudadanía para luchar contra la delincuencia y desterrarla de las esferas gubernamentales.
Eso suena bien, habrá que ver como reaccionan algunos gobernadores que nada han hecho contra el hampa, destacando los capos de la droga y secuestradores; pareciera que la complacencia puede llegar a su fin.
Pero así como Calderón reconoció la insuficiencia en esa lucha con la delincuencia, también pidió a todas las autoridades que reconozcan y encaren el problema de inseguridad que vive el país. Sentenció con firmeza: “actuaremos con toda la fuerza del Estado”.
NO FUE RETORICA ADORNANTE
Fue más allá de lo esperado. Reconoce que la delincuencia está enquistada en las esferas gubernamentales y no habló con retórica adornante del discurso, sino que estableció la condición para todos los gobernadores del país: “Primero hay que sacarla de nuestra propia casa”.
El crimen organizado recurre a la violencia, a un incremento en su capacidad de fuego, mejores sistemas de organización así como una mejor estructura logística para desenvolverse al margen de la ley.
Esa fue la admisión de las condiciones de inseguridad que priva en el país de parte del presidente de la república, reto que asumió ante la politización y prefirió encarar con aplomo al grado de reconocer además que “la impunidad ha avanzado por el miedo e intimidación de las autoridades que han decidido dar cobijo a los delincuentes. No podemos ni debemos retroceder ante quienes amenazan la seguridad”.
Pidió a los medios de comunicación cultura del respeto a la legalidad, por lo tanto les invitó a evitar la difusión de material y programas que hagan apología de la situación delictiva.
Para quienes entendieron que ello fue un acto más de gobierno y discurso ad doc, lanzó el reto: “Los compromisos de este acuerdo no son sólo buenas intenciones, el acuerdo es una respuesta de Estado con compromisos concretos, es la respuesta a un reclamo justo, el futuro depende de la capacidad de nuestros acuerdos, con unidad se vencerá al flagelo de la delincuencia”.
Este acuerdo se resume a que las acciones que deben tomarse en cuenta para frenar la criminalidad en el país son los siguientes:
-Medidas contundentes para la depuración y certificación de las instituciones de justicia.
-Una estrategia antisecuestro.
-Nuevos centros de readaptación social con módulos para secuestradores.
-Ubicación en tiempo real de teléfonos móviles usados por secuestradores.
-Lucha contra corrupción de policías.
-Mejores instrumentos de denuncia anónimas.
-Medidas para la prevención del delito.
-Apoyo de los medios de comunicación para que se sumen a esta lucha y lograr un México más unido. Evitar los contenidos que hagan apología del delito.
-Observatorio ciudadano que vigile que se cumplan las acciones
LAS CONDICIONES EN CHIAPAS
En este rincón del sureste mexicano, algunas de las medidas que dio a conocer el presidente Calderón ya se están llevando a la práctica, por instrucciones del gobernador Juan Sabines y dadas a conocer oportunamente por el Ministro de Justicia, Amador Rodríguez Lozano, como la detección de llamadas desde los centros de readaptación social, desde donde se han originado algunos secuestros express y otros delitos.
El secuestro como tal, es figura delictiva que se ha reducido sustancialmente, debido a los operativos que lleva a cabo la Policía Ministerial, encabezada por el General Marco Esteban Juárez Escalera, quien habría de advertir en su oportunidad a la ciudadanía, que ante cualquier llamada por celular a su domicilio, de supuestas retenciones o presuntos secuestros de familiares, primero verifiquen si efectivamente su familiar está desaparecido y que de inmediato se comuniquen con las autoridades policiacas para hacer su denuncia y localizar de inmediato a los autores de los ilícitos.
Chiapas es escenario donde la delincuencia organizada no tiene comparación con otras ciudades del país o estados del norte, sin embargo, ante el aumento de “levantones” y ejecuciones, el Ministerio de Justicia llevó a cabo un examen de confianza en cinco mil policías, incluyendo de Seguridad Pública, para depurar las corporaciones, luego de haberse comprobado y detenido a elementos que estaban al servicio de las bandas delincuenciales. El llamado de Calderón, en Chiapas ya se está poniendo en práctica, aunque huelga decir que es lo mínimo, de los resultados que se espera para frenar la delincuencia en este estado fronterizo, que aguarda impacientemente que sea incorporado en el plan de seguridad nacional, para cumplir las metas y se otorguen los recursos federales para el reto lanzo por el presidente mexicano… ahí está pues… ¡YA! Correo defacto2010@hotmail.com Cel. 961 10 140 59
