Al igual que otras ciudades del mundo, Tuxtla Gutiérrez padece uno de los grandes problemas de la modernidad: el ruido ambiental que se genera con la interacción de diversas fuentes como lo es la industria, el tráfico vehicular, la construcción y las diversas actividades económicas, provocando en los habitantes problemas fisiológicos y sicológicos.
Con el objetivo de medir los niveles de ruido urbano en la capital chiapaneca y los riesgos que representa a la salud pública, investigadores de la Universidad Autónoma de Chiapas, encabezados por la maestra María de los Ángeles Cuesy Ramírez, desarrollaron los proyectos “Determinación de los niveles de ruido urbano en la zona centro de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas” y “Tuxtla Gutiérrez, una ciudad de riesgo”, mismos que fueron presentados en el marco del 2º. Congreso de Investigación UNACH 2009, desarrollado en Tapachula, del 28 al 30 de octubre pasado.
En el centro de Tuxtla Gutiérrez la media del ruido es de 74 decibeles, con variaciones de más menos 3 decibeles, siendo la zona de mayor contaminación acústica la sur oriente, donde en horas pico se alcanzan hasta 93 decibeles, una medida bastante alta si se toma en cuenta lo siguiente: a partir de los 40 decibeles se presentan problemas en la comunicación, de los 55 se percibe mal humor en las personas y de los 75 se presentan deficiencias auditivas a largo plazo en las personas expuestas.
Lo anterior es resultado de la investigación “Determinación de los niveles de ruido urbano en la zona centro de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas”, el cual se desarrolló en un perímetro de nueve cuadras al norte, al sur, al oriente y al poniente a partir del punto donde convergen la calle y la Avenida Central de la capital chiapaneca. Se efectuó la medición diurna de los niveles de ruido y se realizaron encuestas para conocer la percepción de la ciudadanía en torno a esta problemática.
La investigación arrojó que en esta zona el contaminante acústico más frecuente son los vehículos (motores, claxon y música), seguido por la música con alto volumen de los negocios y, en tercer lugar, la voz humana. El 45 por ciento de la población encuestada calificó de “desagradable” el ruido ambiental, aunque el 25 por ciento se manifestó indiferente, lo que refleja el efecto sicológico que genera la constante exposición al ruido.
Respecto del proyecto, “Tuxtla Gutiérrez, una ciudad de riesgo”, la maestra María de los Ángeles Cuesy, con especialidad médica en audiología, foniatría, otoneurología y comunicación humana, señaló que los padecimientos que se presentan en la población debido a la exposición frecuente del ruido son los siguientes: sordera, estrés, dolor de cabeza, mal humor y uno de cada 10 manifestó nerviosismo, de acuerdo al resultado de la encuesta aplicada.
Alrededor del 80 por ciento de la población que confluye en el primer cuadro está expuesta a altos niveles de ruido en periodos prolongados. Y las molestias ocasionadas por esta exposición, en el 70 por ciento de los casos encuestados, inician a partir de la segunda hora.
En cuanto al sector del transporte público, los choferes manifestaron que luego de ocho horas de trabajo presentan cansancio, dolor de cabeza e irritabilidad.
Asimismo, se comprobó que la población cuenta con una vaga información sobre las afectaciones psicológicas y fisiológicas que ocasiona el ruido intenso al ser humano.
Esta problemática de la contaminación auditiva, comentó la investigadora, afecta además los niveles de atención en los niños de las escuelas situadas en esta zona, al igual que en los hospitales dificulta la rehabilitación de los pacientes en los hospitales.
María de los Ángeles Cuesy Ramírez es maestra en Docencia en Ciencias de la Salud, médico cirujano egresada de de la Facultad de Medicina Humana “Dr. Manuel Velasco Suárez”, Campus II, tiene una especialidad médica en audiología, foniatría, otoneurología y comunicación humana y sus proyectos fueron financiados como parte de la 6ª. Convocatoria SIINV-UNACH 2006 y presentados en el 2º. Congreso de Investigación UNACH 2009. ASICh
