Cultura probono en México

José Ángel Gutiérrez Goutréz

Es una práctica común en los países con econo-mías más avanzadas que la mexicana que los individuos así como las corporaciones, destinen parte de sus ingresos a apoyar la labor de organizaciones no lucrativas que desarrollan un trabajo de carácter comunitario o social.
En el caso de las corporaciones, incluso se ha desarrollado una cultura denominada “responsabilidad social corporativa” que se funda precisamente en que las empresas destinen parte de sus ingresos a la consecución de causas de apoyo comunitario o social. Algunas cumplen dicho objetivo mediante el establecimiento de fundaciones y otras organizan programas que buscan avanzar dichos proyectos. Lo anterior, en todo momento se funda en la filosofía de que los empresarios deben dar de regreso a la comunidad parte de los beneficios que han obtenido de ésta en el curso de sus negocios.

A la par del desarrollo de esa cultura de dar de regreso a la comunidad, algunos profesionistas, como los abogados, destinan tiempo y recursos a apoyar asuntos de muy diversa índole que le son presentados por individuos de escasos recursos económicos o por organizaciones no lucrativas que solicitan asesoría para atender un asunto sin recibir ninguna contraprestación. Si bien es cierto que esta práctica no es privativa de abogados, ya que este trabajo sin ánimo de lucro puede ser desarrollado por cualquier profesionista, el presente artículo sí se constriñe a dichos profesionistas.

En el caso de nuestro país, gracias al esfuerzo y trabajo continuo de varias organizaciones no lucrativas, hoy por hoy existe una mayor conciencia tanto en los individuos como en las corporaciones para apoyar con donativos la consecución de los fines de dichas organizaciones. Esto es cierto sobre todo en el caso de fundaciones que apoyan la protección del ambiente, la cultura y la salud. También cabe decir que por parte de las grandes empresas ha habido un incremento en la cantidad de programas encaminados a lograr la llamada responsabilidad social corporativa.

La expresión “probono” proviene del latín y significa “para el bien” y a nivel mundial denota el trabajo realizado por profesionistas —pero principalmente por juristas— sin recibir una contraprestación (honorarios) por la prestación de sus servicios. En algunos despachos de Estados Unidos y Europa, esta práctica se ha vuelto indispensable para socios y asociados, quienes están obligados a desarrollar trabajo probono como parte de su tiempo e incluso esas horas se toman en cuenta para mediar la “productividad” de esos socios o asociados; es decir, se consideran horas facturables para efectos de la compensación de los abogados. Incluso es muy mal visto que un abogado omita destinar parte de su tiempo a estudiar un asunto o patrocinar a una persona de escasos recursos u organización no lucrativa. En México, la mayoría de los despachos manifiestan “interés” por adoptar una postura “políticamente correcta” ante quienes preguntan sobre si un despacho desarrolla o no trabajo probono pero la realidad es que muy pocos abogados efectivamente prestan este tipo de servicios.

En algunos países, la cultura probono practicada por parte de algunos despachos ha sido impuesta por los grandes clientes, que exigen a sus despachos externos demostrar la realización de proyectos pro bono para calificar como proveedores de servicios jurídicos.

En mi opinión personal, estimo que los grandes despachos jurídicos deberían adoptar motu proprio algún programa probono no sólo para evitar que se presente dicha exigencia sino para cumplir con una obligación implícita hacia nuestra sociedad, tan necesitada. Digamos que la adopción de un programa probono significa la adopción de la “responsabilidad social corporativa” en el mundo de los abogados.

Por otra parte, algunos juristas (tanto de despachos como de empresa) indican que tienen interés pero no saben exactamente cómo desarrollar un programa probono, para lo cual pueden buscar organismos que impulsan estas políticas. Entre esos, la Barra Mexicana Colegio de Abogados apoya diversos proyectos de carácter altruista que, para poder llevar a buen término, requieren de la colaboración del mayor número de abogados posible y con el ánimo de impulsar esta cultura ha creado el Premio Probono ya otorgado en 2006 y en el año en curso. La importancia de ello se proyecta también en la responsabilidad social de los distintos despachos. Para el caso de los abogados de empresa, éstos son bienvenidos a participar mediante la concientización de sus jurídicos externos y mediante la solicitud de que éstos adopten o apoyen programas probono seguramente tendrán a su favor más condiciones para poder calificar como sus proveedores de servicios jurídicos. Sin duda son un sello de excelente presentación.

Integrante de la Comisión de Equidad y Género de la Barra Mexicana de Abogados, AC

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