Cuatro pantallas

Miguel Alemán V.

El poder de la imagen es la imagen del poder. Esa imagen se proyecta en cuatro pantallas. La primera gran pantalla, la del cine, difunde imágenes de mundos distantes o cotidianos a una audiencia cautiva, a oscuras, en silencio y sin distracciones. En su uso, y quizá abuso, Leni Riefenstahl es la referencia obligada al proyectar masivamente la imagen de Adolfo Hitler para su proyecto de propaganda política. Su modelo e intención fue emulado por los líderes de su tiempo y sus efectos han sido superados durante décadas.
Una segunda pantalla, la de televisión, sin sustituir al cine entró a la intimidad del hogar para llevar información, deportes, entretenimiento y cultura a todo el orbe. La imagen del poder de la televisión fue utilizada por primera vez por el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, y magistralmente por su sucesor, John F. Kennedy. En el caso de México, una de las primeras transmisiones de televisión fue el cuarto informe de gobierno del presidente Miguel Alemán Valdés, el 1 de septiembre de 1950. Desde entonces la imagen del poder en la televisión ha dominado la comunicación política al grado que Benjamín Netanyahu dijo que la política es “aquello que sucede entre noticiero y noticiero”.

La computadora es nuestra tercera pantalla, que a través de internet hace a todo usuario emisor y receptor interactivo de imágenes, textos, sonidos e información, creando agendas temáticas y redes sociales globales. Mi esposa me comentó que la computadora es un pretexto que usan los señores para tener una poderosa televisión en su escritorio.

Hoy contamos con una cuarta pantalla que cada día es más elocuente; la llevan en la bolsa o en el cinturón quienes tienen un teléfono celular o un reproductor de música portátil Ipod. Esa pantalla es hoy el medio de comunicación preferido por los jóvenes porque va a todas partes y funciona a todas horas.

A medida que las pantallas se hacen más chicas, aumenta su presencia, se democratiza el acceso a los medios y se diversifican los contenidos.

Los “imagólogos”, definidos por Milan Kundera, enfatizan los elementos del hacer, decir y vestir de los actores políticos, convirtiéndolos en estereotipos de su propio personaje. Todos ellos saben de la exigencia de mantener su presencia en los medios, especialmente en televisión, para evitar que se desvanezcan en el olvido. La evolución tecnológica ha sido soporte de las innovaciones políticas. Muestra de ello fue el debate de aspirantes a la candidatura del Partido Demócrata que respondió a las preguntas que los ciudadanos habían enviado por video a un sitio de internet.

Si hubiera impedimentos en el acceso a San Lázaro del presidente de la República, Felipe Calderón, que no nos asombre si su mensaje con motivo del primer Informe de Gobierno lo envía como texto a los celulares de las señoras y señores legisladores, o se transmita a través de YouTube; y que, a su vez, los partidos utilicen el mismo sitio para debatir o decidan hacer sus campañas en facebook.com. La nueva polis digital reconoce al audaz y premia al innovador.

Haciendo brazo

Hace unas semanas, como consecuencia de mis ejercicios cotidianos, fui operado en un ligamento en el hombro derecho. Un valioso grupo de médicos me ha obligado a mantener reposo las próximas semanas. Por primera ocasión no podré acompañar a mis paisanos en las elecciones locales del próximo 2 de septiembre. Espero que el huracán Dean no afecte la gesta democrática, expresión de la gran vitalidad política que distingue a Veracruz.

articulo@alemanvelasco.org

Político, escritor y periodista

¡Comparte la nota!