Cronistas de Tonalá hablan de la metamorfosis de la marimba

Cosme Vázquez/ASICh

La marimba era un instrumento que se colocaba a ras de tierra para tocarla, y solamente tenía nueve teclas, sin pumpos. Así era cuando se tuvo por primera vez en Jiquipilas, Chiapas, sostuvieron los cronistas de Tonalá Sofía Mireles Gavito y Alberto Lamas Gout.
Posteriormente pasó a ser un instrumento que se colgaba al cuello de dos o cuatro personas en cada uno de sus extremos, para que otros pudieran tocarla.
Lamas Gout detalló que en un tiempo las teclas llegaron a ser más grandes y ya tenía pumpos naturales colgantes, y de Berriozábal llegó la primera de estas marimbas a Tonalá. Fueron los Mecateros, unos tonaltecos, quienes las llevaron, y ahora estos y sus descendencias están en Japón, en donde tocan la marimba.
En tanto, Mireles Gavito anotó que por los años de 1860 la marimba llegó a tener patas y en vez de pumpos naturales se le pusieron unos pumpos de madera. Manuel Cruz Bolán, originario de Tonalá, fue quien dio esta transformación a la marimba.
Apuntó que este marimbista se vino a vivir a Cintalapa y murió en Jiquipilas.
La creación de la marimba moderna se dio en 1897, cuando Corazón de Jesús Borras de la zona de Los Llanos, le puso otro tipo de teclado, simil al teclado del piano, y por eso logró los sonidos de un piano, precisó.
Alberto Lamas reveló que ahora investiga por qué el marimbista Borraz se fue a morir a Huixtla, aunque de antemano se sabe que era un hombre sociable. En Tonalá, por ejemplo, tenía amistad con el maestro Emilio de Aquino.
El cronista Lamas Gout anotó que jamás se perderá el gusto por la marimba entre generaciones, por su sonido único que emiten las maderas de hormiguillo de los bosques de Chiapas.
Mireles Gavito reconoció el esfuerzo que hacen unas cuantas familias para que sobreviva hasta nuestros días la marimba, sobre todo de los Borraz, Los Peña Ríos y Peña Ramos, Los Pascacio, Los Meda, Los Nandayapa y Los Loban, entre otras.
En tanto, las Casas de Culturas realizan una labor de rescate, ya que obligatoriamente tienen una marimba, y ofrecen talleres a los niños hasta en algunas primarias.
Lo preocupante de este instrumento y su permanencia en lo futuro, son los fabricantes quienes se están extinguiendo, y son pocos los que saben construir una marimba. En Tonalá ya no hay constructores, lo mismo en Mapastepec. En Carranza hay unos cuantos., puntualizaron. ASICh

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